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¡A la calle!

Se espera que durante seis meses la capital antioqueña se convierta en una ciudad museo. Óleos, graffitis, collages, interfaces electrónicas, muebles, computadores y hasta casas voladoras estarán expuestos para que los paisas se acerquen al arte contemporáneo. ¿Qué es lo que va a pasar en MDE07?

2010/03/15

Por Mauricio Builes

Alguien dijo que el arte contemporáneo es como tratar de seguir el argumento en una sopa de letras. Pocos entienden de arte y, peor aún, sólo a una minoría le interesa el arte contemporáneo. Sin embargo, en Medellín han decidido apostarle al tema. La Alcaldía, el Ministerio de Cultura, algunas embajadas, el sector privado y otras entidades han dispuesto tres mil quinientos millones de pesos para hacer un encuentro con cien artistas nacionales e internacionales durante seis meses.

Hacía mucho tiempo que la ciudad no vivía una experiencia de este tipo. Cuatro bienales (en 1968, 1970, 1972, 1981) anteceden a la actual y, en parte, la idea de los organizadores era continuar con la tradición. Decidieron hacer una de mayor envergadura y con algunas diferencias que, según los expertos, la convierte en la bienal internacional más importante que se ha hecho en los últimos tiempos en el país.

Para comenzar, los organizadores realizaron una encuesta en la que se le preguntó a la gente por el significado de la palabra arte. Muchas respuestas tenían que ver con las esculturas de Fernando Botero que están exhibidas en el centro de la ciudad. Para el ciudadano del común, arte puede ser cualquier cosa. Ese sondeo llevó a las entidades culturales a apostarle al tema pero con dos condiciones dentro de las cuales se iría a desarrollar el evento. Primero, que se cambiara el nombre de bienal por Encuentro Internacional. ¿La razón? En una ciudad cuyos únicos referentes artísticos son Juanes y las gordas de Botero, nadie podía asegurar la continuidad en el tiempo de otras bienales. Y si hay algo que caracteriza este tipo de actividades es que se repiten cada determinado número de años (como ejemplos están la de Venecia o la de São Pablo). Y la segunda condición es hacer que las personas del común, de cualquier estrato de Medellín, logren acercarse al arte como pocas veces lo han hecho. El arte contemporáneo que, salvo por las bienales de Coltejer, no ha estado muy presente entre los antioqueños, espera expandirse por la ciudad.

Los organizadores hablan de un Encuentro que incluye un alto número de eventos como las Zonas de activación, El citófono, los Lugares del Encuentro, los Espacios Anfitriones, las Resonancias Históricas, la Columna del Encuentro, el Parasitismo y la Simbiosis, la Hostilidad, la Hospitalidad, la Xenofobia, Rutas Pedagógicas... los constantes boletines de prensa anuncian la visita de artistas y en la página web (www.encuentromedellin2007.com) rotan cada tanto convocatorias para becas y residencias pero, a decir verdad, somos pocos los que entendemos eso de MDE07.

¿Se justifica la inversión de tres mil quinientos millones de pesos en un tema tan distante para el común de las personas? Lucía González Duque, directora del Museo de Antioquia, dice que es entendible que a esta fecha sean muy pocos los enterados: “Durante los tres primeros meses estamos realizando lo que hemos denominado las residencias artísticas. Esto quiere decir que veinte artistas han sido invitados en residencia, becas y pasantías, a través de los programas de estímulos del Ministerio de Cultura, el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, el Municipio de Medellín y la Gobernación de Antioquia”. Se espera, entonces, que a partir de abril los ciudadanos puedan interactuar con el arte pues se inauguran los grandes eventos expositivos por toda la ciudad.

Artistas como Antonio Caro, Freddy Serna, Cildo Meireles o Raymond Chaves expondrán sus obras, bien puede ser dentro de un espacio tradicional como la galería del Colombo Americano o el Museo de Arte Moderno, como también en la cancha de fútbol del barrio más empinado de Medellín. Esa es la idea y, a su vez, el mayor atributo de este encuentro. Como casi todos los eventos de este tipo, mde07 se desarrolla a partir de un tema específico. En este caso han elegido la hospitalidad. Así, por ejemplo, el artista japonés, Tazro Niscino, reconocido por sus obras en ciudades europeas como Liverpool, Ghent o Colonia, hará una intervención artística denominada Candelabros, en una de las zonas más populosas, en el cruce de la Avenida Oriental con La Playa, en pleno centro. Los grandes postes que allí se encuentran serán convertidos en gigantescas lámparas antiguas, conocidas como lámparas arañas. Obras como esta son las que, se espera, comiencen a regarse por los espacios públicos de Medellín e interactúen con la gente.

Según los organizadores, ya han confirmado ochenta artistas de todo el mundo que intervendrán con sus obras –elaboradas exclusivamente para MDE07- las plazas, los barrios, las calles, las bibliotecas y los museos. Se espera que, durante estos seis meses, la ciudad se llene de todo tipo de herramientas: cinceles, martillos, amoladoras o grúas que transportarán pesados bloques de materiales para sus obras. “La idea es que los artistas estén de visita dos veces en la ciudad. Una, para conocerla y proyectar su trabajo de acuerdo al cómo residir, vivir y habitar Medellín y la otra, para realizarlo y exponerlo”, dice la brasilera Ana Paula Cohen, una de las seis curadoras del Encuentro.

MDE07 también tendrá entre sus invitados a más de cuarenta académicos de diversas partes del mundo, entre ellos a Félix Duque, Miwon Kwon, Rosalyn Deutsche, Pierre Bruno y Marta Rosler, quienes tendrán charlas gratuitas programadas en diferentes auditorios de la ciudad.

Bernardo Ortiz es una artista caleño y ya tuvo su primera visita en la segunda semana de febrero. Él, aunque reconoce el valor de este tipo de eventos, es más realista en cuanto a sus ambiciones, “no podemos ser ilusos y pensar que la gente va a entender lo que estamos haciendo. Esto es un proceso pedagógico que se tiene que repetir en el tiempo para que pueda lograr sus objetivos”. Esta misma opinión la comparte Ana Paula Cohen quien está absolutamente convencida de que el gran reto es “que la gente se entere de que nosotros estamos aquí... de que esto existe”.

Ella junto con Ortiz y el diseñador industrial Gabriel Sierra fueron los primeros encargados en diseñar lo que se ha denominado la Casa de Encuentro –antigua sede del Museo de Antioquia–. Es una casa con multitud de muebles y salones de lectura, producción editorial, proyección audiovisual, conferencias, biblioteca, exposiciones y un café lounge. En la medida que vayan llegando otros artistas y otros curadores, el diseño y las exposiciones de la Casa también irán cambiando. La Casa es el eje del Encuentro y los organizadores dicen que con su inauguración, el pasado 10 de febrero, mucha más gente estará inquieta sobre MDE07.

La idea es que la gente se entere y visite la Casa del Encuentro. El público es el gran anfitrión. Todos: los tenderos del barrio Villa Hermosa, los estudiantes de ingeniería de la Universidad de Antioquia, las mamás de El Poblado, los curas del seminario, los raperos de la Comuna 13 y los travestis de Barbacoas.

Lucía González reconoce que ha habido dificultades con los recursos para pagar la pauta y en cuanto a la difusión en los medios, casi todos han estado esperando que ocurran cosas grandes y concretas para hablar de ello. Carlos Uribe, director artístico del evento, tiene otra justificación: “Hay que tener en cuenta que las inauguraciones de las exposiciones serán escalonadas y la gente tendrá mucho tiempo para darse cuenta de los eventos y las actividades”.

Oscar Wilde alguna vez dijo que “el arte jamás ha de intentar ser popular. El público es el que ha de intentar ser artista”. En Medellín quieren contradecirlo. Ninguno de los organizadores duda de la importancia de MDE07. “La ciudad está en su mejor momento y había que aprovecharlo”, dice Lucía y agrega “el arte contemporáneo siempre se ha preguntado por el hecho de cómo vivir juntos y Medellín tiene todas las características para ser una ciudad hospitalaria”.

“En el 2007 el arte ocurrirá en Medellín”, es el lema del encuentro. Hay un intento declarado de robarle el ropaje a la ciudad. De que haya un aire más artístico. En medio de los barrios más marginales y del desorden del centro de la ciudad y del calor de algunas calles, están sacando el arte al encuentro con la gente. Todos esperamos un éxito rotundo, a un poco más del mes de haber comenzado MDE07, comienza a sentir la presencia de un asunto llamado arte contemporáneo. Desde abril, la ciudad comenzará a vivirlo.

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