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De Babenco y otros demonios

2012/02/29

La historia es así: Un periodista en Bogotá entrevista telefónicamente a Claire Denis, un par de días antes de comenzar el Festival. En medio de la conversación, el periodista recibe de la afamada directora una frase que inevitablemente frena la conversación:

 

—Estas son las preguntas mas estupidas que me han hecho.

Cambiamos de locación. En pleno Festival de Cine me encuentro a Hector Babenco luego de una proyección de la Competencia Oficial –una de las últimas– y sin nada de verguenza, le pregunto sobre sus preferencias de esta sección. Recibo en carne viva la respuesta. “Es la pregunta mas estupida que me han hecho”. A lo que añade un “¿Por qué no piensa un poquito?”

 

Empiezo con esto pues fueron justamente estos dos importantes invitados los elegidos por Monika Wagenberg –directora del festival– para conformar el jurado y ponerse de acuerdo a la hora de elegir el primer puesto de la Competencia Oficial de Ficción. Estos dos salvajes y descontrolados cineastas debieron enfrentarse para llegar a una decisión, y no fue dificíl creer en los rumores que corrian sobre los roces de estos dos egos. 

Conocer a Babenco parecia un buen motivo para venir a Cartagena. Antes de oír historias sobre su arrolladora personalidad –literalmente arrolladora, pasa por encima de todo–, me dispuse a agendar una entrevista con el afamado cineasta. Me reí cuando me dijeron que no iba a dar entrevistas. Era imposible que una de las estrellas del festival –director de PixoteCarandiruEl beso de la mujer araña–, y quien ha mojado tanta prensa, no fuera a hablar con ningún medio. Así que emprendí mi propia investigación para verificar que Babenco en realidad no quería dar entrevistas y además, que es, probablemente, el personaje más insoportable de este festival.

 

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Hector Babenco y Hugo Chaparro en el Salón FICCI

 

El lunes 27 almorzó solo en un restaurante en el centro de la ciudad y salió luego a la Plaza de Santodomingo, para sentarse en el salón FICCI en el Centro de Formación de la Cooperación Española –donde también pasaron Isabella Rossellini, Gael García y Roland Joffé– para el conversatorio que Hugo Chaparro moderaría. Chaparro manejó la situación con una habilidad tan envidiable que era imposible percibir el lado Mr. Hyde de nuestro Dr. Jekyll. El conversatorio fluyó naturalmente, Babenco se mostro abierto y en el par de fotos que tome sale sonriendo. Las sillas estaban llenas y a muchos no les importo sentarse en el píso. Dijo que no conocía al público al que se enfrentaba y le gustaría conocer sus preguntas, quería saber que películas suyas habían visto y sus expectativas... ¿Quién iba a creer que ese Babenco era el mismo con el que era imposible mantener una conversación de más de tres minutos fuera de ese salón?

 

Pero no fueron muchos los rodeos. Hugo Chaparro Valderrama, consciente de que Babenco es uno de los directores latinoamericanos más enfáticos en trabajar a los dos lados del umbral que cruza el cine y la literatura, conversó con el director brasileño sobre sus aventuras como traductor al cine de textos literarios. El pasado (2007) y El beso de la mujer araña (1985) –dos películas adaptadas de la literatura al cine– se presentaron en el festival y durante la charla sirvieron para descubrir secretos que cifran el azar del cine y su producción. Babenco recordó el momento en el que Jack Nicholson, quien orinaba a su lado en un baño, se ofreció para trabajar con él en Ironweed. También habló del día en el que William Hurt le pidió el papel de Molina en El beso de la mujer araña. Y contó la sorpresa del escritor argentino Alan Pauls al enterarse de su interés por adaptar al cine El pasado, una historia sobre la neurosis amorosa. Fue una charla en la que se descubrieron las tensiones y las atracciones entre el cine y la literatura, como parte de una filmografía escencial en la historia del cine del continente, especificamente, en Brasil y Argentina.

 

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¿La sonrisa de Hector Babenco?

 

Queda la sensación de que Babenco puede ser tan insoportable como quiera, porque sus películas y su relación con el cine se lo permiten. 

El cineasta cumplió juiciosamente con su tarea de ver todas las películas en las mañanas, sentado en las ultimas filas de la platea del Teatro Adolfo Mejía, como espectador de todo. En las tardes, le huyó a los periodistas y se perdió, adrede, por las caóticas calles cartageneras.

Las 13 películas de la competencia ya fueron vistas por el reservado director. Y ya no hay nada más que deliberar. De las tensiones Claire Denis-Hector Babenco, hasta ahora, los dos salieron invictos. No hay rasguños, ni heridas visibles, pero se rumora en las calles cartageneras que no faltaron las buenas dosis de peleas en las que el otro jurado, Dennis Lim, quedó como personaje secundario. Hoy conoceremos cuál fue el resultado de esas discusiones cuando se den a conocer los ganadores de la Competencia Oficial y del resto de secciones del Festival.

 

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Babenco al frente del Teatro Adolfo Mejía, minutos despues de la proyección de Las Acacias (2011)

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