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Amazon aprieta a los independientes

2012/02/28

La semana pasada apareció una noticia estremecedora en un blog de tecnología del New York Times: Amazon retiró de su portal más de 4.000 títulos para Kindle del grupo IPG, que distribuye  a una cantidad de editoriales norteamericanas independientes y unas cuantas que acá nos son familiares: Sexto Piso, Villegas, Barataria, Impedimenta, Nórdica, Libros del Asteroide, etc. Los libros que distribuye IPG igual se consiguen en papel y ediciones digitales para IPad y Kobo. El problema es que Amazon domina la venta de e-books en Internet y su formato en Kindle constituye el 60% de todas las ventas de e-books.

 

Para mantener su preponderancia en este mercado digital, Amazon necesita mantener precios muy bajos en e-books (además de incrementar ventas del aparato Kindle) y en vez de asumir ellos el bajo costo, están presionando a IPG para que ellos lo asuman. IPG se negó y ahora las versiones digitales para Kindle de todos los títulos que distribuye IPG fueron removidas de Amazon. Al parecer, Amazon está planeando esta movida con otras distribuidoras y editoriales.


Dice David Streitfield, autor de la nota del blog en cuestión: “Los márgenes de ganancia con los libros físicos han sido tradicionalmente muy bajos. Eso significa que las librerías, las editoriales y las distribuidoras casi siempre trabajan con lo mínimo. Cuando Amazon comenzó, vendía libros con descuentos muy grandes, pero igual dependía de la buena voluntad de las editoriales. Pero ahora con los e-books, la situación es más compleja. Los lectores esperan que los libros digitales sean más baratos, cosa que Amazon les ha dado pues el gigante de ventas también se ha convertido en una editorial. Pero las editoriales tradicionales también tienen márgenes de ganancia muy estrechos. Estas temen que si los precios de los libros electrónicos son demasiado bajos, los lectores jamás apreciarán el valor y el trabajo detrás de un libro, causando la desaparición de las editoriales, nada que le preocupe mucho a Amazon. Pues según Amazon, las únicas dos partes vitales de la experiencia de leer son el autor y el lector.”

 

La tercera parte vital de la experiencia, obviamente, es Amazon, que intermediaría todo contacto entre el autor y el lector.


Según el gerente de IPG, sólo las seis compañías editoriales más grandes de Norteamérica tienen el músculo para negociar con Amazon términos favorables. ¿Y cuáles son esos términos? Pues que la editorial se quede con el 70% del precio de venta del e-book. El resto de editoriales y distribuidores están siendo forzados a aceptar un 50% del precio de venta de e-books y al parecer, también quieren renegociar los porcentajes de los libros de papel. “¿Cómo se mantendrán las editoriales que publican buenos libros si reciben tan poco por sus ventas? No podrán”, sentencia el gerente de IPG.

 

En un comunicado a sus editoriales, IPG explica la situación e insta a sus clientes a que mantengan el frente de batalla y que no negocien directamente con Amazon otros términos. El comunicado tiene 8 puntos. Destaco cuatro que me llamaron la atención:


-“Recuérdele a su familia y a sus amigos del valor que tienen en nuestra sociedad las ideas y las voces independientes, y que las editoriales y las librerías independientes necesitan de nuestro apoyo o desparecerán”


-“Considere seriamente las implicaciones a largo plazo de esta acción. Si no nos mantenemos firmes, sus márgenes de ganancia continuarán erosionándose. IPG seguirá representado a sus editoriales ante clientes dispuestos a comprar en términos razonables. Si usted o alguno de sus autores negociara directamente con cualquier distribuidor grande, no tendría la oportunidad de presionar o incluso tener una negociación de términos. Su apoyo es muy importante.


-“Si alguien de Amazon lo llama, recuérdele que a usted lo distribuye IPG y que tiene un contrato legal con IPG


-“Recuerde que Amazon sigue siendo un cliente que vende muchas unidades. Esta es una decisión de Amazon y esperamos que la revisen y que compren según los términos acordados previamente. IPG le informará a los otros distribuidores de títulos digitales que se encuentran en una posición competitiva ideal frente a Amazon.”


Y ¿qué dicen los consumidores? Creo que los comentarios al blog del NYT resumen distintas posiciones frente al tema y ninguno, pero ninguno, habla de esa cosa abstracta de la bibliodiversidad o del valor cultural y social que aportan editoriales independientes. Si manda la plata en Amazon, en últimas, para el consumidor/lector/autor, también.


-El pragmático: “No me importa el precio absoluto de los e-books, sólo me importa que cuesten menos que un libro de pape Nuevo. Me niego a pagar lo mismo por un conjunto de electrones que por una cosa hecha con árboles, procesada y transportada por todo el país, botando humo por el camino. Nunca compro e-books que cuestan lo mismo que el libro de papel”. Scott.


-El realista: “La piratería ya es un problema para los e-books como lo es para cualquier cosa que puede ser digitalizada. Es posible que Amazon se esté destruyendo con el crecimiento de la piratería. Lo digo como autor, y he visto todo mi trabajo pirateado. Mis regalías, que antes daban dinero, ya no pagan nada. Me queda poco incentivo para producir si no me pagan por mi trabajo. Muchos de los lectores, sobre todo los menores de 50 piratean libros digitales. Y sí, es muy fácil romper el código propietario (DRM) de Amazon, cualquiera lo puede averiguar en Google. La avaricia destruirá todo”.  Simon Sez.

 


-La autora: “Soy un auto que vende en Kindle. Recibo mucho más dinero por mis ventas en Kindle que por la venta de un libro de papel, con todo y que el e-book cuesta $9.99 y el libro de papel $14.99. El costo de distribución de mi libro en Kindle es de 9 centabos y recibo un 70% por la venta de mi libro, o sea, $6,93. Si mi libro de papel se vende en Amazon, recibo $3,90 y si se vende en una librería como Barnes and Nobles recibo 90 centavos. Sabiendo esto, me molesta pagar más de $9.99 por cualquier e-book. Amo mi Kindle y amo hacer negocios con Amazon”. Beth.

 


-La abuela: “Como muchos de nosotros lo predijimos, cuando los e-books se vuelvan populares, los precios subirán y todos los lectores de e-books tendrán una prueba de las verdaderas fuerzas del Mercado. Si recuerdo correctamente, el primer e-book costaba 99 centavos. ¿Cuánto valen ahora? Los que más demanda tienen, cuestan más.  Muchos de nosotros aprendimos esto cuando comprábamos bananos racionados durante la Segunda Guerra Mundial.” Hazel. 

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