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“Chocó” conmovió

2012/12/07

Choco.jpgLa inauguración del Festival de Cine de Cartagena estuvo repleta. Llegaron desde el cineasta Héctor Babenco (“Carandiru”) hasta el presidente Juan Manuel Santos, que por estos días está en todo. Salvo Basile empezó los discursos de la noche, que fueron varios, y eventualmente habló el Presidente, quien ya sabe que sus anécdotas personales son efectivas para agradar al público, que recibe con gusto sus historias. Al terminar su intervención dijo: “Ahora me despedido, pues ustedes vinieron a ver cine, no a oír al presidente”. Y así dio paso a “Chocó”, la gran invitada de la noche.

 

Jhonny Hendrix Hinestroza, el director de la película y el realizador con el mejor nombre del festival, se paró en el escenario para presentar su película. Titubeó en un principio. “Discúlpenme, estoy muy nervioso”, dijo. Los espectadores se sintieron conmovidos con su honestidad, pero los nervios desaparecieron pronto. Habló con desparpajo de la obra, presentó a los actores y anotó: “Yo no quiero que disfruten la película. Quiero que la vean con ojos críticos. Para mí es un trabajo muy humilde, inspirado en mi mamá –que es toda mi poesía–. La idea es que esta historia nos ayude a evolucionar como comunidad, a cambiar la forma en que tratamos a la mujer y a la naturaleza. Quiero que me digan como les pareció, si me ven en la calle. En el Festival de Cine de Berlín les gustó, miremos a ver cómo le va con ustedes”.

 

Y entonces empezó Chocó, que no solo es el nombre de una región sino el de la protagonista: una mujer trabajadora, corajuda y fuerte que ha resistido las humillaciones de un esposo inútil, que abusa de ella y la maltrata pero no lleva ni un solo peso al hogar, pues se lo gasta todo en juego y bebida. La historia hace referencia al machismo, a las condiciones en las que viven los afrocolombianos en el pacífico, a las malas prácticas a la hora de buscar oro, al maltrato a la mujer, a la pobreza…

 

Chocó conmovió. Entre los espectadores hubo opiniones encontradas sobre la historia, pero en general conmovió. Porque es una pieza cuidadosa en la que Hinestroza se preocupó por que cada fotograma fuera impecable y hermoso: aprovechó cada uno de los paisajes y los colores de la región. Además, usó las hermosas voces negras de sus actores para musicalizar el largometraje con canciones del pacífico, que funcionaban a manera de ‘espirituales’ – esos cantos que acompañaban a los esclavos norteamericanos en sus largas horas de trabajo en el campo–. Los chocoanos son esclavos de su condición, de su pobreza, y se desahogan cantándola.

 

Hinestroza logra que el público se conecte con los personajes, especialmente con Chocó –interpretada por Karen Hinestroza– y sus dos hijos –que se ganan sonrisas durante toda la película–.

 

Para algunos, la historia podría haberse contado en media hora –la película dura una hora y 20 minutos–. Esa fue la principal crítica que se hizo de la obra: que le falta ritmo, que es lenta, que se siente muy larga, que hay más preocupación por mostrar imágenes bonitas que por contar una buena historia… Pero uno podría pensar que esa era la intención del director: representar una realidad que es así de parsimoniosa, y que en el fondo es violenta y perturbadora. De todas formas, a pesar de la lentitud aparente, la tensión a lo largo de la película sí va aumentando, hasta llegar a un final grotesco e impactante. Chocó se merecía todos los aplausos que le dieron al final de la inauguración.  

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