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Cercanía

2012/01/28

Me gustaría hablar de Carreras literarias, una de las charlas que abrió el segundo día del Hay Festival y que tuvo como invitados a los escritores Rodrigo Hasbún, Daniel Alarcón y Alejandro Zambra. A los tres –el primero boliviano, el segundo peruano y el tercero chileno– los vimos hace unos años en el famoso Bogotá 39. De hecho, Alarcón recordó que fue allí donde conoció, con un par de tragos en la cabeza, a Zambra y desde entonces son buenos amigos.

La charla, moderada por la periodista Marta Ruiz, fue, en una palabra, honesta y quizás eso se debió a que no hubo un tema específico –que en ocasiones puede resultar forzoso–. Los escritores hablaron sobre ellos y sobre sus libros. Y vaya si dan ganas de leerlos.IMG_0675.JPG

A  Zambra lo conocí el año pasado tras la publicación de su tercera y maravillosa novelaFormas de volver a casa. Alarcón es el editor de la revistaEtiqueta negra y ahora está muy involucrado con Radio Ambulante, un proyecto que, según me contó a la salida del evento, aprovecha la unidad del idioma español para contar historias de latinoamericanos que vivan en la región o en Estados Unidos.

 

La idea de Alarcón es trabajar de la mano con periodistas que manden propuestas interesantes sobre la vida en el continente. El proyecto va en marcha y parece una buena opción ante la abundancia de emisoras tipo Candela Stereo que me imagino deben encontrarse por igual en Colombia, Perú o Argentina. Hasbún, a quien vi por primera vez, hizo parte de la lista Granta que reunió a los mejores jóvenes narradores en español.

 

Tal vez ese sea el punto. Zambra, Alarcón y Hasbún son jóvenes y son magníficos escritores. Uno tiende a pensar que todos los escritores nacieron en la Rusia del siglo XIX. Pero no. Están aquí. Tienen proyectos alternos, dictan clase en las universidades y van a oír a Carlinhos Brown cuando se acaban las conferencias. Es decir, viven su cotidianidad pero, al tiempo, continúan revestidos de esa aura medio romántica con la que recordamos a  Dostoievski o Roberto Arlt.

 

Curiosamente, algo en lo que los tres estuvieron de acuerdo es que los escritores no tienen que tener necesariamente una vida de aventuras como la de Hemingway. El debate surgió a propósito de una editorial de Arcadia sobre los escritores que no saltan al abismo. Como era de esperarse, el primer ejemplo para contradecir esa postura fue elIMG_0673.JPG

de Borges pasando días enteros en la Biblioteca Nacional.

 

Pero más que contradecir –si alguien quiere vivir así, que lo haga, dijo Alarcón– los tres invitados enfatizaron en que no les interesa ser escritores de esto o lo otro: escriben sobre Latinoamérica, pero no son estrictamente políticos, les gusta experimentan con la narración, pero no son postmodernos, teclean ocho páginas al día, pero no creen que la disciplina lo sea todo.

 

Quise hablar sobre Carreras literarias porque fue una buena oportunidad para encontrar a tres grandes autores jóvenes y latinoamericanos que están viviendo aquí, a nuestro lado. ¿Qué los une? Después de haber estado en la charla, creo que los une la literatura que es, en últimas, lo que los debería unir.

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