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Sobre NoMíNIMO

2011/11/29

Hace un buen tiempo, y creo que lo he reiterado casi mecánicamente en muchos de estos artículos sobre arte, he dicho que nuestro continente está en plena ebullición y que poco a poco los ojos se vuelcan hacia acá. En parte porque hay muchas cosas por hacer pero también porque la población productiva es mayor. Vivimos probablemente lo que vivió Europa hace 40 años y la prueba de ello es la gran cantidad de proyectos artísticos y de iniciativas tanto independientes como institucionales, que han ido proliferando a lo largo y ancho de este territorio que alguna vez encajó con África, en su costado occidental.

 

La consecuencia de esto es que los imaginarios y los planes de los jóvenes han cambiado. Muchos tal vez ya no ven en Nueva York o en Paris esas grandes “mecas” del arte donde conviven el glamour con la intelectualidad o la bohemia con la rebeldía. Tampoco parece ser Londres -y más luego de la profunda crisis financiera-, el lugar de ensueño para hacer fortuna y repetir lo hecho por los Young british artists. Al contrario ciudades renacientes como Berlín, históricas como Estambul, o tan estéticas como Praga, estarían más acorde con esa imagen romántica del joven buscando su destino. E igual lo son todas las capitales sudamericanas y las ciudades grandes del sur, que poco a poco, y junto con muchas en oriente, han tomado un protagonismo latente en la escena mundial. En parte por la frescura de sus propuestas, por la novedad y exotismo de sus territorios, pero sobretodo, creo yo, porque hay un ánimo inmenso de hacer cosas. Hay esa emoción del sueño, la agitación de la resistencia y la rebeldía del educado. Y para la muestra quise conversar con dos chicas, Pilar y Eliana, ambas co-fundadoras y directoras de un espacio artístico en Guayaquil – Ecuador y quienes con esfuerzo y conocimiento han logrado algo que yo considero valioso e interesante. Se trata de NoMÍNIMO, una galería, que además de representar y vender la obra de varios artistas jóvenes, promueve el conocimiento y la formación profesional en arte. Acá estuvieron para la feria de arte internacional Odeón. Ellas muy amablemente, y a pesar se sus ocupaciones, –entre esas la ampliación de la planta física de su proyecto – me respondieron algunas preguntas que para mí eran importantes resolver.

 

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¿Puedo saber porqué el nombre NoMíNIMO? ¿Hay alguna historia secreta detrás de este nombre?

 No hay ninguna historia secreta pero sí una historia de decisiones pragmáticas. Que NoMíNIMO exista fue el resultado de un momento de quiebre. Nosotras trabajábamos juntas en el Museo Municipal de Guayaquil, hasta que un día llegó la gota que derramó el vaso de la tolerancia institucional. En ese minuto -en una especie de arranque- dijimos:“abramos algo nuestro, algo en lo que no tengamos que responder a presiones externas o políticas”. En menos de treinta minutos teníamos ese nombre, que salió de ciertos afectos personales con espacios y elementos del arte que a cada una nos interesaba.

 

¿Qué significa para ustedes co-dirigir un proyecto “galerístico”?

Co-dirigir el proyecto de un espacio cultural como NoMíNIMO es un placer y un reto diario. Primero significa asumir las responsabilidades de lo que nos hemos propuesto, que es visibilizar a artistas emergentes ecuatorianos, principalmente guayaquileños, a nivel nacional e internacional y contribuir en su formación, y por otro lado aportar en la generación de nuevos públicos y de un coleccionismo informado. El reto más desafiante es ir encontrando las formas de lograrlo poniendo por delante el ingenio y el profesionalismo.

 Al co-dirigir estamos hablando de igualdad de condiciones sobre las decisiones y acciones que tomamos. Como nuestras personalidades y habilidades son diferentes y en muchos sentidos opuestas, logramos un excelente complemento a la hora de trabajar. Por eso dividimos las tareas según esas habilidades y alcanzamos la mayor eficiencia para los objetivos de NoMíNIMO, bajo la política de que cada una da lo mejor que puede dar según sus posibilidades. Una de las mayores ventajas de co-dirigir el espacio es que a pesar de las diferencias tenemos muy definido lo que queremos lograr y nuestra visión es muy parecida con respecto a los artistas y las obras con las que trabajamos y que nos interesan.

 Como siempre decimos, tenemos la suerte de trabajar en lo que nos gusta.

 

 ¿Porqué preferir artistas emergentes a unos con mayor trayectoria?

La última década en Guayaquil ha sido un tiempo de fuertes cambios en la escena artística, en parte por la aparición del primer instituto superior de artes, el ITAE. Por primera vez los artistas se profesionalizan a nivel local con resultados increíbles en sus producciones. Y aunque hay una cantidad considerable de buenos artistas activos, lamentablemente el medio aún no les ofrece mayores posibilidades de desenvolverse en su profesión. Por eso para nosotras resulta un compromiso ético contribuir a la creación de una plataforma social para que ese trabajo llegue a un público mayor, que afecte más allá de un reducido mundo del arte y estos artistas puedan dedicarse a ser lo que son: artistas.

 

 ¿Qué tienen en común, aparte de la edad, los artistas que representan?

Su inteligencia, su compromiso con su trabajo, lo buenos que son en lo que hacen, las ganas que le ponen y su proyección. Además todos son buenas personas! Nos interesa muchísimo trabajar con artistas profesionales, pero que al mismo tiempo sean gente que valore las relaciones humanas y la ética. Después de todo, este es un trabajo que no es fácil para ninguna de las partes y muchas veces hay que arrimar el hombro y apoyarse mutuamente para llevar adelante las cosas, por eso tratamos de crear una relación de trabajo y de aliados a la par.

 

 ¿Cuáles son las angustias y las satisfacciones en el día a día de NoMíNIMO?

 Como creo que nos pasa a muchos actores en el campo del arte por un lado las mayores angustias se anclan en el tema económico, por todo lo que conlleva el poder mantener un espacio con este nivel mes a mes. No es fácil ni hay certezas, pero al menos desde que empezamos hemos podido sostenernos de nuestro trabajo y a pesar de que muchas veces hemos pasado raspando, aquí la seguimos. Sabemos que este es un trabajo de mucha entrega pero confiamos en los resultados, sino no estaríamos acá.

Este trabajo además nos llena de satisfacciones. A diario, vemos que los alumnos de NoMíNIMO salen felices y con información nueva, empiezan a demostrar un mayor interés en lo que está pasando en el arte en la actualidad, su visión va cambiando y poco a poco van superando el aspecto meramente visual o histórico del arte y van comprendiéndolo en un panorama más amplio. Eso es super emocionante.  Por otro lado, esperamos que sea cada vez más el público que se va involucrando, que no se agote o llegue a un límite.

También es increíble tener la oportunidad de trabajar de cerca con varios artistas y palpar a esa distancia algunos de sus procesos, es un honor tener muestras tan ricas y ver exhibir a los artistas jóvenes, verlos involucrarse con otros públicos, ver que sus obras empieza a ser vistas por más gente y en ocasiones esa obra entra a casas de gente nueva, en muchas ocasiones son otros jóvenes que empiezan a valorar sus propuestas. Esa dinámica que se está dando es la que queremos seguir impulsando.

Tanto en las exposiciones como en las clases lo que más nos ilusiona es ver caras nuevas y sobre todo gente genuinamente interesada.

 

¿ Qué ventajas y desventajas tiene Guayaquil como centro de actividades artísticas?

En el plano artístico en Guayaquil está casi todo por hacer y eso es una ventaja y una desventaja al mismo tiempo. Lo primero porque el terreno es fértil, se puede soñar en grande porque hay muchísimo por hacer; pero eso es una desventaja porque no hay una plataforma de apoyo con excepción de un par de espacios con los que nos aliamos para trabajar, pero a nivel instituciones y público la situación es crítica.

Lo más positivo es que como ya hemos dicho hay muchísimos artistas produciendo, haciendo cosas, experimentando y eso es lo más importante para que la escena se siga moviendo.

 

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¿Cómo describirían su experiencia en Bogotá, en la feria Odeón?

Odeón fue nuestra primera feria y fue una experiencia muy grata.

Primero tenemos que decir que hasta ahora seguimos comentando lo bien que se portó todo el mundo, desde los montajistas, la gente de limpieza, hasta los directivos de la feria, los otros galeristas, artistas y el público.

Cuando hicimos la selección de piezas sabíamos que era arriesgada, que no eran propuestas ni montaje ‘de feria’, sino que la planteamos como una mini exposición: escogimos obras de tres artistas (Óscar Santillán, José Hidalgo y Anthony Arrobo) con vínculos en sus procesos y en sus intereses. Nuestro fin era que la gente que pase por el stand de NoMíNIMO recuerde a los artistas y nos recuerde a nosotros por la propuesta que llevamos.

Fue sorprendente el acercamiento que se generó de los espectadores con los artistas que llevamos y la atención que despertaron sus trabajos. Aparte fue muy refrescante e interesante el ver un público educado, interesado, que entendía la dimensión de las obras que presentamos.

En general nos sentimos sumamente cómodas en el espacio y con la gente, hicimos buenas relaciones y además algunas obras se quedaron en colecciones de gente interesante. La acogida que tuvimos nos dio un espaldarazo de que íbamos por buen camino, que la apuesta valía la pena.

 

¿Si tuvieran que describir en dos frases la escena de arte contemporáneo en Ecuador, cuales serían esas palabras?

Estas dos frases no resumen toda una escena, pero sí la que nosotras tratamos desde nuestra labor diaria:

La escena del arte contemporáneo en Ecuador está creciendo a la fuerza y con fuerza, asentándose y haciendo presencia poco a poco, a pesar de la institucionalidad, venciendo el desinterés.

La producción de arte contemporáneo está más avanzada que el público.

 

¿Pueden nombrarme para ustedes cuales son los 3 artistas contemporáneos más interesantes de Ecuador? Uno entre 20 y 35 años / otro de 35 a 50 / Y uno mayor de 50 años.  

Es super difícil porque hay excelentes artistas, pero podemos arriesgarnos a lanzar unos nombres más o menos en esos rangos:

Anthony Arrobo 22 años

Óscar Santillán 31 años

Pablo Cardoso 46 años

 

 

¿Cómo ven su proyecto en el 2020?

Por ahora tenemos claro que los propósitos de NoMíNIMO son fijos, pero sus métodos y proyectos son flexibles y se irán adaptando a las necesidades del contexto.

Para el 2020 nuestro proyecto debería estar consolidado, sin embargo las metas que tenemos son atemporales. Siempre habrán nuevos artistas y la posibilidad de llegar a nuevos públicos. Así que lo toca es seguir al pie del cañón.

 

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> Obra de Anthony Arrobo.

 

 

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> Obra de Daniel Alvarado

 

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> Vista Exposición Monumento al día. Por Juan Carlos León.

 

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> Obra de Juan Carlos León. 

 

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> Obra de Héctor Madera González

 

 

{ Todas estas imágenes fueron sacadas de la página de NoMínimo

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