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El apéndice de los museos

2012/05/08

Cuando yo era pequeño odiaba los museos. Odiaba en especial tener que caminar y caminar por esos pasillos laberínticos que no conducían precisamente a una salida. Entonces se me cansaban las piernas -que para colmo ya me dolían por estar en plena etapa de crecimiento- y se me alborotaba el mal genio y la intolerancia. Así fue como pasé por alto muchos "picasos", "goyas", "velazqueses", "warjoles", "davinchis" y "miguelangeles". Tan solo quería irme rápido de aquellos templos impasibles, para poder respirar el aire fresco de las estaciones, caminar por el andén – muy atento a no pisar las rayas que separan cada loza- y narrar en off mi vida, como lo he hecho desde que tengo uso de razón.  

 

Apéndice. Parte que se añade a un todo del que se considera una prolongación. Cosa adjunta a otra de la cual es una parte accesoria.  

 

Lo cierto es que ya no soy tan pequeño. Tal vez de espíritu un poco. Pero a fuerza de razón me convertí en adulto. Y con ello, con esa transición inevitable, vino también el gusto por los museos, el arte y la cultura. Muy similar a todos esos gustos adquiridos en plena adolescencia y hasta hoy: el alcohol, las niñas (que aún me producen fuertes dolores de cabeza), el jarabe para la tos, las aceitunas, los mariscos, e inclusive el gusto por la lectura y el estudio (actividades a las que siempre les saqué el cuerpo, para dedicarme a dibujar).   

 

Souvenir. Objeto característico de un lugar turístico que sirve como recuerdo de un viaje a este lugar.

 

Pero grande o pequeño, adulto o niño, con o sin barba, ha habido un algo de los museos que siempre me ha llamado particularmente la atención. Se trata de un apéndice, de un cuarto contiguo, de una última sala, de un lugar común. Éste se sitúa al final del recorrido, generalmente cerca de la salida y probablemente ocupa algo así como un 2% de toda el área arquitectónica. Les hablo de esas pequeñas tiendas dedicadas a vender recuerdos, o mejor, a evitar el olvido del espectador. 

 

Olvidar. 1-Dejar de retener algo en la memoria. 2-Dejar de sentir afecto o interés por alguien o por algo. 3-Dejarse algo en algún sitio. 4-Dejar de hacer una cosa por descuido. 5-No tener en cuenta una cosa. 

 

Mucho menos pretenciosos que el mismo museo y aún así más populares, estos acogedores lugares suelen vender, entre otras cosas: libros ilustrados, postales, sombrillas con un cielo azul, pisa papeles, monstruos, cuadernitos, libretitas, almanaques, mugs, joyas, esferos, lápices de colores, muñecos, juguetes, pins, botones, llaveros, post-its, afiches y otra larga lista de etcéteras entre las que se cuentan mil y un reproducciones de lo que está colgado adentro en las grandes paredes de la historia. 

 

Recuerdo. 1-Imagen del pasado que se tiene en la memoria. 2-Lo que sirve para recordar algo o a alguien.

   

Entonces no importa la situación económica, ni mucho menos el afán, siempre termino entrando allí y comprando inevitablemente -me pasa también en las papelería y en las librerías- muchas bitácoras, un regalo para la chica de la que esté enamorado, un libro fuera de lo común, o una postal que me recuerde mi manía de hacer memoria e idealizar el mundo a través de la imaginación. 

 

Con ustedes varios ejemplos de estas tiendas, unas mejores que otras, pero lo que es seguro, todas más atractivas para la humanidad que los mismos museos.   

 

Tienda Malba

 

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Tienda del Mamm

 

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Librería La Central/ Museo de arte Reina Sofía

 

 

 

Tienda del Moma

 

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En bogotá hay sitios similares e interesantes tales como la tienda gráfica de Nueveochenta, la pequeña tienda de diseño de la Casa 53-76, los libros de minimal, la tienda de MIAMI, Elemental o Index. 

 

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Y la infaltable definición de Wikipedia.

 

Un souvenirsuvenir o recuerdo (del francés souvenir: ‘objeto que sirve como recuerdo de la visita a un lugar’), es un objeto que atesora a las memorias que están relacionadas a él. Esto es análogo a la explotación psicológica del condicionamiento clásico. Por ejemplo, si un viajero compra un souvenir en unas vacaciones memorables, él o ella asociarán muy probablemente el souvenir a las vacaciones. Recordará ese momento especial cada vez que él o ella miren el recuerdo.

El término se utiliza para los artículos traídos al hogar de lugares turísticos. Tales artículos están marcados a veces o grabados para indicar que su valor es sentimental más que práctico.

Los viajeros compran a menudo souvenires como regalos para sus seres queridos. Esto es común en muchas culturas. En Camerún, por ejemplo, la idea es que alguien que puede permitirse viajar puede también permitirse traer algo (cadeau) para los que no puedan. El pan francés es un cadeau particularmente popular. En Japón, a estos recuerdos se les conoce como omiyage y se compran para ser compartidos con los compañeros de trabajo y con familiares. Las ventas del Omiyage se han vuelto un gran negocio en los sitios turísticos del Japón. En muchas estaciones de tren y aeropuertos venden estos regalos a modo que los viajeros puedan comprar un omiyage de última hora antes de volver a casa.

Los souvenires pueden incluir artículos caseros como por ejemplo Edificios Souvenirtazaspostales,ceniceroslibretascamisetas o sombreros, entre muchos otros.

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