Maradona a punto de anotar, con la mano, ante Inglaterra en México 86 (EFE/AFP)

3 relatos para la tusa mundialista

Se acabó el Mundial. El fútbol deja de ser el tema de conversación diario y Brasil 20104 pasa a ser un recuerdo. Recordamos tres textos inspirados en el fútbol para aliviar el regreso a la vida sin él.

2014/07/15

Por RevistaArcadia.com

 

 

 

1.    Me van a tener que perdonar, Eduardo Sacheri 

 

Antes de que la adaptación de su novela La pregunta de sus ojos se convirtiera en la gran película que ganó un Óscar (2009), Eduardo Sacheri había escrito algunos de los mejores cuentos de fútbol en español, recopilados por primera vez en Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol (en 2013 apareció una nueva antología que recoge varios de esos cuentos: La vida que pensamos. Cuentos de fútbol). De esa primera antología hace parte el relato Me van a tener que disculpar en el que Sacheri defiende la irracionalidad que siente que lo embarga cuando se refiere a Maradona.

“(...) Sigo siendo incapaz de juzgarlo con la misma vara con la que juzgo al resto de los seres humanos. Y ojo que no sólo no es un pobre muchacho saturado de virtudes. Tiene muchos defectos. (…) Pese a todo, señores, sigo sintiéndome incapaz de juzgarlo. Mi juicio crítico se detiene ante él, y lo dispensa.

No es un capricho, cuidado. No es un simple antojo. Es algo un poco más profundo, si me permiten calificarlo de ese modo. Seré más explícito. Yo lo disculpo porque siento que le debo algo. Le debo algo y sé que no tengo forma de pagárselo”.

¿La deuda? Los dos goles que Diego Maradona le anotó a Inglaterra en los cuartos de final de México 86. Cuatro años antes los dos países se iban a la guerra por las Islas Malvinas y esos goles de Maradona redimían a un país que se sentía ultrajado. El primero de ellos, con la mano (…) “con semejante prólogo de tragedia, va ese tipo y se cuelga para siempre del cielo de los nuestros. Porque se planta enfrente de los contrarios y los humilla. Porque los roba (…) Porque aunque nada cambie allá están ellos, en sus casas y en sus calles, en sus pubs, queriéndose comer las pantallas de pura rabia, de pura impotencia de que el tipo salga corriendo mirando de reojito al árbitro que se compra el paquete y marca el medio”.

El segundo, acaso el mejor gol de la historia de los mundiales. “Porque el tipo, además de piola es un artista. Es mucho más que los otros. (...) Arranca desde el medio, desde su campo, para que no queden dudas de que lo que está por hacer no lo ha hecho nadie. Y aunque va de azul, va con la bandera. La lleva en una mano, aunque nadie la vea. Empieza a desparramarlos para siempre…”  

Busquen el texto, verán en los comentarios que son muchos los que lloran al leerlo. 

2.    Messi es un perro, Hernán Casciari

 “Si me preguntan en serio por qué sigo acá, en Barcelona, en estas épocas horribles y aburridas, es porque estoy a cuarenta minutos en tren del mejor fútbol de la historia.” Así empieza Hernán Casciari el texto Messi es un perro, que publicó en junio de 2012 en el genial blog de Orsai. Desde entonces, cada tanto el texto vuelve a circular en las redes sociales donde lo mueven usuarios que no lo habían visto. Además, aparecieron en youtube varias versiones de la lectura del texto acompañada de imágenes de Messi. Algunos de esos videos tienen más de dos millones de visitas.

Casciari se rinde ante Messi. “Redacto esto la misma semana en que Messi hizo tres para Argentina, cinco para el Barça en Champions y dos para el Barça en Liga. Diez goles en tres partidos de tres competiciones diferentes”. Y se muestra agradecido por poder vivir en Barcelona, cuando Messi es el líder del mejor equipo de la historia: “hay que tener mucha suerte, para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión, y, trascartón, que la cancha te quede tan cerca”.

Recuerda luego a su perro de infancia para plantear una teoría: Messi es un perro. Como su mascota, Totín, que se volvía loco cuando veía una esponja amarilla y no le importaba nada más, a Messi no le importa nada más que ver la pelota en el arco rival.

“No se tira ni se queja. No busca con astucia el tiro libre directo ni el penal. En cada fotograma, él sigue con los ojos en la pelota mientras encuentra equilibrio. Hace esfuerzos inhumanos para que aquello que le hicieron no sea falta, ni sea tampoco amarilla para el defensor contrario. (…)  Él va con la pelota y recibe un guadañazo en la tibia, pero sigue. Le pegan en los talones: trastabilla y sigue. Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue. (…) entendí que los ojos de Messi están siempre concentrados en la pelota (…) Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen”.

Al ver las imágenes en que a Messi le dan patadas, lo empujan, lo agarran, le cometen faltas de todos los calibres, pero él sigue corriendo –lo intenta al menos- no se puede sino compartir la teoría del hombre-perro.

Lea: Messi es un perro

 

 

 

 

 
3. Un cuento de fútbol: Viejo con árbol, Roberto Fontanarrosa

Roberto Fontanarrosa sentía el fútbol. Entendía como pocos las dinámicas del deporte, sobre todo en el nivel aficionado. Le interesaba más la épica de los jóvenes de barrio, o de los oficinistas que juegan, que el gran espectáculo de estrellas millonarias.

Ese universo es el que retrata en este cuento. Un viejo, "tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba", va todos los sábados a ver a unos viejos jugar fútbol. Nadie lo conoce, y el viejo no habla con nadie, se sienta solo, y oye música clásica mientras los ve. Una tarde, un jugador que fue sustituido habla con él.



"El fútbol está muy emparentado con el arte", le dice el viejo y le señala a su interlocutor algunas semejanzas: "Mire usted nuestro arquero (...) la continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales (..) Eso, eso es la escultura...

Vea usted —el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner— el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y siena de los muslos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo (...) Eso, eso es la pintura.

Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio (...) Eso, eso es la danza...

Y vea usted a ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia... Bueno... Eso, eso es el teatro (...)

Un gran cuento del que se puede ver una adaptación en video en que el actor Luis Brandoni interpreta al viejo.

 

"Viejo con arbol" Basado en un cuento de R. Fontanarrosa from mariel martinez on Vimeo.

 

 

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