Víctor Maldonado en una audiencia de su juicio. Foto: Guillermo Torres.

La memoria de un escándalo financiero

A propósito de la polémica por la posible liberación de Víctor Maldonado, uno de los cerebros del escándalo del Fondo Premium –asociado a Interbolsa–, publicamos un fragmento del libro de Gloria Valencia ‘Interbolsa: la historia de una élite que se creía demasiado grande para caer’, ganador del Premio Simón Bolívar a mejor libro periodístico en 2015.

2017/01/11

Por Gloria Valencia

El clon

De todos los proyectos en los que se embarcó Ortiz, tal vez el más ambicioso giró alrededor de Proyectar Valores, grupo que comenzó a crear a partir de 2006 con la idea de hacer una copia de InterBolsa.

Su aparición en el mercado como una compañía relacionada con InterBolsa siempre molestó a Rodrigo Jaramillo, quien, cada vez que podía, negaba su vínculo con esta compañía. Sin embargo, la realidad de que los mayores accionistas de ambas fueran los mismos hacía muy difícil de ocultar la cercanía; de igual forma que el hecho de que las estrategias y estructuras de Proyectar e InterBolsa fueran muy similares.

La génesis de Proyectar Valores se encuentra en Mercado de Capitales (Mercapital), una mesa de dinero de Medellín al frente de la cual estaba Carlos Adolfo Mejía, a quien todos en el sector llaman “Talo”. En la década de los noventa fue un conocido comisionista de bolsa en varias firmas de la capital antioqueña, donde fue jefe de mesa de dinero y gerente comercial. Era un enamorado de los mercados internacionales, y por eso viajó a las grandes bolsas del mundo. Trabajó en la firma Portafolio Financiero, Portafin, de la reconocida familia Toro de Antioquia, que en los comienzos de Almacenes Éxito fuera su gran accionista. Entre 2003 y 2006 Portafolio Financiero se quebró, supuestamente, debido a malos manejos con TES. La familia Toro perdió muchísima plata. Sobre este asunto rodaron diferentes versiones en Antioquia, pero lo cierto es que entre Talo y los Toro sólo quedó una fuerte enemistad.

Talo Mejía decía que su lema, que aprendió de sus ancestros, era saberse rodear de sabios para poder enfocar sus negocios en la dirección correcta. Curiosamente, dentro de sus socios estaban Rodrigo y Tomás Jaramillo y, por supuesto, Juan Carlos Ortiz, con quien tuvo más cercanía y amistad.

En 2006 nació la idea de crear el Grupo Proyectar, a partir de Mercapital S. A. El proyecto fue gestado directamente por Talo Mejía y Ortiz. Este último fue muy activo en la implementación y gestión de este grupo y era quien diseñaba la estrategia de crecimiento y lideraba todas sus iniciativas. Talo visitaba constantemente las oficinas de Ortiz en el cuarto piso del Edificio InterBolsa en Bogotá, y era sabido dentro de las mismas que, en realidad, era Juan Carlos la cabeza y el artífice de todo el entramado del Grupo Proyectar.

La idea de Ortiz, según especulaban sus colegas, era hacer crecer los activos administrados de Proyectar de manera considerable para que se convirtiera en una de las firmas comisionistas más importantes del país, sacarla a bolsa y después fusionarla con InterBolsa para crear una sociedad más grande y poderosa.

Quienes siguieron este negocio desde sus inicios estaban convencidos de que con Proyectar se quería replicar el modelo, hasta ese momento exitoso, de InterBolsa. Para arrancar en firme compraron la sociedad Hernando y Arturo Escobar, una de las más antiguas de la capital antioqueña, fundadora de la Bolsa de Valores de Medellín. Había nacido en mayo de 1953 como una compañía de carácter familiar. Después de cuarenta y dos años en el mercado bursátil, en 1995 se fusionó con Colvensa (Compañía Colombo Venezolana de Bolsa), lo que le permitió iniciar operaciones en Bogotá y aumentar su participación de mercado.

La compañía cambió su razón social a Proyectar Valores S. A. con el fin de lograr un mayor dinamismo y posicionamiento de marca. Durante 2008 se perfeccionaron los acuerdos de fusión con Crear Valores y Gesvalores, y las cesiones de activos con Valores y Mandatos e Intervalores, lo que ubicó a Proyectar dentro de las cinco firmas más grandes del sector, por nivel patrimonial. En el mercado, Proyectar Valores aparecía entonces como la salvadora de firmas comisionistas chicas, a las que les tiraban un salvavidas para quedarse con ellas.

Invitaron a varios exaccionistas y empleados de InterBolsa para que se convirtieran en accionistas del nuevo proyecto. Entre ellos, Víctor Maldonado, Tomás Jaramillo, Luis David Peña, Rafael Saravia, Carlos Romero, Rafael Tatis, César Mendoza, Inés Elvira Sinisterra, Luis Germán Mesa, Claudia Madero y Álvaro Tirado, entre otros.

La idea que tenía Ortiz era que Proyectar saliera a bolsa y que las acciones de esta se transaran en el mercado público. Sin embargo, esta iniciativa nunca fue aprobada por la Superintendencia Financiera.

Proyectar también siguió el modelo organizacional de InterBolsa de crear una holding o matriz con sus correspondientes filiales. En este caso, se llamó Grupo Proyectar Latinoamérica (GPL) y esta era la dueña de varios negocios, entre ellos Proyectar Valores Sociedad Comisionista de Bolsa.

La gente sospechaba que Juan Carlos Ortiz utilizaba a InterBolsa y Proyectar para su lucro personal y el de sus socios. Por ejemplo, la colocación de los Bonos Agua en 2010 fue negociada directamente por él, y ambas firmas participaron. Estos bonos habían sido estructurados en 2009 por el exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla y buscaban financiar las inversiones en el sector agua y saneamiento básico de los municipios. Pero sus tasas fueron tan altas que terminaron agotando la capacidad financiera de estas poblaciones. Este negocio le habría dejó grandes utilidades a Juan Carlos Ortiz y a Talo Mejía, debido al margen de intermediación que se ganaron entre la tasa que se les cobró a los clientes, a quienes les asignaron los bonos, y la tasa a como los recibieron las dos firmas. Ortiz lo que hacía era comprar los bonos al emisor del título, luego los vendía a Proyectar Valores y/o a InterBolsa, y estas firmas, a su vez, los colocaban entre sus clientes. El negocio estaba en que Juan Carlos los adquiría baratos (lo que para este tipo de operaciones equivale a tasas altas), y a los inversionistas se los vendían caros (para el efecto, a tasas bajas). En esta operación, que en el argot del mercado se le conoce como “peluquear el título”, había un gran conflicto de interés.

Las conexiones entre las dos firmas fueron evidentes. Proyectar Valores fue fundamental en la colocación de unos bonos de InterBolsa emitidos en abril de 2010. También existían varios negocios entre Factoring Proyectar, una de sus filiales, y el Fondo Factoring de InterBolsa SAI. Dado que la SCB les tenía abiertos unos cupos de contraparte muy importantes a GPL y sus filiales, eran significativas las comisiones que se generaban en InterBolsa por los negocios que iban de la mano con Proyectar Valores.

A este nuevo proyecto le estaban poniendo todo el entusiasmo por encima de lo que fuera. Ortiz y Tomás Jaramillo utilizaron la plataforma de InterBolsa para crear y hacer crecer a Proyectar Valores haciendo negocios ilíquidos y muy apalancados que afectaban la solvencia de la propia InterBolsa, particularmente cuando le fondeaba títulos de deuda privada como los Bonos Metrolínea, los Bonos Cali y los mismos Bonos Agua.

Dadas las dudas que tenía el mercado sobre la conducta de Proyectar Valores y la participación de Juan Carlos en su manejo, Rodrigo Jaramillo desmentía que InterBolsa tuviera algo que ver con esta firma. En una ocasión comunicó, a través de la Superintendencia Financiera, que InterBolsa “no tuvo, ni tiene, ni tendrá ninguna relación con Proyectar Valores”.

Pero en realidad los vasos comunicantes existían, aunque desenredar la pita no es fácil, porque la triangulación de propiedades siempre ha sido determinante cuando están presentes estas mismas personas. Se sabe que en octubre de 2008, el mayor accionista de Mercapital era Premium Kapital S. A., con el 23,45% de la propiedad. Según la composición accionaria de Premium Kapital, los socios de esta eran compañías de Víctor Maldonado, Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo, en partes iguales. También aparecía como el décimo mayor accionista de Mercapital la compañía Intendencia Empresarial, de propiedad de la familia de Juan Carlos Ortiz, con el 2,55%.

Llama la atención que el nombre de Premium Kapital replica los del Fondo Premium y la Compañía Colombiana de Capitales (Kapital), los vehículos de inversión de Maldonado, Ortiz y Tomás Jaramillo. Rodrigo Jaramillo participaba como socio minoritario en la firma Inversiones Jaramillo Botero, una de las mayores accionistas de Premium Kapital S. A., con el 7,56%. Igualmente, de acuerdo con una certificación suscrita por la revisora fiscal de Proyectar Valores, el 31 de julio de 2008, Mercapital era el gran accionista de la firma Sociedad Comisionista Proyectar Valores, con un 30,92% de la participación. Esto corrobora que Ortiz, Jaramillo y Maldonado eran socios no sólo de Proyectar holding sino de la firma de bolsa.

Kapital oficiaba en muchos casos como estructuradora de varias emisiones de deuda privada que eran colocadas por la fuerza comercial de SCB, y donde se ganaron jugosas comisiones que les fueron giradas en su totalidad al trío Ortiz, Jaramillo y Maldonado, y en detrimento de los otros accionistas del grupo. Entre las emisiones de deuda privada que Kapital estructuró se encuentran los Bonos de la Concesión Autopista Bogotá-Girardot, Bonos Construclínicas de Saludcoop, Bonos Agua, Bonos Metrolínea, Bonos Municipio de Cali, Bonos Concesionaria de Occidente, entre otros. Se estima que en todas estas operaciones Kapital generó más de 25.000 millones de pesos en comisiones, que se les giraron directamente a las empresas de los tres anteriores. Las comisiones se pagaban cruzándolas con otros gastos que tenían con la SCB, como el costo de los arriendos de las oficinas que ocupaban.

La relación de InterBolsa con Saludcoop ocupó la atención de los medios de manera especial. El nexo entre ambas empresas se dio por la colocación de los denominados bonos Construclinicas por valor de 75.000 millones de pesos en el 2010. Esta emisión correspondía a los flujos que se generarían por el arriendo y operación de dos de las clínicas más importantes de Saludcoop entre el 2010 y el 2016. Kapital se ganó la comisión de colocación que fue de más de 5.000 millones de pesos y después utilizó la plataforma de Proyectar e InterBolsa SCB para distribuirla entre sus clientes, buscando que fondearan las posiciones.

Es muy probable que Proyectar Valores no hubiese podido subsistir y crecer sin la ayuda y el apoyo de InterBolsa. Los cupos que esta le extendía eran preferenciales, y con seguridad no se le hubieran otorgado, de no ser por la insistencia de Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz para que fueran aprobados. Aunque las administraciones eran completamente autónomas y separadas, existía una confluencia significativa de accionistas y de las personas que controlaban los destinos de ambas.

El final de Proyectar Valores comenzó el 7 junio de 2011, después de que la prensa publicara la relación de algunos negocios de esta con el Grupo Nule y Saludcoop, y tras una fuerte sanción por parte de la Superfinanciera. En una reunión en la oficina de Rodrigo Jaramillo en la tarde del miércoles 8 de junio, donde participaron Tomás Jaramillo, Álvaro Tirado, Mauricio Infante, Jorge Arabia y Juan Felipe Ruiz, se determinó que InterBolsa no fondearía unas posiciones a Proyectar Valores, lo que desencadenó su incumplimiento y posterior intervención por parte de la Superintendencia Financiera.

La decisión de InterBolsa de no salvar a Proyectar, negándose a girarle unos quince mil millones de pesos que necesitaba con urgencia para no incumplir en el mercado, desató la ira de Juan Carlos Ortiz. Este incidente fue el detonante del rompimiento con los Jaramillo, en especial Rodrigo.

Tras el final de Proyectar Valores, InterBolsa heredó demasiados enredos y debió absorber muchas de las posiciones ilíquidas que tenía la firma creada por Ortiz, comprometiendo parte de su liquidez, pero también afectando su imagen, algo de lo que nunca se pudo sobreponer. Durante los meses de junio a agosto de 2011, después de la intervención y liquidación de Proyectar Valores, los medios de comunicación fueron muy incisivos con la relación entre ambas compañías, hasta el punto de que la comisionista InterBolsa perdió alrededor de un billón de pesos en activos administrados de terceros, ya que varios clientes decidieron salirse ante el ruido del mercado. Además, esto afectó definitivamente la relación personal y profesional que existía entre algunos de los más importantes accionistas de InterBolsa.

La administración de InterBolsa debió reunirse con clientes y otros grupos de interés para explicar las relaciones que tenía con Proyectar Valores. Rodrigo Jaramillo directamente tuvo que hablar con la plana mayor de Bancolombia y del Banco de Bogotá para evitar que estos le cortaran las líneas de crédito a InterBolsa.

Es bastante claro que las conductas que contribuyeron al descalabro del Grupo InterBolsa son las mismas que llevaron al Grupo Proyectar a igual suerte. Por lo tanto, no es una coincidencia que los dos casos más sonados de fracasos en el sistema financiero del país tengan una directa relación. Ambas compañías tenían el mismo ADN, donde imperaban la cultura de la plata fácil y los notorios conflictos de interés, donde primaba el beneficio de algunos accionistas sobre el de los clientes.

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