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Liszt, Menotti y Brahms

La Orquesta Filarmónica de Bogotá interpretará Rapsodia húngara No. 3 en re mayor del compositor hungaro Franz Liszt y Concierto para violín y orquesta en la menor del italiano Gian Carlo Menotti, ambas obras serán estreno en Colombia. Para terminar, la OFB interpretará la Sinfonía No. 2 en re mayor, Op. 73 del compositor alemán Johannes Brahms. Cuando y donde: 1 de julio, 7:30 p.m. Teatro Jorge Eliécer Gaitán y sábado 2 de julio, 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional.

Inicia: 2011/07/01

Termina: 2011/07/02

· La Orquesta Filarmónica de Bogotá interpretará este viernes y sábado las obras: Rapsodia húngara No. 3 en re mayor del compositor hungaro Franz Liszt y Concierto para violín y orquesta en la menor del italiano Gian Carlo Menotti, ambas obras serán estreno en Colombia. Para terminar, la OFB interpretará la Sinfonía No. 2 en re mayor, Op. 73 del compositor alemán Johannes Brahms.

· Para esta ocasión la Filarmónica de Bogotá se presentará bajo la batuta de su director titular, el maestro Enrique Arturo Diemecke y contará con la participación especial del consagrado violinista norteamericano Charles Wetherbee.

· La cita es el viernes 1 de julio a las 7:30 p.m. en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el sábado 2 de julio a las 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, sede habitual de la OFB.

· Mayor información en www.filarmonicabogota.gov.co, www.facebook.com/orquestafilarmonica http://filarmonicabogota.tumblr.com, Twitter:@filarmonibogota.

La Orquesta Filarmónica de Bogotá inicia su programación de julio este fin de semana con la interpretación de las obras: Rapsodia húngara No. 3 en re mayor del compositor hungaro Franz Liszt, Concierto para violín y orquesta en la menor del italiano Gian Carlo Menotti y Sinfonía No. 2 en re mayor, Op. 73 del compositor alemán Johannes Brahms. Las dos primeras obras de este concierto son estreno en Colombia, lo cual confirma una vez más, el interés de la Orquesta y su Director Titular por divulgar de manera amplia el repertorio sinfónico universal entre el público local. Para esta ocasión, la OFB se presentará bajo la batuta del maestro Enrique Arturo Diemecke y contará con la participación especial del consagrado violinista norteamericano Charles Wetherbee. La cita es el viernes 1 de julio a las 7:30 p.m. en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el sábado 2 de julio a las 4:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, sede habitual de la OFB.

En la primera parte del programa, el público escuchará Rapsodia húngara No. 3 en re mayor del compositor Franz Liszt. De ascendencia alemana, Liszt nació y pasó su infancia en Hungría y aunque no habló húngaro, sentía una gran atracción por su patria chica, su música y sus costumbres. Desde 1839 Liszt se interesó por la composición de una serie de piezas para el piano de espíritu húngaro que, no sólo emplearan aspectos musicales (como escalas y la fuerza expresiva manejada desde el ímpetu rítmico), sino que fueran un reto pianístico. Las dos primeras rapsodias aparecieron impresas en 1851, la segunda dedicada al conde László Teleky. En 1853, aparecieron publicadas doce rapsodias adicionales. Estas rapsodias de Liszt se convirtieron en modelos paradigmáticos para canalizar los intereses nacionalistas europeos a mediados del siglo XIX. Las músicas tradicionales sirvieron de materia prima para obras vistosas como suites y danzas sueltas, pero también jugaron un papel importante como aportes originales a formatos clásicos como sonata y sinfonía. La Tercera rapsodia es un excelente ejemplo del tratamiento dado por Liszt al tema de la música húngara pues tiene una serie de ingredientes contrastantes muy bien hilados y sus temas melódicos son inolvidables.

A continuación, la OFB interpretará Concierto para violín y orquesta en la menor del italiano Gian Carlo Menotti, uno de los compositores contemporáneos más exitosos en el campo de la composición operática. En el Concierto para violín y orquesta, el solista combina pasajes que parecen arias con secciones expresivas que ocurren a manera de recitativos. Todo, dentro de la mayor claridad y naturalidad. En el movimiento final hay una sección para oboe solista con pandereta y un tambor indio, reminiscente de las influencias de la música del medio Oriente que empleó en su ópera Ahmal y los visitadores nocturnos. Su obra orquestal es relativamente pequeña, pero imaginativa; en particular, llama la atención el concierto escrito en 1970 para 9 solistas organizados en tres tríos. El Concierto para violín y orquesta fue comisionado y estrenado por el célebre violinista Efrem Zimbalist, entonces director del Curtis Institute of Music. La obra fue estrenada en el mismo año de su composición, 1952, junto con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia.

Para finalizar, la Filarmónica de Bogotá presentará Sinfonía No. 2 en re mayor, Op. 73 del compositor alemán Johannes Brahms. Aunque en la Segunda sinfonía se reconocen claramente los elementos de intrumentación y estructura decimonónica heredados de Beethoven, Brahms devela un nuevo sentido del tiempo, la melodía, el ritmo y la armonía. Una nueva densidad sonora y una original intensidad expresiva nos dan la sensación de profundiad y amplitud con la cual se asocia su música. Luego de escribir una primer sinfonía compleja y "seria" los admiradores de Brahms esperaban con mucha curiosidad su segundo ensayo con el medio sinfónico. En contraste con la primera, en esta segunda sinfonía en re mayor, predomina un ambiente soleado y gentil. Los chelos presentan un tema de tres notas que se convierte en la raíz y la temática predominante del primer movimiento; a este primer motivo sigue una frase romántica y valseada acertadamente asignada a los cornos.

P R O G R A M A

Franz Liszt Rapsodia húngara No. 3 en re mayor

(1811-1886) (1857/60)

Estreno en Colombia

Gian Carlo Menotti Concierto para violín y orquesta en la menor

(1911-2007) (1952) Estreno en Colombia

Allegro moderato

Adagio

Allegro vivace

Solista: Charles Wetherbee

I N T E R M E D I O

Johannes Brahms Sinfonía No. 2 en re mayor, Op. 73

(1833-1897) (1877)

Allegro non troppo

Adagio non troppo

Allegretto grazioso

Allegro con spirito

BOLETERÍA

Auditorio León de Greiff - Universidad Nacional de Colombia Calle 45 con carrera 30, entrada peatonal. Ciudad Universitaria

Tel. (571) 316 5000 ext. 17612

Venta de boletas en la taquilla del auditorio

Lunes a viernes: 11:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.

Sábado a partir de las 11:00 a.m.

Precio: desde $5.000 hasta $20.000 pesos

Reserve en línea sus boletas en: www.tuboleta.com Teléfono: (571) 593 63 00

Teatro Jorge Eliécer Gaitán

Cra 7 # 22 - 47

Taquilla: 2826361

Venta de boletas en la taquilla del auditorio

Lunes a viernes: 10:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.

Palco y platea delantera: $20.000

Platea posterior: $15.000

Balcón delantero y posterior: $10.000

Estudiantes y tercera edad, descuento del 30% en todas las localidades.

Reserve en línea sus boletas en: www.tuboleta.com Teléfono: (571) 593 63 00

SOBRE EL DIRECTOR TITULAR: ENRIQUE ARTURO DIEMECKE

Enrique Diemecke nació en México y proviene de una familia de músicos clásicos. Comenzó a tocar el violín a los 6 años y realizó sus estudios con el violinista Henryk Szeryng. Además del violín, toca el piano, el corno francés y percusiones desde los 9 años de edad. Realizó sus estudios superiores en la Universidad Católica de Washington D.C, y los continuó con una beca otorgada por Madame Doris Monteux en la Escuela Pierre Monteux de Estudios Avanzados para Directores, bajo la instrucción de Charles Bruck.

Desde 2007 es Director artístico y Director musical principal de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires del Teatro Colón de Argentina. También es Director musical de las orquestas Sinfónica de Long Beach, California desde el 2001 y Sinfónica de Flint, Michigan, desde 1990. Fue Director artístico durante 17 años de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, agrupación que le imprimió un fuerte sello de liderazgo y vanguardia.

Paralelamente a las temporadas regulares como titular, Diemecke es director huésped habitual con las orquestas Los Angeles Philharmonic, Royal Philarmonic, Orchestre National de France, Orquesta de La Haya, Orchestre Philarmonique de Radio France, Sinfónica Nacional de Washington, la BBC de Londres, Phoenix, Filarmónica de Moscú, Nacional de Montpellier, Filarmónica de la UNAM, Filarmónica de la Ciudad de México y Orquesta de Cámara de Bellas Artes de México, Nacional de Lyon, Nacional de Bélgica, Orquesta del Teatro Nacional Wielki de Polonia, Nacional de Argentina, Nacional de Venezuela, Orquesta de Baltimore, Simón Bolívar de Venezuela, Winnipeg, Pacific Orchestra, Sinfónica de San Diego, Búfalo, San Petersburgo, Malasia, Liége, Des Moines, Tucson, UTA, Minnessota, Sinfónica de Bilbao, Islas Canarias, Singapour, Beijing, Shangai, Artur Rubinstein de Lodz de Polonia, Nacional de Guatemala y en varias ocasiones ha sido director invitado de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Enrique Diemecke es un compositor y orquestador de primera línea. En su obra destacan Die-Sir-E, trabajo comisionado originalmente por el Festival de la Radio Francesa, en colaboración con el compositor René Koering en 1998. Ha sido encargado para escribir varios trabajos incluyendo un poema sinfónico para la Orquesta Sinfónica de Flint y ha trabajado conjuntamente para la Orquesta Sinfónica Nacional de México, el Festival Cervantino, la Filarmónica de Tulsa y las Orquestas Sinfónicas de Flint y de Long Beach.

Diemecke ha dirigido a los más grandes solistas de nuestro tiempo, entre los que vale la pena mencionar a Mstislav Rostropovich, Plácido Domingo, Jessye Norman, Deborah Voigt, Susan Graham., Itzak Perlman, Joshua Bell, Sarah Chang, Yo Yo Ma, Ravi Shankar, Ivo Pogorelich, Midori, Shlomo Mintz, Henryk Szeryng, Frederica Von Stade, Marilyn Horne, Kathleen Battle, Ramón Vargas, Rolando Villazón, María Joao Pires, Pierre Amoral, Francisco Araiza, Katia y Marielle Labeque, Hermann Baumann, Dmitri Hovorostovsky, Nicanor Zabaleta, Agustín Dumay, Barry Tuckwell, Emmanuel Ax, Lazar Berman, Phillippe Entremont, Cyprien Katsaris, Ying Huang, Julia Migenes, Fazil Say, Pascal Rogé, Rolf Smedvig, Horacio Gutiérrez, Pepe Romero, Misha Dichter, Jorge Luis Prats, Boris Berezovski y Bella Davidovich.

SOBRE EL SOLISTA INVITADO: CHARLES WETHERBEE, violín

Charles Wetherbee se ha presentado como solista y músico de cámara alrededor del mundo y ha participado en el Aspen Music Festival, el Garth Newell Center, el Hidden Valley Festival, el Roycroft Chamber Festival, el Nouvelle Academie International d'Été (Niza, Francia), el Olympic Music Festival, el MidAmerica Music Festival, y en Strings in the Mountains en Steamboat, CO.

Oriundo de Buffalo, hizo sus primeras presentaciones a los seis años de edad. Debutó con la Buffalo Philarmonic Orchestra bajo Symon Bychkov, y desde entonces se ha presentado con la National Symphony bajo Mstislav Rostropovitch, con la Alexandria Symphony, el Concerto Soloists de Filadelfia, la Minnesota Symphony, la National Repertory Orchestra, la Orquesta Nacional de México, la Symphony Orchestra del Instituto Curtis, la Virginia Symphony, Kyoto Philarmonic Orchestra, la State Academic Orchestra de St., Petersburg, la Baltimore Chamber Orchestra y Iris Chamber Orchestra, entre otras.

Un consagrado músico de cámara, Charles es miembro fundador del Carpe Diem String Quartet con quienes efectúa giras y se presenta regularmente. Charles pertenece al cuerpo docente de la Ohio Wesleyan University. También es Director Artístico del Marble Cliff Chamber Players, un festival musical basado en Columbus, Ohio.

Charles Wetherbee se graduó en el Curtis Institute of Music en donde estudió con Aaron Rosand. Ha hecho grabaciones para Naxos, Vienna Modern Classicsy y Cascade.

NOTAS SOBRE EL PROGRAMA

Franz Liszt (n. en 1811 en Raiding, Hungría – m. en 1886 en Bayreuth, Alemania)

De ascendencia alemana, Liszt nació y pasó su infancia en Hungría y aunque no habló húngaro, sentía una gran atracción por su patria chica, su música y sus costumbres. Desde 1839 Liszt se interesó por la composición de una serie de piezas para el piano de espíritu húngaro que, no sólo emplearan aspectos musicales (como escalas y la fuerza expresiva manejada desde el ímpetu rítmico), sino que fueran un reto pianístico. Las dos primeras rapsodias aparecieron impresas en 1851, la segunda dedicada al conde László Teleky. En 1853, aparecieron publicadas doce rapsodias adicionales. Las rapsodias números 15 a 19 fueron resultado de trabajos realizados entre 1871 hasta el año de su muerte. Estas rapsodias de Liszt se convirtieron en modelos paradigmáticos para canalizar los intereses nacionalistas europeos a mediados del siglo XIX. Las músicas tradicionales sirvieron de materia prima para obras vistosas como suites y danzas sueltas, pero también jugaron un papel importante como aportes originales a formatos clásicos como sonata y sinfonía.

La Tercera rapsodia es un excelente ejemplo del tratamiento dado por Liszt al tema de la música húngara pues tiene una serie de ingredientes contrastantes muy bien hilados y sus temas melódicos son inolvidables. Para empezar se oyen compases en ritmo moderado, en este caso, a manera de introducción. En una segunda parte se presenta una sección más rápida de frases que terminan en síncopa. La tercera sección presenta en primer lugar el instrumento tradicional, denominado dulcimer acompañando una sentida melodía del clarinete. La cuarta y última sección construye el gran final de la Rapsodia, desde un plano relativamente tranquilo, hasta un tutti orquestal vigoroso. Esta yuxtaposición de lo lento y lo ligero es una de las características más prominentes de las csardas húngaras y las danzas gitanas, que se inician lentamente con una sección pausada denominada lassan, llena de expresividad casi improvisada que crece para desembocar en un abandono rítmico de contenido virtuosístico, denominado friska.

Las versiones orquestales de seis de las rapsodias húngaras de Liszt, originales para piano, se realizaron gracias a la ayuda del compositor Franz Doppler quien guió a Liszt por los intríngulis del manejo orquestal. En versión orquestal existen las rapsodias 2, 5, 6, 9, 12, 14, aparecidas entre 1857 y 1860. La tercera rapsodia orquestal corresponde a la sexta en la versión para piano.

El reconocimiento de Liszt como artista húngaro de importancia se dio cuando finalmente permaneció un buen tiempo en su tierra natal, a partir de 1870, debido a que la toma de Roma por parte de las tropas del emperador Víctor Emanuel impidió su regreso a su residencia en Italia. Fue designado entonces, Consejero Real Húngaro del emperador Francisco José, título que le concedió un sueldo y el derecho a un sitio en la legislatura húngara. Además, fue nombrado director de la Academia Real de Música Húngara y en su manejo, Liszt jugó un papel decisivo, pues fomentó el funcionamiento de un centro de estudio de gran calidad en el cual se formaron luego figuras tan exitosas como Bartók, Kodály y Dohnányi. A partir de este momento y hasta su muerte, Liszt viajó continuamente entre Budapest, Weimar y Roma.

Gian Carlo Menotti (n. en 1911 en Cadegliano, Italia - m. en 2007 en Monte Carlo)

Menotti, fue tal vez uno de los compositores contemporáneos más exitosos en el campo de la composición operática. Sus obras Ahmal y los visitadores nocturnos, El teléfono, Amelia al baile, La solterona y el ladrón, El dios de la isla, y La Medium, se presentan continuamente alrededor del mundo. Gran parte de la popularidad de sus obras líricas radica en la flexibilidad de los medios requeridos para su presentación, los aciertos dramáticos y la melodiosidad de su estilo. La Medium, por ejemplo, es una tragedia en dos actos para cinco cantantes, un mimo y una orquesta de cámara de 14 músicos. A manera de preámbulo, escribió la comedia en un acto El teléfono, para una soprano. Ahmal y los visitadores nocturnos fue la primera ópera en ser comisionada para la televisión y data de 1951, un año antes de que apareciera el Concierto en la menor para violín y orquesta. El éxito de esta ópera televisada, de El Cónsul y El Santo de Bleeker Street, lo hicieron merecedor del pretisgioso Premio Pulitzer en 1955.

Menotti se formó en Milán, ciudad con una actividad operática de gran renombre que gira en torno al teatro Scala. A partir de 1928 se dirigió a los Estados Unidos para continuar con estudios en la escuela Curtis. Desde ese momento, tuvo una vida profesional muy activa entre Europa y su patria adoptiva en América. Si bien la música instrumental de Menotti no es tan popular como su obra vocal, es interesante observar como se reproducen muchas de las características del canto en su pensamiento musical general. Las melodías que usa predominantemente son tonales, el nivel de disonancia es relativamente bajo, se inspira en escalas modales medioevales y el manejo de la instrumentación despliega técnica y dominio. En el Concierto para violín y orquesta, el solista combina pasajes que parecen arias con secciones expresivas que ocurren a manera de recitativos. Todo, dentro de la mayor claridad y naturalidad. En el movimiento final hay una sección para oboe solista con pandereta y un tambor indio, reminiscente de las influencias de la música del medio Oriente que empleó en su ópera Ahmal y los visitadores nocturnos. Su obra orquestal es relativamente pequeña, pero imaginativa; en particular, llama la atención el concierto escrito en 1970 para 9 solistas organizados en tres tríos. También escribió conciertos para chelo y para contrabajo.

El Concierto para violín y orquesta fue comisionado y estrenado por el célebre violinista Efrem Zimbalist, entonces director del Curtis Institute of Music. La obra fue estrenada en el mismo año de su composición, 1952, junto con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia.

Johannes Brahms (n. 1833 en Hamburgo, Alemania - m. 1897 en Viena, Austria)

No se puede escuchar la obra sinfónica de Brahms sin dejar de pensar en sus implicaciones estéticas y la relación con la música de su época. A todo lo largo del siglo XIX la música ocupó un sitio de honor entre todas las artes y de su contenido expresivo se preocuparon no sólo músicos y poetas sino filósofos y artistas de todas las condiciones. La búsqueda intensa tras el significado de la música dividió las opiniones en dos bandos: el de los que pretendían descubrir y describir el mundo real asociando palabras con la música y relacionando los fenómenos sonoros con los naturales y el bando de los que consideraban que la mejor proyección del mundo interior del hombre se lograba mediante razonamientos puramente musicales. Hacia fines del siglo pasado estas dos tendencias hallaron sus máximos exponentes en Wagner y Brahms. El primero de ellos luchó por integrar la música a un todo artístico concebido desde la ópera y el segundo, se expresó mediante relaciones sonoras puras, desprovistas de palabras y connotaciones extramusicales.

Aunque en la Segunda sinfonía se reconocen claramente los elementos de intrumentación y estructura decimonónica heredados de Beethoven, Brahms devela un nuevo sentido del tiempo, la melodía, el ritmo y la armonía. Una nueva densidad sonora y una original intensidad expresiva nos dan la sensación de profundiad y amplitud con la cual se asocia su música. Luego de escribir una primer sinfonía compleja y "seria" los admiradores de Brahms esperaban con mucha curiosidad su segundo ensayo con el medio sinfónico. En contraste con la primera, en esta segunda sinfonía en re mayor, predomina un ambiente soleado y gentil. Los chelos presentan un tema de tres notas que se convierte en la raíz y la temática predominante del primer movimiento; a este primer motivo sigue una frase romántica y valseada acertadamente asignada a los cornos. La admiración de Brahms por el legado del rey del vals, Johann Strauss, se expresa en este pasaje. Pero el movimiento no es simple, así lo comprueba el uso del contrapunto en la sección de desarrollo. El segundo movimiento está en un marco ternario (ABA), compacto y lleno de melodías simultáneas. Hay diferencias rítmicas interesantes entre las dos secciones contrastantes, la segunda de ellas marcada por el gusto de Brahms por la síncopa. El Allegretto grazioso es en realidad un rondó (ABACA) con melodías que oscilan entre tonalidades mayores y menores, evocando a cada momento uno de los rasgos máas característicos de la música de Franz Schubert. En el último movimiento predomina el espíritu ligero de los finales clásicos, ambiente que disfraza la técnica ingeniosa que predomina en el trasfondo de la obra.

Ellie Anne Duque, musicóloga

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