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Un homenaje a Gustavo Zalamea (1951–2011)

En la Alianza Francesa una exposición reúne fragmentos de manuscritos y mapas conceptuales inéditos parte de la obra del maestro Gustavo Zalamea. ¿Cúando? Del 5 de julio al 31 de agosto.

Inicia: 2012/07/05

Termina: 2012/08/31

Esta exposición permite que los espectadores aprecien su caligrafía como trazo, como dibujo, como una narración que invita a posibles lecturas, como una narración para ser continuada por su familia, sus alumnos, amigos y el público en general.

Gustavo Zalamea se desempeñó por 3 años como curador del ciclo de exposiciones Nuevas Propuestas organizado por esta institución; además fue un permanente y constante apoyo y asesor de los proyectos e inactivas diseñadas y ejecutadas por la Alianza Francesa relacionadas con el campo de las artes plásticas.

Hijo de la critica de arte Marta Traba y del escritor Alberto Zalamea, nació en Buenos Aires, Argentina en 1951 pero desarrollo gran parte de su carrera en Colombia.

Después de 25 años de trabajo profesional en el ámbito del arte, de haber desarrollado diversos proyectos y de tener una obra consolidada y reconocida en el medio artístico nacional e internacional, ingreso a la Universidad Nacional de Colombia como profesor en la facultad de Artes.  Esta  actividad de la que siempre se sintió orgulloso, le permitió no sólo  guiar a una generación de jóvenes artistas, sino también, desarrollar una actividad que le apasionó: la creación y coordinación de exposiciones.

Más que artista, profesor, gestor cultural, curador de exposiciones y ensayista, él se consideró un agitador ya que entendía el arte contemporáneo como un catalizador y un territorio de libertad donde no hay normas inflexibles, donde siempre se movió desde la práctica y la creación sensible.

Para Zalamea la actividad del artista era una actividad pública y, por tanto, podía influir, modificar, contaminar, catalizar y precipitar. Es así como, sus obras evidencian una intención política de manera sutil y metafórica con el interés de dirigirse no sólo a los especialistas del mundo del arte sino al público en general.

Puede afirmarse que cada una de sus obras se articula armónicamente, con coherencia y delicadeza con el conjunto de imágenes que construyó durante su trayectoria en las que se evidencia su relación con la historia del arte y la literatura.

Es así como el color y las formas de Henry Matisse, La balsa de la Medusa de Géricault, La libertad guiando el pueblo de Delacroix, la ballena de Moby Dick, la Plaza de Bolívar de Bogotá y el mar son referentes constantes en su trabajo.

Como curador de exposiciones y conciente de que el artista no es un ente apartado y separado del sistema global, sino que por el contrario, un ser que  elabora signos, envía señales y se desarrolla en un territorio contradictorio que le permite situarse en distintos puntos; planteaba las muestras que curo como un mecanismo para ilustrar las múltiples relaciones que se tejen en ese territorio contradictorio, exposiciones en las que participaban profesores, estudiantes y artistas reconocidos y claves en la escena artística y que tenían como punto de partida una palabra-trampa que invitaba a la creación: Tránsito, Portátil, entre otras, y un concepto curatorial definido pero blando, flexible que le permitiría decidir sobre la marcha aspectos de la selección y el montaje de las obras.

Este homenaje al maestro Gustavo Zalamea más que la conmemoración del primer aniversario de su fallecimiento es una invitación a celebrar y conmemorar su larga trayectoria artística, su cálida relación con sus familiares, amigos y alumnos.

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