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Brahms, Botessini y Dvorák

La Orquesta Filarmónica de Bogotá interpretará este viernes y sábado las obras: Tres Danzas húngaras de Johannes Brahms, Concierto No. 2 en si menor para contrabajo y orquesta de Giovanni Bottesini y Leyendas, Op. 59 de Antonín Dvorák. Cuando y donde: 10 de junio Teatro Jorge Eliécer Gaitán, 7:30 p.m y 11 de junio, Auditorio León de Greiff, 4:00 p.m.

Inicia: 2011/06/10

Termina: 2011/06/11

· La cita es el viernes 10 de junio a las 7:30 p.m. en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el sábado 11 de junio a las 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional. Venta de boletas en las taquillas de los teatros y en tuboleta.com.

· Mayor información en www.filarmonicabogota.gov.co, www.facebook.com/orquestafilarmonica http://filarmonicabogota.tumblr.com, Twitter:@filarmonibogota

La Orquesta Filarmónica de Bogotá continúa con sus conciertos del mes de junio. Para esta ocasión, se presentará bajo la dirección del maestro Eduardo Carrizosa y con la participación del solista en el contrabajo, Juan Gregorio Baquero, ganador del Concurso Nacional de Interpretación musical “Ciudad de Bogotá”, modalidad contrabajo (2009). La OFB interpretará las obras: Tres Danzas húngaras de Johannes Brahms, Concierto No. 2 en si menor para contrabajo y orquesta de Giovanni Bottesini y Leyendas, Op. 59 de Antonín Dvorák. La cita es el viernes 10 de junio a las 7:30 p.m. en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el sábado 11 de junio a las 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional.

En la primera parte del programa, el público escuchará Tres Danzas húngaras del compositor alemán Johannes Brahms, quien conoció de cerca la tradición musical húngara, a través de su colaboración con dos violinistas contemporáneos suyos de gran renombre, Remenyi y Joachim, ambos naturales de Hungría. Junto con un repertorio musical para el teatro, surgió una música instrumental húngara que se popularizó en el resto de Europa como Hongroise, Ungarischer Tanz, términos equivalentes a “danza húngara”. A lo largo del siglo XVIII se diseminó la práctica del verbunkos (danza de reclutamiento de soldados) que no tenía origen gitano, pero que fue ejecutada por músicos de origen roma, en especial, violinistas. Estas danzas ayudaron a enriquecer el repertorio popular húngaro y a desarrollar un acerbo musical propio con fines nacionalistas. Las Danzas húngaras de Brahms gozaron de gran aprecio y popularidad desde el momento de su primera ejecución y el mismo Brahms orquestó tres de ellas. Otras fueron arregladas para el conjunto orquestal por el compositor Antonín Dvorák, mientras que la versión de la quinta fue realizada por el director Schmeling.

A continuación, la OFB interpretará Concierto No. 2 en si menor para contrabajo y orquesta del compositor italiano Giovanni Bottesini, uno de los más famosos contrabajistas de su tiempo y un distinguido director y compositor. Fue llamado el Paganini del contrabajo y amplió, considerablemente, las posibilidades técnicas del instrumento. Legó un buen número de conciertos para contrabajo, algunas obras para contrabajo y piano y dúos para violín y contrabajo y dos contrabajos. Su Método completo para el contrabajo es un valioso aporte a la pedagogía del instrumento. Sobresalen en su listado dos conciertos con orquesta, el segundo de ellos con acompañamiento de cuerdas. En él, se explora a fondo la capacidad melódica del instrumento. La partitura está concebida en un espíritu romántico en el cual la melodía cantabile predomina sobre los demás aspectos. En este sentido también se reconoce plenamente la influencia de la ópera sobre el estilo general del compositor. Luego del Adagio lírico el concierto finaliza con un movimiento de gran vivacidad y bravura técnica.

Para finalizar, la Filarmónica de Bogotá presentará Leyendas, Op. 59 de Antonín Dvorák, recordado por la solidez de sus composiciones para el medio orquestal y de cámara a través de las cuales consolidó un estilo nacional checo para fines del siglo XIX e inicios del XX. Con el título checo Legendy, Antonín Dvorák escribió un ciclo de diez dúos pianísticos que luego adaptó para pequeña orquesta. La versión para piano original se escuchó en 1881 y el estreno de las versiones sinfónicas en 1882. Si bien es un ciclo, las diez piezas no guardan relación temática o armónica entre sí pero, coinciden en ser un conjunto amable de composiciones pensadas para su ejecución en el contexto del salón decimonónico. Son obras breves, conocidas como “miniaturas” que no tienen relación programática, es decir, no se sabe con qué leyendas se relacionan. Cada Leyenda ofrece material melódico nuevo y cada una de ellas tiene una estructura binaria o ternaria que permite contrastes temáticos y anímicos al interior. Algunas exploran el lado afectivo alegre, otras el meditativo. Sin embargo, todas contienen gestos líricos de gran belleza. El conjunto de Leyendas fue dedicado a Edward Hanslick, reconocido crítico musical, quien, junto con Brahms, había profesado su admiración por la obra de Dvorák desde 1874, año en que conocieron la primera de sus partituras en el marco de una convocatoria de apoyo a compositores.

BOLETERÍA

Auditorio León de Greiff - Universidad Nacional de Colombia Calle 45 con carrera 30, entrada peatonal. Ciudad Universitaria

Tel. (571) 316 5000 ext. 17612

Venta de boletas en la taquilla del auditorio

Lunes a viernes: 11:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.

Sábado a partir de las 11:00 a.m.

Precio: desde $5.000 hasta $20.000 pesos

Reserve en línea sus boletas en: www.tuboleta.com Teléfono: (571) 593 63 00

Teatro Jorge Eliécer Gaitán

Cra 7 # 22 - 47

Taquilla: 2826361

Venta de boletas en la taquilla del auditorio

Lunes a viernes: 10:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.

Palco y platea delantera: $20.000

Platea posterior: $15.000

Balcón delantero y posterior: $10.000

Estudiantes y tercera edad, descuento del 30% en todas las localidades.

Reserve en línea sus boletas en: www.tuboleta.com Teléfono: (571) 593 63 00

P R O G R A M A

Johannes Brahms Tres Danzas húngaras

(1833-1897) (1873)

No. 1 en sol menor

No. 3 en fa mayor

No. 10 en fa mayor

Giovanni Bottesini Concierto No. 2 en si menor para contrabajo

(1821-1889) y orquesta

Allegro

Andante

Allegro

Solista: Juan Gregorio Baquero

I N T E R M ED I O

Antonín Dvorák Leyendas, Op. 59 (1881)

(1841-1904)

Allegretto

Molto moderato

Allegro giusto

Molto maestoso

Allegro giusto

Allegro con moto

Allegretto grazioso

Un poco allegretto e grazioso

Andante con moto

Andante

SOBRE EL DIRECTOR ASISTENTE: EDUARDO CARRIZOSA

El maestro Eduardo Carrizosa Navarro ha sido Director de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director Asistente de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, Director Asistente de la Orquesta Sinfónica de Colombia, Director Titular de la Banda Sinfónica Nacional y Director del Departamento de Musicología de la Escuela Superior de Tunja.

Especialista en música colombiana, el maestro Carrizosa ha dedicado 30 años a la investigación y divulgación de los ritmos nacionales, como resultado ha producido ocho discos compactos, seis de la serie “Memorias Musicales Colombianas” con la orquesta Filarmónica de Bogotá, y dos con la Sinfónica Nacional, “Viaje Musical por Colombia”.

Como docente, ha estado vinculado a las universidades, Nacional, Pedagógica y de los Andes. Lidera el programa de formación orquestal en Norte de Santander, para consolidar los proyectos sinfónicos del departamento y es frecuentemente invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica de Medellín.

Nacido en Bogotá, el maestro Eduardo Carrizosa obtuvo el grado en Pedagogía Musical de la Universidad Nacional de Colombia, con Tesis Laureada. Se especializó en Dirección de Orquesta con los maestros Andrezj Knapp, Dimitr Manolov, Agustín Cullely Everett Lee; ademas realizó estudios de perfeccionamiento en Argentina y de composición en República Dominicana y Brasil.

Ha trabajado con solistas tales como Pepe Romero, Blanca Uribe, Harold Martina, Frank Preuss, Carlos Villa, Luís Martín Niño, Tzanko Dotchev y Orlin Petrov entre otros.

SOBRE EL SOLISTA INVITADO: JUAN GREGORIO BAQUERO, contrabajo

Nacido en Bogota y estudió con su padre Daniel Baquero y en la Fundación universitaria Juan N Corpas, con el Maestro Edgar Hernán Alarcón

Se ha presentado en el Auditorio de la sociedad Teosófica, Auditorio Fabio Lozano, iglesia de Cristo Rey, Iglesia Santa Clara y sala teresa Cuervo del Museo Nacional, en el Auditorio Macedonio Alcalá y el Museo de arte contemporáneo (MACO) en la ciudad de Oaxaca / México, en la serie "Los jóvenes Interpretes" de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, el concurso Jóvenes Intérpretes de la Orquesta Filarmónica de Bogota bajo la dirección del Maestro Irwin Hoffman (2005) y el concurso para la serie de conciertos 2006, 2007 y 2009 Del Auditorio Fabio Lozano de la UJTL y en las IV y V versiones del Festival Internacional de Música de Cartagena.

Ha participado en las Clases Magistrales Dictadas por Jeff Bradetich (USA), Jesús Zambrano Ramírez (Venezuela), David Carpio (Venezuela), Hernando Segura Baquero (Colombia), Jonathan Camps (Barcelona - España) ,Gary Karr (USA),Giuseppe Ettore (Italia), Mauricio Romero (Colombia / Francia) y Paul Sherman ( Inglaterra).

Obtuvo el Primer puesto del Concurso Nacional de Contrabajo (octubre de 2009). Y tuvo clases con los Maestros Jonathan Camps (Barcelona) y Gary Karr (USA) dentro de las Actividades del Festival Internacional de Contrabajo 2009 Colombia.

NOTAS SOBRE EL PROGRAMA

Johannes Brahms (n. 1833 en Hamburgo, Alemania - m. 1897 en Viena, Austria)

El compositor alemán Johannes Brahms conoció de cerca la tradición musical húngara, a través de su colaboración con dos violinistas contemporáneos suyos de gran renombre, Remenyi y Joachim, ambos naturales de Hungría. Uno de los aspectos que más le llamó la atención a Brahms fue el repertorio musical de los gitanos y en 1852 escribió su primera composición (un conjunto de variaciones) basada en dichos aires. A partir de ése momento, la música gitana, sus ritmos, melodías y espíritu, surgieron en muchas obras, como por ejemplo, en el último movimiento del concierto para violín y orquesta, en el Cuarteto con piano No. 1, en las Canciones gitanas y en las 21 danzas escritas originalmente para piano a cuatro manos y luego adaptadas al medio orquestal. Estas danzas aparecieron en cuatro grupos, dos de ellos en 1869 y los dos restantes en 1880. Obviamente, el trabajo realizado por Liszt en torno a la música húngara había pavimentado el camino de Brahms y de otros compositores interesados en emplear la música húngara como materia prima musical. Las Danzas húngaras de Brahms gozaron de gran aprecio y popularidad desde el momento de su primera ejecución y el mismo Brahms orquestó tres de ellas. Otras fueron arregladas para el conjunto orquestal por el compositor Antonín Dvorák, mientras que la versión de la quinta fue realizada por el director Schmeling.

En la primera década del siglo XVIII, Hungría fue anexada al imperio Habsburgo y muchos inmigrantes de origen alemán se establecieron en áreas que anteriormente habían sido colonizadas por los turcos y muchos músicos reconocidos del imperio austríaco iniciaron visitas extensas a los principados húngaros y no sólo ejercieron una gran influencia sobre los artistas húngaros, sino que se inspiraron en la música de tradición magiar. Junto con un repertorio musical para el teatro, surgió una música instrumental húngara que se popularizó en el resto de Europa como Hongroise, Ungarischer Tanz, términos equivalentes a “danza húngara”. A lo largo del siglo XVIII se diseminó la práctica del verbunkos (danza de reclutamiento de soldados) que no tenía origen gitano, pero que fue ejecutada por músicos de origen roma, en especial, violinistas. Estas danzas ayudaron a enriquecer el repertorio popular húngaro y a desarrollar un acerbo musical propio con fines nacionalistas. Hacia 1835 las danzas de verbunkos dieron pie a las csárdás.

Ante la ausencia de una conscripción forzosa de soldados, la armada Austrohúngara realizaba presentaciones musicales en los pueblos para reclutar voluntarios. Los húsares (miembros de la caballería ligera) hacían un espectáculo danzado que se iniciaba lentamente con figuras elegantes y lentamente se aceleraba en ritmo, tiempo, dinámica, figuración y energía. La danza remataba frenéticamente en saltos y golpes de estribos. Los instrumentistas encargados de las piezas eran, en su gran mayoría, de origen gitano. De allí a que todo este repertorio húngaro de danzas acuse una mezcla de tradición magiar, con tradición gitana, verbunkos, y csárdás. En la segunda mitad del siglo XVIII este repertorio ganó aceptación en las ciudades, en especial en sus cafés. Las danzas ya tenían compositores conocidos (como János Bihari) y las piezas se conseguían en partituras impresas. Tanto Haydn como Mozart, Beethoven y Schubert emplearon aires húngaros en sus composiciones pues eran fáciles de escuchar en el ambiente social de Viena.

Giovanni Botessini (n. en 1821 en Crema, Italia – m. en 1869 en Parma, Italia)

La historia del contrabajo se remonta a mediados del siglo XVI, si bien hay iconografía española de una viola de gran tamaño, en una imagen perteneciente al siglo X. La primera noticia que se conserva del uso del contrabajo ocurre en un conjunto de Ferrara en donde se menciona, en 1529, una viola di contrabasso. En el inventario de un constructor de instrumentos parisino, figura en 1556 un double basse contre de viole, también conocido como basse contre de violon; en Italia hay otras menciones al instrumento denominado sotto basso di viola. El contrabajo que aparece en el célebre lienzo las Bodas de Canaan de Veronese, en 1563, es un instrumento grande perteneciente a la familia de las violas da gamba, es decir con trastes, cuatro cuerdas, espalda plana y perforaciones acústicas y ornamentales en la tapa frontal. En general, se considera que el instrumento forma parte de la familia de las violas da gamba del renacimiento y su nombre define no sólo su sonoridad sino su papel de soporte de los instrumentos bajos. En cuanto a la afinación del contrabajo, no hubo mayores noticias al respecto hasta mediados del siglo XVIII cuando se menciona una afinación igual a la que se usa en nuestros días. Sin embargo, a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX el contrabajo sufrió algunas variaciones en tamaño y afinación, según la usanza de los constructores y su empleo en los conjuntos y orquestas.

Giovanni Bottesini fue uno de los más famosos contrabajistas de su tiempo y un distinguido director y compositor. Fue el director del estreno de la ópera Aida de Verdi en Cairo en 1871. Realizó largas giras por Europa, América Latina y los Estados Unidos. Bottesini, escribió unas diez óperas que gozaron de buena aceptación en su momento. Durante una época, trabajó como primer contrabajo de la orquesta del teatro de La Habana, en donde se estrenó su ópera Cristoforo Colombo en 1847. Fue llamado el Paganini del contrabajo y amplió, considerablemente, las posibilidades técnicas del instrumento. Legó un buen número de conciertos para contrabajo, algunas obras para contrabajo y piano y dúos para violín y contrabajo y dos contrabajos. Su Método completo para el contrabajo es un valioso aporte a la pedagogía del instrumento.

En sus recitales como solista, solía ofrecer al público complejas variaciones y fantasías sobre temas operáticos conocidos, para así mejor guiar a sus oyentes en el proceso de familiarización con un instrumento nuevo en el repertorio virtuosístico del siglo XIX. Compuso una gran cantidad de obra para el contrabajo, piezas con o sin acompañamiento. Sobresalen en su listado dos conciertos con orquesta, el segundo de ellos con acompañamiento de cuerdas. En él, se explora a fondo la capacidad melódica del instrumento. La partitura está concebida en un espíritu romántico en el cual la melodía cantabile predomina sobre los demás aspectos. En este sentido también se reconoce plenamente la influencia de la ópera sobre el estilo general del compositor. Luego del Adagio lírico el concierto finaliza con un movimiento de gran vivacidad y bravura técnica.

Antonín Dvorák (n. en 1841 en Nelahozeves, Bohemia – m. en 1904 en Praga, Czechoslovaquia)

Dvorák es recordado por la solidez de sus composiciones para el medio orquestal y de cámara a través de las cuales consolidó un estilo nacional checo para fines del siglo XIX e inicios del XX. Dedicó muchos esfuerzos a la creación de óperas (la más conocida de ellas lleva por título Rusalka) y en ellas hizo el ejercicio de integrar expresiones tradicionales al medio lírico, para luego extrapolar estas experiencias al medio instrumental. Su viaje a los Estados Unidos (1892-1895) hizo historia en dicho país pues pudo amalgamar cantos de los indígenas norteamericanos a la estructura de la sinfonía y el cuarteto, señalando pautas para el desarrollo de un estilo nacionalista americano. Pero pese al aprecio internacional que se le tuvo, Antonín Dvorák fue ante todo un compositor checo, de origen campesino, que sólo se sentía a gusto en el entorno de su patria.

Fue violista y organista, amén de compositor y director. Ingresó a la Escuela de Órgano de Praga en 1857 y durante sus años de estudiante se desempeñó como músico de orquestas de baile. A partir de 1873 obtuvo un importante reconocimiento a su talento, cuando le fue otorgada una beca por parte del imperio austríaco, por un jurado que contó entre sus miembros a Johannes Brahms y Edward Hanslick. En la obra temprana de Dvorák se reconoce rápidamente la influencia del estilo de Beethoven y Mozart lo cual se puede admirar, de manera especial, en la Serenata para cuerdas en mi mayor. En el inolvidable vals, aflora su experiencia con la música de baile y en el movimiento final, recapitula temas anteriormente trabajados para dar solidez a la obra. En cuanto a estilo, Dvorák no fue ni conservador ni radical. La influencia de la música checa se reconoce en el uso de las danzas checas y aires americanos. Hay una gran presencia del estilo de los grandes clásicos Mozart, Haydn y Beethoven, como también de los románticos Schubert, Wagner y Brahms. Su antecesor y maestro Smetana, lo inspiró para encontrar la vena nacionalista de su inspiración.

Con el título checo Legendy, Antonín Dvorák escribió un ciclo de diez dúos pianísticos que luego adaptó para pequeña orquesta. La versión para piano original se escuchó en 1881 y el estreno de las versiones sinfónicas en 1882. Si bien es un ciclo, las diez piezas no guardan relación temática o armónica entre sí pero, coinciden en ser un conjunto amable de composiciones pensadas para su ejecución en el contexto del salón decimonónico. Son obras breves, conocidas como “miniaturas” que no tienen relación programática, es decir, no se sabe con qué leyendas se relacionan. Están emparentadas con los aires tradicionales eslavos de sus exitosas Danzas eslavas, que también aparecieron originalmente en el formato de piano a cuatro manos. Cada Leyenda ofrece material melódico nuevo y cada una de ellas tiene una estructura binaria o ternaria que permite contrastes temáticos y anímicos al interior. Algunas exploran el lado afectivo alegre, otras el meditativo. Sin embargo, todas contienen gestos líricos de gran belleza. Algunas guardan relación con el espíritu de la danza, otras exploran estados anímicos íntimos, mientras que contrastan en el nivel de euforia o discreción con el que presentan sus temas. El conjunto de Leyendas fue dedicado a Edward Hanslick, reconocido crítico musical, quien, junto con Brahms, había profesado su admiración por la obra de Dvorák desde 1874, año en que conocieron la primera de sus partituras en el marco de una convocatoria de apoyo a compositores.

Nota por Ellie Anne Duque, musicóloga

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