Tres películas imprescindibles de Haneke

A propósito de la entrega del Premio Príncipe de Asturias a Michael Haneke, Arcadia recuerda tres de las películas más memorables del director austriaco.

2013/05/10

Por RevistaArcadia.com

 

 

Funny Games (1997 y 2007)

Este thriller psicológico tuvo dos versiones, ambas escritas y dirigidas por Haneke. Su versión original, salió en 1997 y se contextualizaba en Austria. La segunda, fue un remake cuadro-a-cuadro de la misma historia pero ambientada en Estado Unidos y con otros actores.

La película cuenta la historia de una familia acaudalada que llega a su casa de verano junto al lago con la intención de descansar. Después de instalarse, dos jóvenes llaman a la puerta para pedirles unos huevos. Una excusa para que se aprovechen de la cortesía de la familia: destruyen su teléfono, matan al perro, le parten un pie al hijo y los toman como rehenes. De esta manera los fuerzan a participar en los “funny games” (juegos divertidos), una serie de juegos sádicos en los que la familia apuesta contra sus captores por lograr sobrevivir hasta la mañana siguiente.

 

 

La pianista (2001)

El primer gran éxito de Haneke llegó con esta adaptación de la novela La profesora de piano de la Premio Nobel (2004) Elfriede Jelinek. La película le valió a Haneke el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, donde también se reconocieron las actuaciones de la pareja de protagonistas.

La cinta se centra en la profesora de piano Erika Kohut (Isabelle Huppert), que da clases en el conservatorio de música de Viena.  A sus 40 años, Erika aun vive con su madre dominante (Annie Girardot) y se enamora de uno de sus pupilos, Walter Klemmer (Benoit Magimel).

La pianista pone en escena cómo se derrumba la fachada de la vida privada de Erika, cuando su relación con Walter desata una violenta desesperación que se manifiesta en fetiches sadomasoquistas, automutilaciones y voyerismo.

 

La cinta blanca: un cuento de infantil alemán (2009)

La cinta blanca ganó la Palma de Oro de Cannes entre muchos otros premios y reafirmó a Haneke como uno de los directores y guionistas más importantes de los últimos tiempos.

La película cuenta la historia de un pequeño pueblo al norte de Alemania justo antes de la Primera Guerra Mundial. El sastre del pueblo narra unos extraños casos de violencia que suceden entre 1913 y 1914, en Eichwald, un pueblito aparentemente feliz y pacífico regido por la estricta moral protestante.

La película retrata la estructura jerárquica del pueblo que es dominado por un Barón, dueño de las tierras y empleador de la mitad del pueblo y cómo la cotidianidad del pueblo se ve trastocada por hechos violentos inexplicables, para los que resulta imposible encontrar un culpable.

El título de la película alude a la costumbre del pastor del pueblo que mantiene a sus hijos bajo estrictas normas morales. Cuando las quiebran, les ata una cinta blanca muestra pública de la pureza traicionanada. La cinta es un símbolo de vergüenza ante los demás habitantes del pueblo.

 

 

 


 

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