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De Oslo viene un barco cargado de…

2011/08/15

lars.jpgEl escritor noruego Lars Saabye Christensen tiene todo el tiempo del mundo, todo el espacio y la paciencia. Encima de eso, tiene ojo para los sentimientos y pluma para unas metáforas e imágenes muy precisas y conmovedoras. Porque además de ser novelista, Saabye Christensen es poeta. En su novela, El hermanastro (aunque una traducción más apropiada sería El medio hermano), el autor narra la vida de Barnum Nilsen, su medio hermano Fred, su mamá Vera, su padre Arnold, su abuela Boletta, su bisabuela que llaman “La vieja” y el bisabuelo explorador que desaparece en Groenlandia.

 

Todo sucede en una misma zona de Oslo, Noruega, desde el día que finaliza la Segunda Guerra Mundial hasta los años noventa. Son las 764 páginas que más he disfrutado en mucho tiempo y que me comprueban, además, que la literatura noruega es una veta que vale la pena explorar con grandes autores como Knut Hamsun, Per Petersson y Kjartan Flogstad (de quienes hablaré en la siguiente entrega de este blog).

 

Barnum es hijo de un embustero errante llamado Arnold Nilsen y de Vera Jebsen. Vera tiene otro hijo mayor llamado Fred quien fue concebido el día en que se acaba la Segunda Guerra Mundial cuando un hombre sin nombre viola a Vera. La madre de Vera, Boletta, tampoco tiene marido y su mamá, La vieja, tampoco. Estas tres mujeres—La vieja, Boletta y Vera—viven rodeadas del rumor inclemente y del desprecio de unos buenos cristianos que no toleran ni entienden a estas mujeres sin marido. Fred sabe que es un bastardo y lo sabe todo el barrio. La pasa mal en el colegio, tiene un temperamento negro, y le hace la vida imposible a su medio hermano Barnum. Barnum—el hijo legítimo—es el protagonista y narrador de la historia. Su nombre es ridículo, su estatura también y encima de eso tiene la cabeza adornada con unos churlitos dorados que encantan a las viejitas. Como es de esperarse, la infancia de Barnum es bastante solitaria y difícil, pues sobre él también se cierne la vergüenza social con la que vive su familia.

 

La novela, que se enfoca en la educacion sentimental y artistica de Barnum, también cubre la historia de cuatro generaciones. Como Saabye Christensen se toma todo el tiempo del mundo para escribir esta historia, el peso psicológico de cada gesto y de cada frase adquiere una gravedad innegable. Barnum es real, sus sentimientos son reales, su cabeza un caleidoscopio de amores, odios, humillaciones e ideas sueltas. Su hermano Fred, el gran punto oscuro de la novela, es más real aún porque nada se sabe de él. Es peligroso, es silencioso y oscuro. La oscuridad que se teje a su alrededor lo hace muy real. Luego está La vieja, que la animan iguales dosis de rabia, tristeza y dignidad. Nunca se dice explícitamente que Boletta, su hija, es una bastarda. Boletta, que también da a luz una hija bastarda, afronta la ausencia del marido escapando en el trago. Pero es sabia y hermosa, incluso en su ebriedad. Y luego está Vera, quien después de ser violada, rehace su vida con otro hombre y otro hijo. A pesar de que el tema es sombrío, la novela no lo es. De hecho es muy divertida, compasiva y conmovedora.

 

hermanastro.jpgLas novelas largas están pasadas de moda. ¿Quién tiene el tiempo para leerse un mamotreto de casi mil páginas? ¿Quién el tiempo para escribirlo? Pero el retorno de la inversión es grande pues Christensen logra transmitir, entre las líneas y los silencios, secretos que son verdades. Me alegra, además, haber conocido a Christensen en Bogotá durante la pasada Feria del Libro y haber comprobado que su sensibilidad y su corazón grande habitan en cada página de su novela.

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