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Nereo López: un contador de historias

Un recorrido por el trabajo de un fotógrafo que ha sido testigo excepcional de las transformaciones del siglo XX y comienzo del XXI en Colombia. ¿Dónde y cuándo? Desde Mayo 10 hasta junio 15 en la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Inicia: 2012/05/10

Termina: 2012/06/15

Desde el 10 de mayo en la Biblioteca Luis Ángel Arango se exhibirá Nereo López, un contador de historias, una exposición organizada por La Silueta Ediciones -en el marco de F:otoTK, una colección de libros sobre fotógrafos colombianos- y el Banco de la República. La muestra estará abierta hasta el 12 de junio, la entrada es gratuita.

 

Nereo López, nacido en Cartagena en 1920, ha sido un testigo excepcional de las transformaciones del siglo XX y comienzo del XXI. Un fotógrafo viajero dedicado a “contar historias”, cronista y cartógrafo a la vez, practicante de ese género híbrido entre la poesía visual y el documento que es el foto ensayo. Desde sus inicios supo situarse acertadamente en la geografía nacional, realizando viajes pocos comunes y visitando regiones desconocidas. Entre otras cosas, su trabajo cumplió la importante función de ayudar a “abrir los ojos” a la Colombia urbana, aquella que habitaba los valles y las cordilleras andinas y las costas del Caribe, unida entre sí por unas pocas vías aéreas, fluviales y una débil red ferroviaria, un país que desconocía la vida de otras comunidades que habitaban su territorio.

 

A pesar de pertenecer generacionalmente al grupo de mitad de siglo, Nereo López (n.1920) tanto por su formación como por el desarrollo de su carrera, pertenece a un periodo posterior de la fotografía. Junto a Hernán Díaz, será uno de los primeros en lograr el reconocimiento internacional de su trabajo, alcanzando el status de “fotógrafo-artista” en la naciente escena cultural local. López será junto a Díaz, el primer fotógrafo en publicar libros que cuentan con sus fotografías. En el caso de Hernán Díaz, con Seis artistas contemporáneos colombianos, en el caso de Nereo, con El libro de los oficios infantiles (1964) y Los que esperan y su imagen (1965).

 

Puede parecer exagerado el reducir el protagonismo en una práctica artística a estos dos artistas, pero en lo que respecta a la relevancia social de ambos en esa época es válido, pues como afirmaría el fotógrafo Camilo Lleras “en los años sesenta solo existían dos líneas, o dos tendencias. La de Hernán Díaz, que era la fotografía tipo VOGUE, que seguía a Richard Avedon, y la de Nereo, que era el fotorreportaje independiente”.

 

El perfil de López será mucho más internacional que el de Díaz, y esto se debe a que por muchos años fue corresponsal de diferentes revistas internacionales, especializándose en el fotorreportaje, lo que le permitió realizar un tipo de trabajo muy diferente al de Díaz, que es un trabajo principalmente de estudio. La cercanía a escritores y artistas, como en el caso de Díaz, contribuyó a que su trabajo fuese mejor considerado que el de algunos de sus contemporáneos.

 

En la década de 1960, con Leo Matiz trabajando fuera del país, Nereo se convierte en el primer foto ensayista del país. Su trabajo dio continuidad al estilo de fuerte influencia mexicana de Ramos y Matiz, reafirmando ciertos elementos e ideas visuales que influirán de manera decisiva en los fotógrafos de la siguiente generación. Su obra es contemporánea y afín a la del escritor brasileño Jorge Amado, el poeta cubano Nicolás Guillén, el pintor mexicano Rufino Tamayo o el fotógrafo mexicano Rodrigo Moya. Nereo pertenece a la red de escritores y artistas del Caribe colombiano, entre los que se cuentan Álvaro Cepeda Samudio, Gabriel García Márquez, Alejandro Obregón, Enrique Grau, Noé León, Rafael Escalona, Cecilia Porras y Norman Mejía.

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