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‘Oro, espíritu y naturaleza de un territorio’

Exposición del artista Pedro Ruíz. Donde: Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta. Cuando: Desde el 24 de febrero.

Inicia: 2011/02/24

Termina: 2011/03/24

*Es una mirada atenta y generosa sobre el territorio es la que permite plantear una obra que, de manera deliberada le da la espalda a la violencia. Es un retrato de nuestra inocencia porque no solo somos la guerra y sobre todo, ella no es la expresión de nuestra más profunda naturaleza.

‘Oro, espíritu y naturaleza de un territorio’ es el recorrido interesante del artista bogotano, Pedro Ruiz quien este miércoles 23 es el encargado de abrir esta exposición en la sala Hernando Del Villar del Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo Quinta de San Pedro Alejandrino.

Para el artista es un honor exponer en la institución y sobre la misma afirma que esta muestra es visible hacia un tema álgido en el país. Comentó que en ella se plasman “las historias del conflicto tienen su espacio ganado, los medios están ávidos de ellas y se podría decir que son una condición sin la cual nuestra expresión artística no tiene valor cultural. Entretanto la memoria de nuestra verdadera identidad, la de nuestro paisaje interior se pierde cada vez cruza nuestras fronteras”.

Dice además que es una mirada atenta y generosa sobre nuestro territorio es la que permite plantear una obra que, de manera deliberada le da la espalda a la violencia. “Oro es un retrato de nuestra inocencia porque no solo somos la guerra y sobre todo, ella no es la expresión de nuestra más profunda naturaleza”, precisa.

La exposición, se inaugura desde las 7 de la noche y los visitantes a la apertura tendrán la oportunidad de disfrutar de una muestra de gran altura plástica, el artista Pedro Ruiz ofrecerá una visita guiada, como apoyo a la exposición el jueves 24 a las 4:30 de la tarde, con el fin de compartir sobre lo qué busca con esta muestra.

La exposición

Se trata de cuadros en pequeños formatos en los que la naturaleza y las costumbres se revelan enmarcadas en laminillas doradas. La obra, hay que observarla con lupa, la razón ¿ es que cada una mide 20 por 30 cm y está hecha con un detalle que se acerca a la obsesión. Son pinturas llenas de exuberancia y desbordados en sus proporciones.

La línea conductora de este recorrido es el río. Por eso no es una exposición convencional sino una reflexión sobre lo que somos los colombianos, de ahí que es una atractiva propuesta que plantea una nueva visión fresca y positiva de la triste y repetida historia del destierro forzoso al que se ven sometidos millones de personas en el país.

En Oro, el nombre de la muestra, se advierte una necesidad de resaltar lo positivo. Se trata de una reinterpretación del viejo adagio popular ‘que no todo lo que brilla es oro’, para proponer que aun en los momentos más duros siempre hay algo que brilla.

Enfoca la violencia de una manera generar un espacio que nos permita observar una muestra más profunda de la naturaleza. Resulta entonces un retorno a los valores sociales del arte criollo, alejado de la crítica, otra práctica a la que se recurre en los círculos artísticos nacionales.

Mediante estas obras la exposición Oro reinterpreta el desplazamiento. En cada cuadro combinado con el ambiente musical y de luces, se rescata lo mejor del país y de su gente. El artista, basa la temática de su obra en los diferentes aspectos del territorio físico, como también en los aspectos culturales y sociales que conforman la identidad colombiana.

Acompañando las personas ‘desarraigadas’ cada imagen muestra paisajes y elementos propios de las diversas culturas que componen el país para hacer una reflexión de las cosas bellas y positivas. El vendedor ambulante, las catleyas, los guaduales, han sido inmortalizados por el pincel de Pedro Ruiz, un artista dedicado hace 25 años al arte, quien adelantó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Paris. Trabajó en Bogotá como publicista en la Agencia Mc Cann Erickson, donde llegó a desempeñar el cargo de Director Artístico. En 1988 recibió una mención de honor en el Salón Nacional de Artista de Colombia.

En ese sentido, sobre la exposición el experto y crítico William Ospino dice que lo más importante de estas comprobaciones es su serenidad. “Otros ponen el énfasis en los ramalazos de crueldad y de tiniebla que arrebatan vidas y tierras, otros aspiran a denunciar y a sobrecoger. Estos cuadros de Pedro Ruiz nos dicen que el esplendor va en fuga, que nosotros mismos vamos en fuga, que el tiempo es también un río y que sólo en el arte el río permanece. Cada quien puede contraer la pupila sobre estas ilusiones de color, y extraer sus propias conclusiones. El artista se permite soñar con libertad e incluso se atreve a hacerlo, contra las convenciones de la época, en un lenguaje reposado y clásico”.

Agrega que ha oído decir que el arte debe ser más desgarrado, más sangrante, más colérico, más vindicativo. “Pero el arte, más que deberes, tiene posibilidades. Hay espacio en el mundo para los fusilamientos de Goya y para las torsiones agónicas de Guernica, para las crispaciones de Georg Grosz y para los otoños salpicados de Jackson Pollock, para los amasijos agónicos de Anselm Kiefer y para los trazos espasmódicos de Basquiat. Pero también para esta rebelión de la serenidad que no quiere dejarse tiranizar por la historia”, puntualiza William Ospina.

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