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Centenario de la muerte de Gustav Mahler

Como parte de la conmemoración que la OFB realizará en el 2011 con motivo del centenario de la muerte del compositor autríaco Gustav Mahler, la Orquesta interpretará este fin de semana la Sinfonía No. 9 bajo la batuta de su director titular Enrique Arturo Diemecke. Cuando y donde: viernes 24 de junio a las 8:00 p.m. en el Tetro Mayor Julio Mario Santodomingo y el sábado 25 a las 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional. Venta de boletas en las taquillas de los teatros y en tuboleta.com

Inicia: 2011/06/24

Termina: 2011/06/25

La Orquesta Filarmónica de Bogotá, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor del Distrito Capital, como parte de su continua labor de difusión de la música sinfónica, la música académica y el canto lírico, se propuso para el 2011 el más ambicioso de los ejes programáticos de su Temporada, el homenaje al compositor y director de orquesta austríaco Gustav Mahler en los cien años de su fallecimiento. La OFB durante este año presentará la mayoría de sus sinfonías y este fin de semana, bajo la dirección de su Director Titular Enrique Arturo Diemecke, presentará la Sinfonía No. 9 de este memorable compositor, como inicio a la conmemoración del centenario de su muerte. La cita es el viernes 24 de junio a las 8:00 p.m. en el Tetro Mayor Julio Mario Santodomingo y el sábado 25 a las 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional.

Gustav Mahler es considerado en la actualidad como uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género, y de acuerdo con la crítica, es también uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX. En el año de 1909 Mahler vivió una serie de eventos contradictorios. Por una parte, gozó de un gran prestigio internacional como director orquestal y permaneció una larga temporada en Nueva York al frente de la Metropolitan Opera, pero en Viena, sufrió cada vez más por el asedio de una facción antisemítica de la sociedad que se oponía a su liderazgo musical.

Sus maravillosas sinfonías comenzaron a ser programadas por las orquestas europeas, pero su vida personal y afectiva sufrió duros golpes: la muerte de su hija María en 1907, el diagnóstico de una debilidad cardíaca que será la causa de su muerte en 1911 (víctima de una endocarditis bacteriana), el alejamiento de su esposa Alma quien iniciara una relación amorosa con el arquitecto Walter Gropius, y su exploración personal e interna desde el sofá de Freud. Los efectos de estos eventos afectivos más las experiencias anteriores con la composición de sinfonías y canciones, fueron la materia prima de su novena y última sinfonía.

Muchas de las sinfonías de Mahler progresan en parches formales de contrastes melódicos y desarrollos anímicos. Las melodías pueden ser populares y burlescas, tomadas del canto de las aves o abstractas y sublimes. En ambos casos su desarrollo se logra a través de saltos, modulaciones, cambios en la instrumentación y cambios en la expresión anímica. La Novena Sinfonía, empieza en donde termina la última canción, Abschied (Despedida) de La canción de la tierra. El ambiente oscila entre la pesadez anímica (intensificada con los golpes de timbal) y lo celestial. Lo agónico da paso a un segundo movimiento de melodías amables y ritmos gráciles. Bruno Walter estrenó la Novena Sinfonía de Mahler, un año después de la muerte del compositor.

Importancia de la conmemoración del centenario de la muerte de Mahler

El 18 de mayo pasado se cumplieron 100 años de la muerte de Gustav Mahler, acaecida en Viena en 1911. Al igual que sucediera con la conmemoración de los 100 años de su nacimiento en 1960, ésta efemérides ofrece una oportunidad única para detenernos a escuchar su música y una excelente excusa, que no requiere de mayores explicaciones, para programar varias de sus obras. Cada una de ellas tiene importancia propia pero, la oportunidad de escuchar seis de sus sinfonías a lo largo de la temporada de 2011 de la OFB, brinda la posibilidad de compararlas y de apreciar la sonoridad contundente de su imaginación musical.

Mahler fue, ante todo, un compositor de tendencias sinfónicas. Sus medios favoritos fueron la orquesta y la voz humana. Por eso, cada una de sus sinfonías es un deleite sonoro lleno de profundo significado musical, fuerza afectiva e importancia histórica. Mahler fue uno de los primeros músicos en hacer de la dirección orquestal una vocación profesional de gran relevancia. Pero, fiel a los cánones del siglo XIX, y a diferencia de muchos directores del siglo XX y el XXI, se mantuvo activo en el ámbito creativo de la composición. El puesto más estable y prestigioso que ocupó en Viena, fue el de director de la ópera en la Hofoper (Ópera de la Corte) entre 1897 y 1907. Pese a su pasión por la ópera, no compuso ninguna y canalizó su interés por el canto a través de la canción con orquesta y el canto insertado dentro de la partitura sinfónica. Esta amalgama de canción, poesía y música ofreció a Mahler la posibilidad de llegar al público con mensajes filosóficos y afectivos muy claros y de gran contundencia.

Su obra no fue acogida con entusiasmo por todos sus contemporáneos. El estilo de Mahler era novedoso si bien estaba bien fincado en la tradición sinfónica romántica del siglo XIX de Alemania y Austria. Junto con Richard Strauss, compositor alemán, representaba lo más original de la música central europea a inicios del siglo XX. A diferencia de Strauss, Mahler no compuso poemas sinfónicos, pero logró partituras igualmente descriptivas y evocadoras.

Las orquestas tienen en la interpretación de la obra sinfónica de Mahler, inmensos retos y en estas efemérides, cuando se enfrentan a seis partituras en un año, crecen en sonido y en madurez musical. Por eso, para la OFB estas conmemoraciones no podían pasar desapercibidas, porque no sólo es una oportunidad para presentar al público un abánico de obras variado y fascinante, sino que es una ocasión única para crecer musicalmente.

Próximos conciertos en conmemoración del centenario de la muerte de Mahler:

Viernes 8 de julio

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

SOLISTA: SAÚL MEDINA, MARIMBA

DIEMECKE: Concierto para marimba y orquesta

MAHLER: Sinfonía No 6

Lugar: JORGE ELIÉCER GAITÁN

Hora: 7:30 p.m.

Sábado 9 de julio

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

SOLISTA: SAÚL MEDINA, MARIMBA

DIEMECKE: Concierto para marimba y orquesta

MAHLER: Sinfonía No 6

Lugar: AUDITORIO LEÓN DE GREIFF

Hora: 7:30 p.m.

Viernes 16 de septiembre

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

MAHLER: Sinfonía No 7

Lugar: AUDITORIO LEÓN DE GREIFF

Hora: 7:30 p.m.

Sábado 17 de septiembre

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

MAHLER: Sinfonía No 7

Lugar: AUDITORIO LEÓN DE GREIFF

Hora: 4:00 p.m.

Viernes 7 de octubre

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

PETYA DMITROVA - SOPRANO

VERDI: Obertura Forza del Destino

MAHLER: Adagio Sinfonía 10

MAHLER: Sinfonía No.4

Lugar: AUDITORIO LEÓN DE GREIFF

Hora: 7:30 p.m.

Sábado 8 de octubre

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

PETYA DMITROVA - SOPRANO

VERDI: Obertura Forza del Destino

MAHLER: Adagio Sinfonía 10

MAHLER: Sinfonía No.4

Lugar: AUDITORIO LEÓN DE GREIFF

Hora: 4:00 p.m.

GRAN MONTAJE DE LA OCTAVA SINFONÍA DE MAHLER

Sábado 15 y domingo 16 de octubre

TEATRO JORGE ELIÉCER GAITÁN

DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE DIEMECKE

SOLISTAS:

PETYA DIMITROVA - SOPRANO I

LAURA DE SOUSA – SOPRANO II

BEATRIZ MORA – SOPRANO III

KISMARA PESSATTI – MEZZO I

KARLA LOPEZ – MEZZO II

THOMAS STUDEBAKER - TENOR

ANTONIO TORRES – BARITONO

VALERIANO LANCHAS - BAJO

CORO DE LA ÓPERA

CORO SANTA CECILIA

CORO INFANTIL CRESCENDO

BOLETERÍA

Auditorio León de Greiff - Universidad Nacional de Colombia Calle 45 con carrera 30, entrada peatonal. Ciudad Universitaria

Tel. (571) 316 5000 ext. 17612

Venta de boletas en la taquilla del auditorio

Lunes a viernes: 11:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.

Sábado a partir de las 11:00 a.m.

Precio: desde $5.000 hasta $20.000 pesos

Reserve en línea sus boletas en: www.tuboleta.com Teléfono: (571) 593 63 00

Teatro Mayor Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santodomingo

La Boletería para los espectáculos en los teatros del Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo se vende a través de los puntos de venta de Tu Boleta en todo el país, en la web www.tuboleta.com, llamando al teléfono (091) 593 6300, a través de celular marcando #393 o directamente en la taquilla del Teatro Mayor.

La taquilla del Teatro Mayor funciona de martes a sábado de 10 a.m. a 7:00 p.m., domingos de 9:30 p.m. a 5:00 p.m. y lunes de 2:00 p.m. a 7:00 p.m. Los días que hay espectáculo la taquilla está abierta hasta las 8:30 p.m. (lunes a sábado) y los domingos a partir de las 9:00 a.m. Los días festivos días festivos la taquilla no está abierta al público, ya que esos días no funciona el Centro Cultural.

P R O G R A M A

Gustav Mahler Sinfonía No.9 (1909)

(1860-1911)

Andante comodo

Im Tempo eines gemächlichen Ländlers

Rondo: Burleske

Adagio

SOBRE EL DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE ARTURO DIEMECKE

Enrique Diemecke nació en México y proviene de una familia de músicos clásicos. Comenzó a tocar el violín a los 6 años y realizó sus estudios con el violinista Henryk Szeryng. Además del violín, toca el piano, el corno francés y percusiones desde los 9 años de edad. Realizó sus estudios superiores en la Universidad Católica de Washington D.C, y los continuó con una beca otorgada por Madame Doris Monteux en la Escuela Pierre Monteux de Estudios Avanzados para Directores, bajo la instrucción de Charles Bruck.

Desde 2007 es Director artístico y Director musical principal de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires del Teatro Colón de Argentina. También es Director musical de las orquestas Sinfónica de Long Beach, California desde el 2001 y Sinfónica de Flint, Michigan, desde 1990. Fue Director artístico durante 17 años de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, agrupación que le imprimió un fuerte sello de liderazgo y vanguardia.

Paralelamente a las temporadas regulares como titular, Diemecke es director huésped habitual con las orquestas Los Angeles Philharmonic, Royal Philarmonic, Orchestre National de France, Orquesta de La Haya, Orchestre Philarmonique de Radio France, Sinfónica Nacional de Washington, la BBC de Londres, Phoenix, Filarmónica de Moscú, Nacional de Montpellier, Filarmónica de la UNAM, Filarmónica de la Ciudad de México y Orquesta de Cámara de Bellas Artes de México, Nacional de Lyon, Nacional de Bélgica, Orquesta del Teatro Nacional Wielki de Polonia, Nacional de Argentina, Nacional de Venezuela, Orquesta de Baltimore, Simón Bolívar de Venezuela, Winnipeg, Pacific Orchestra, Sinfónica de San Diego, Búfalo, San Petersburgo, Malasia, Liége, Des Moines, Tucson, UTA, Minnessota, Sinfónica de Bilbao, Islas Canarias, Singapour, Beijing, Shangai, Artur Rubinstein de Lodz de Polonia, Nacional de Guatemala y en varias ocasiones ha sido director invitado de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Enrique Diemecke es un compositor y orquestador de primera línea. En su obra destacan Die-Sir-E, trabajo comisionado originalmente por el Festival de la Radio Francesa, en colaboración con el compositor René Koering en 1998. Ha sido encargado para escribir varios trabajos incluyendo un poema sinfónico para la Orquesta Sinfónica de Flint y ha trabajado conjuntamente para la Orquesta Sinfónica Nacional de México, el Festival Cervantino, la Filarmónica de Tulsa y las Orquestas Sinfónicas de Flint y de Long Beach.

Diemecke ha dirigido a los más grandes solistas de nuestro tiempo, entre los que vale la pena mencionar a Mstislav Rostropovich, Plácido Domingo, Jessye Norman, Deborah Voigt, Susan Graham., Itzak Perlman, Joshua Bell, Sarah Chang, Yo Yo Ma, Ravi Shankar, Ivo Pogorelich, Midori, Shlomo Mintz, Henryk Szeryng, Frederica Von Stade, Marilyn Horne, Kathleen Battle, Ramón Vargas, Rolando Villazón, María Joao Pires, Pierre Amoral, Francisco Araiza, Katia y Marielle Labeque, Hermann Baumann, Dmitri Hovorostovsky, Nicanor Zabaleta, Agustín Dumay, Barry Tuckwell, Emmanuel Ax, Lazar Berman, Phillippe Entremont, Cyprien Katsaris, Ying Huang, Julia Migenes, Fazil Say, Pascal Rogé, Rolf Smedvig, Horacio Gutiérrez, Pepe Romero, Misha Dichter, Jorge Luis Prats, Boris Berezovski y Bella Davidovich.

DISTINCIONES

En mayo de 2010, fue galardonado con el “Grand Prix” de la Académie du Disque Lyrique de Francia, por el CD Ópera Le Jongleur de Notre-Dame, de Jules Massenet, con el tenor Roberto Alagna y la Orquesta Nacional de Montpellier, para el sello Deutsche Grammophon.

En el 2007 recibió del Instituto Nacional de Bellas Artes de México la Medalla de Oro por su trayectoria artística y su nivel musical de excelencia en todo el mundo.

En el año 2002 fue nominado al Premio Grammy en la categoría Mejor Albúm Clásico por el CD en vivo Los conciertos para violín y piano de Carlos Chávez. También en el 2002 fue galardonado por la Academia de Grabaciones Líricas de Francia con el premio “Bruno Walter” Orfeo de Oro como el mejor Director de Ópera por su interpretación de la ópera Parisina de Pietro Mascagni, que fue grabada en vivo en el Festival de Radio France.

Ha recibido los premios “Jean Fontaine” Orfeo de Oro y “Fanny Eldie” Orfeo de Oro en el 2002, otorgados por Les exilés de la Sibérie de Gaetano Donizzetty y por el disco Les Héroines de Mascagni, respectivamente. Ambas grabaciones fueron realizadas con la Orquesta Nacional de Montpellier.

En 1992 recibió, en su primera edición, la medalla Mozart, el más importante premio otorgado al mérito musical por los gobiernos de Austria y México.

PUBLICACIONES

En el año 2003 se lanzó al mercado un libro de lujo en conmemoración del 75 aniversario de la Orquesta Sinfónica Nacional de México y dos discos compactos en vivo grabados en el Palacio de Bellas Artes.

En el 2008 la Royal Philarmonic Orchestra reedita el disco “South Americam Music” en formato super audio CD (SACD).

Otras grabaciones que han salido a la venta incluyen música de Villa-Lobos y de Revueltas, con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela con la marca Dorian; así como ediciones fonográficas de obras de Mahler, Brahms, Mussorgsky, Respighi, Richard Strauss, Prokófiev, Britten, Mascagni, Donizetti, Gnecchi, Moncayo, Galindo, Contreras, Zyman, Bruch, Lavista y varias grabaciones de música para niños y las series La sinfónica va al cine con la Orquesta Sinfónica Nacional de México.

Sus grabaciones de música de Villa-Lobos, Chávez, Moncayo y Revueltas con el sello discográfico SONY, obtuvieron el número uno en ventas en México y el Premio Disco de Oro.

Dentro de sus composiciones se pueden destacar: Two sun tango, comisionada por la Tucson Symphony, y el Concierto para guitarra a Celedonio, estrenado el 2005 por la Orquesta de Long Beach con Pepe Romero como solista.

NOTAS SOBRE EL PROGRAMA

Gustav Mahler (n. en 1860 en Kalischt [hoy Kalište, Jihlava], Bohemia en 1860 - m. en 1911 en Viena, Austria)

En el año de 1909 Gustav Mahler vivió una serie de eventos contradictorios. Por una parte, gozó de un gran prestigio internacional como director orquestal y permaneció una larga temporada en Nueva York al frente de la Metropolitan Opera, pero en Viena, sufrió cada vez más por el asedio de una facción antisemítica de la sociedad que se oponía a su liderazgo musical. Sus maravillosas sinfonías comenzaron a ser programadas por las orquestas europeas, pero su vida personal y afectiva sufrió duros golpes: la muerte de su hija María en 1907, el diagnóstico de una debilidad cardíaca que será la causa de su muerte en 1911 (víctima de una endocarditis bacteriana), el alejamiento de su esposa Alma quien iniciara una relación amorosa con el arquitecto Walter Gropius, y su exploración personal e interna desde el sofá de Freud. Los efectos de estos eventos afectivos más las experiencias anteriores con la composición de sinfonías y canciones, fueron la materia prima de su novena y última sinfonía. Pese a que su oficio de director lo mantuvo en íntimo contacto con la ópera, Mahler no compuso obras para la escena y se limitó a los dos géneros que dominó en forma magistral: el sinfónico y el vocal-orquestal. Como estudiante escribió algunas composiciones para conjunto de cámara y piano que prontamente desechó. Según anotara el mismo compositor, su obra es coherente y su desarrollo, lógico. Existe una relación muy estrecha entre las canciones y las sinfonías: la Primera sinfonía se relaciona con las Canciones del compañero errante, la Segunda sinfonía con el ciclo de canciones El cuerno mágico del mancebo y las sinfonías segunda, tercera y cuarta y sexta con las Canciones sobre los niños muertos. En todos estos casos no sólo hay unidad temática, sino espiritual.

En general, podemos asegurar que la fuerza expresiva de la obra de Mahler es el factor unitario de su producción musical. En esto continuó siendo un romántico, así lo demuestra la intensidad emocional explícita de cada compás y cada tema; la añoranza mística y ritual de Dios (Mahler fue un judío converso al catolicismo) que lo acercó a las sinfonías de Bruckner y dotó su obra de un trascendentalismo grandioso. En lo concretamente musical deben mencionarse como rasgos románticos sus experimentaciones con la instrumentación, tendientes a agrandar y sublimar la sonoridad de la orquesta clásica y la cuidadosa relación entre el sonido y la palabra que sostiene la intención programática del poema sinfónico.

Sin embargo, esa misma experimentación con la instrumentación hace que su obra sea moderna, mientras que la preocupación por la fuerza expresiva de la música, nos hace pensar en el expresionismo vienés de las primeras décadas del siglo (Mahler conoció y apoyó el trabajo de Schoenberg). Al igual que Richard Strauss, aumentó considerablemente el número de los vientos, no sólo por el deseo de intensificar el nivel del volumen, sino por buscar una mayor variedad tímbrica. Curiosamente, rara vez se escucha toda la orquesta, es más frecuente el uso de grupos de solistas. El colorido orquestal que más caracteriza la obra de Mahler es claro y prístino. Sus sinfonías son ricas en contrastes sonoros que apoyan los contrastes melódicos y contrapuntísticos que le son característicos. La atención que presta a los instrumentos de percusión es poco usual en el romántico y más bien es un modelo de composición moderna.

El mismo compositor es consciente del enfrentamiento continuo entre lo grotesco y lo sublime, lo agónico y lo bello en su obra. Por esta razón no duda en utilizar pasajes tomados del folklore popular, marchas, valses, laendler y contrastarlos con episodios libres y ampulosos de su propia inspiración. Más interesante aún que el manejo del ritmo en la obra de Mahler, es el manejo de la armonía. Es tonal y respeta las asociaciones anímicas tradicionales de los modos (mayor-alegría, menor-tristeza). Pero enriquece este espectro con escalas modales, centros tonales creados en torno a intervalos y disonancias fuertes, productos del contrapunto. El cromatismo en sus sinfonías no llega a ser estructural como en Wagner y en este sentido permanece fiel a las tradiciones clásicas.

Muchas de las sinfonías de Mahler progresan en parches formales de contrastes melódicos y desarrollos anímicos. Las melodías pueden ser populares y burlescas, tomadas del canto de las aves o abstractas y sublimes. En ambos casos su desarrollo se logra a través de saltos, modulaciones, cambios en la instrumentación y cambios en la expresión anímica.

La Novena sinfonía, empieza en donde termina la última canción, Abschied (Despedida) de La canción de la tierra. El ambiente oscila entre la pesadez anímica (intensificada con los golpes de timbal) y lo celestial. Lo agónico da paso a un segundo movimiento de melodías amables y ritmos gráciles. Crece y se desarrolla en el marco de un contrapunto complejo hasta desembocar en un pasaje furioso, agresivo, tumultuoso y enfático. Una sección un tanto más lenta permite la transición hacia una sección de contraste que actúa como Trio: un pasaje lleno de trinos y decoraciones que se escuchan sobre un tapiz armónico elaborado con modulaciones juguetonas y sorprendentes que hoy en día asociamos con los relatos humorísticos de Prokofiev. El retorno a la placidez del inicio no es una recapitulación, sino una reelaboración de gran intensidad. La simple escala ascendente de cinco notas con que se inició el movimiento adquiere nuevos significados en la medida en que cambia la instrumentación y crece el marco disonante del movimiento. El segundo movimiento, en el tiempo de un laendler cómodo, es una referencia al vals, pero un vals campesino y poco elegante en donde Mahler se permite rememorar el sonido de las bandas de pueblo de su infancia, una referencia a lo popular con ribetes de lo grotesco.

En el Rondo, Mahler logra una de sus texturas contrapuntísticas más complejas. No sólo hace uso del contrapunto libre que le es tan característico, sino que presenta un tema (después de las primeras fanfarrias de los cobres) de corte fielmente barroco que permite hacer todo tipo de malabares imitativos. Este tema sirve de rondo y aparece en tres ocasiones. En el primer intermedio predomina el espíritu burlesco, mientras que el segundo da pie a una pausa lírica, espaciosa en lo melódico y extravagante en su instrumentación.

Los violines al unísono inician el cuarto movimiento, con una melodía que reúne la tradición gitana con sus velocidades fluctuantes (rubato) y gran expresividad. De esta melodía central se desprenden trozos de importancia temática que en sus múltiples permutaciones adquieren diversos significados. Así redefine un estado anímico persistente que va del desespero a la resolución para desvanecerse en un prolongado pianissimo que anuncia la extinción misma de la vida… tal vez una visión premonitoria de su propia muerte.

Bruno Walter estrenó la Novena sinfonía de Mahler, un año después de la muerte del compositor.

Nota por Ellie Anne Duque, musicóloga

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