Fernando Vallejo

Vallejo por Vallejo

En un monólogo de poco más de media hora, el escritor Fernando Vallejo atacó con fiereza a la clase política. Se ensañó especialmente con Juan Manuel Santos y pidió votar en blanco "para anular estas elecciones e inhabilitar a estos asquerosos".

2014/05/03

Por Ricardo Castro

Casi a las 9 de la noche, todavía había jóvenes esperando a que Fernando Vallejo saliera de las oficinas de la Cámara Colombiana del Libro en Corferias. Unas veinte personas se agolpaban a la entrada desde el momento en que Vallejo bajó de una camioneta blanca, rodeada de policías a pie. 

Minutos antes Vallejo había protagonizado una de sus conocidas peroratas, en el auditorio José Asunción Silva, que se llenó. También s ellenaron las salas que retransmitieron su monólogo en Corferias. Muchos prefirieron asegurarse un lugar antes las pantallas que hacer la enorme fila para intentar entrar al auditorio.

Cuando salió, y después de ser recibido por un gran aplauso, Vallejo leyó un texto -no hubo saludo ni despedida- en que atacó al presidente Juan Manuel Santos a partir de la entrevista que concedió al diario El País de España el pasado enero.

La lectura de Vallejo fue constantemente interrumpida por aplausos, que aunque indecisos y no siempre generalizados, obligaban a una pausa en la lectura. Para finalizar, Vallejo pidió votar en blanco en las elecciones del 25 de mayo.

"Copartidarios: somos los únicos limpios aquí. Somos el Partido Colombiano del Voto en Blanco, el Pe Ce Ve Be. Somos tan decentes que ni registro tenemos ni candidatos. El domingo 25 de de este mes, día de la ira nacional, ¡voto en blanco! Sólo hay una oportunidad para nosotros: la de la primera vuelta, que tenemos que ganar con más del 50 por ciento de los votos válidos para anular estas elecciones e inhabilitar a estos asquerosos. Para nosotros no habrá segunda vuelta porque esta Constitución puta de políticos para políticos que convocó Gaviria no nos respeta. ¡Qué importa! En la primera vuelta, con nuestros votos en blanco, que en ésta sí son válidos, les vamos a dar su gran lección. (...) ¿Y el lunes 26, cuando amanezca Colombia radiante, toda pintada de blanco, qué? ¿El vacío de poder? ¡Cuál vacío de poder! Vacía la vida mía".

Vallejo dio media vuelta entonces y se fue. Muchos se quedaron en sus puestos a la espera de que apareciera nuevamente, o respondiera algunas preguntas.

Apartes del monólogo

Le dijo Santos al País: “Hemos logrado disminuir el desempleo 40 meses seguidos sin excepción –le informás al periodista–. Ningún país del planeta creo que puede decir eso. Nos queda todavía un camino muy largo por recorrer porque todavía tenemos casi dos millones de personas desempleadas, pero para mí la parte de las reformas sociales constituyen el legado más importante”. ¿Casi dos millones de desempleados aquí? ¿No te faltó un cero a la derecha, fantasioso? ¿De dónde sacaste esa quimera? ¿Del DANE? ¿O de tu imaginación? Si España, la cuarta economía de Europa y con menos población que Colombia, tiene cinco millones de desempleados, ¿cuántos podemos tener nosotros? Date una pasaíta por el Parque de Bolívar de Medellín y le preguntás al que primero que veás: “¿Usted trabaja?” “Sí. Vendiendo minutos”. ¡Claro, Colombia es un país rico en minutos! Tiempo es lo que tenemos por delante aquí: toda la eternidad de Dios para salir de esta partida de asquerosos".

“¿Usted no se sentiría deslegitimado por una votación en contra de los acuerdos de paz?”, te pregunta el entrevistador. “Pues sí –le contestás–, sería un golpe mortal al proceso. Y yo creo que afectaría muchísimo la legitimidad del gobierno. Pero no creo que sea responsable poner todos los huevos en la misma canasta”.

¡Qué! ¿También vendés huevos? ¿A cómo la canasta? Ah, es que no son huevos de gallina a los que se refiere el metafórico: está hablando en parábolas como Cristo".

(...)

"Vuelvo a Santos. Santos: en Antioquia hay un político al que le dicen “Buñuelo” porque gira y gira en el aceite según lo va requiriendo para freírse mejor. Ese es un buñuelito pueblerino. Vos sos nuestro Buñuelo nacional. Pero una cosa sí te digo y que te quede claro: vos podrás tener tus generales y comandantes muy conchabados y tu combo de guardaespaldas muy armados, pero el expresidente Uribe me tiene a mí. Mientras esté yo, no vas a abusar del culibajito. Y me le devolvés los votos que le robaron en las pasadas elecciones para Congreso. Un montón. Más de cien".

(...)

Y para no ir más lejos de esta Feria: las imprentas piratas. ¿Cuántas décadas llevan pirateando aquí los libros de éxito? El futuro próximo de la industria editorial colombiana es desaparecer. ¿Y por qué el gobierno no cierra esas imprentas, si es tan fácil localizarlas? Basta con seguir a un vendedor callejero de libros piratas para llegar al impresor. Porque los piratas compran a los inspectores del gobierno. Lo único que nos falta ahora, en esta Feria, es que venga el prevaricador y pirómano quemador de libros Alejandro Ordóñez y nos la queme. No lo dejen entrar. Pongan afiches en las entradas con su foto: “Sujeto peligroso. Avisar a las autoridades de la Feria”. Y ojo, que puede venir disfrazado de cura de los de antes, con los fósforos y la gasolina ocultos en la sotana".

(...)

"Así surgió el Frente Nacional, por el cual los azules y los rojos se turnarían la presidencia cada cuatro años y se repartirían por mitades los altos puestos públicos. El primer presidente y beneficiado de ese pacto de sinvergüenzas fue el liberal que firmó los acuerdos de Sitges y Benidorm. Con una huelga general los firmantes tumbaron al dictador y el Frente Nacional duró lo previsto. ¿Y no dizque los principios conservadores o liberales eran sagrados e incompatibles e irrenunciables y por eso el siglo y medio de guerras civiles? Cincuenta años más han pasado y así hemos ajustado doscientos. Por doscientos años, desde nuestra separación de España, Colombia no ha vivido sino según un principio, uno solo: la repartición de un botín. Da igual la bandera que se enarbole: la de la libre empresa o la del socialismo, la de la guerra o la de la paz. Lo que hay detrás de los mentirosos ideales es un botín: el de los altos puestos públicos y los contratos. Ese es el término de nuestros ideales".




Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com