Créditos de izquierda a derecha: Alexei Nikolsky/RIA-Novosti / AP, Timothy A. Clary / AFP Photo.

Putin, Trump y los Romanov

El historiador Simon Sebag Montefiore, autor del libro ‘Los Romanov’, habló en el Hay Festival de Cartagena sobre la dinastía que dominó a Rusia durante 300 años y sobre cómo su mentalidad fue heredada por los líderes actuales de los dos países más poderosos del mundo.

2017/01/27

Por Christopher Tibble

“Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo”, vaticinó en su momento el filósofo español George Santayana. Su advertencia bien podría haber sido el subtítulo de la la charla que sostuvo el historiador Simon Sebag Montefiore con Peter Florence en el segundo día del Hay Festival de Cartagena. Según comentó el escritor británico frente a un atiborrado Teatro Adolfo Mejía, “una de las razones por las que escribí el libro de Los Romanov era para explicar por qué Rusia hoy siente la necesidad de ser un imperio y porque necesita de una figura autoritaria. La manera de entenderlo es volviendo hacia atrás”.

¿Hacia dónde? Hacia los Romanov, la familia que durante 300 años dominó Rusia hasta que estalló la revolución bolchevique en 1917, y más precisamente hacia la idea del excepcionalismo ruso que se forjó bajo su reino, a la que hoy Putin recurre en su deseo de expandir el “modelo del mundo ruso, ese mundo autócrata y ortodoxo”. El libro de Sebag, de más de 700 páginas, hace un detallado recuento de la historia de aquella dinastía, desde su incepción bajo el liderazgo del frágil e inocente Miguel I, cuya corte  tuvo desde un inicio la vocación militar de reconquistar Rusia de los invasores suecos y tartares y de expandir el tamaño del imperio.

Durante una hora, Sebag esbozó las principales características de esa familia, así como sus principales personajes. “Esta es una familia extraordinaria que no tenían ni les interesaban los límites. El poder había corrompido toda su intimidad. Hijos mataban padres, padres torturaban hijos, esposas mandaban a estrangular a sus esposos. Era gente que sentía que podía hacer lo que quisiera tanto en lo político como en lo sexual, una área en la que no tenían discreción alguna”. Para escribir el libro, Sebag se basó en la correspondencia íntima entre los miembros del clan Romanov. En ellas descubrió todo un universo de “chismes, sexo, secretos y, cómo no, hemorroides”.

El historiador británico, también autor de dos biografías sobre Stalin y un libro sobre Jerusalem, a su vez recalcó a los protagonistas de la saga Romanov, como Pedro el Grande, “un líder excepcional en todos los sentidos, que medía más de dos metros y sufría de epilepsia, y que reunió tres condiciones que pocas veces se dan en la historia: sabía qué quería hacer, tenía la inteligencia para hacerlo y también los recursos para lograrlo”. Sebag también habló sobre Catalina la Grande, “que se volvió una política rusa a punta de inteligencia y carácter”, y que terminó lo que había iniciado Pedro: estrechar los lazos entre Europa y Rusia.

Así mismo, Sebag comparó a la emperatriz -en su dimensión de autócrata- con Donald Trump y Vladimir Putin: “Gran parte del  éxito de ella se debió a que sabía delegar. La clave de ser un autócrata como los actuales presidentes de Rusia y Estados Unidos es entender que uno no puede hacer todo, sino que se debe encontrar gente que pueda hacer las cosas bien. Y a su vez ser feroz con los de abajo. Cada semana Putin sale en televisión rusa regañando a sus ministros, echándolos, reciminándolos, junto como lo hacían los zares antes”.

Para Sebag, si Trump y Putin pretenden gobernar sin hacerle caso a los límites, al estilo de los Romanov, solo podrán seguir en el poder si mantienen “una feroz vigilancia de todo el mundo. Putin, por ejemplo, ya se ve a sí mismo con el sucesor de los zares. Desprecia a los que fracasaron e idolatra a los conquistadores, sobre todo a Stalin, el zar más poderoso que ha producido Rusia. En la mente del actual presidente de la Federación Rusa no hay lugar para las ideologías: todo se trata sobre el éxito del proyecto ruso”.

En cuanto a la relación entre Trump y Putin, Sebag se atrevió a hacer una predicción: “Creo que esto va a comenzar como una historia de amor y va a terminar acercándonos a una nueva guerra mundial”.

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