RevistaArcadia.com

Hablando de papas, rizomas y tubérculos

25 años de las papas de Ernesto Restrepo Morrillo, según José Fernando Aramburo.

2017/12/04

Por José Fernando Aramburo

Conocí a Ernesto Restrepo Morillo (Montería, 1960) hace como cuatro años en el cumpleaños de un amigo escritor. Fue en esa aburrida tertulia marinada con tequila y son montuno cuando, además de su fina estampa y despeinada cabellera, vi las papas de el papas –así le decimos quienes conocemos algo más que su dedicación papera- por primera vez. Cuando hablo de papas me refiero a tubérculos, pero como en la pipa que no es una pipa de Magritte, las papas de Ernesto no eran papas y sí cerámicas que a simple vista no podían ser otra cosa que papas tocanas –de esas que se usan para hacer sopas -. “Soy artista, hago estas papas” dijo, mientras sacaba del bolsillo interior de su abrigo un ejemplar que al sostener con mi mano, reveló con su pesada liviandad el artilugio. Era evidente que estas papas habían sido cultivadas en un planeta sin gravedad. Eran más que raíces,  algo más que una representación idéntica del tubérculo o una papa encontrada por ahí y desenfundada como si fuera parte de una acción poética en un momento Yoko Ono, o una verdadera acción poética. Recuerdo el estado de deliciosa confusión al palpar ese rizoma frío y delicado. Creo que dije algo así como “guau”, pero lo más probable es que haya quedado sin palabras. Ese día nació una amistad que  de seguro continuará hasta que alguno muera o quiera.

“COSECHA #22”. Cerámica cocida, pintada y patinada con tierras. Dimensiones variables. (2013)

La producción de papas de Retrepo Morillo se inició hace veinticinco años, justo en la época en la que se celebraba el quinto centenario de la llegada de Colón a una pequeña isla del Caribe que pensó que era India. Colombia, fiel a su tradición monarquista de pacotilla, celebraba lambonamente el acontecimiento, mientras  el foro de Sao Paulo con Chávez a la cabeza,  exigía un juicio histórico  para los invasores y portadores de el exterminio y el despojo –como un hecho en las calles de Caracas se hizo ese juicio y rodó la cabeza de una estatua de Colón, quien paradójicamente  murió sin saber que había descubierto un nuevo continente-.  El país apenas sobrevivía a una guerra contra el narcotráfico aupada por los gringos y a los apagones de César Gaviria -Por fortuna en la parrilla televisiva se vieron series y telenovelas como Vuelo Secreto y En Cuerpo Ajeno, además del fútbol y ciclismo que nunca falla como burundanga histórica. En fin, fue justo en ese entonces cuando Restrepo Morillo cosechó sus primeras papas para una exposición colectiva en la galería La Oficina en Medellín. “Cuando empecé a pensar en cómo abordar el descubrimiento de una manera crítica, decidí que era a partir del mercado, desde el intercambio, donde haría mi propuesta. Empecé a buscar un producto endógeno que sirviera para hablar del descubrimiento desde esta perspectiva,  y entendí que no me interesaba el maíz por su figura dorada, casi altiva; mucho menos quería el tomate por ser tan rozagante y gordito. Me decidí por la papa por su naturaleza subterránea, sucia y descolorida. El interés surgió inicialmente porque al Colón tratar de descubrir nuevas rutas para el comercio de la pimienta, se encontró en el nuevo continente con variedad de alimentos y materiales nunca antes vistos. Mi interés estaba en estos nuevos elementos de intercambio que invadirían Europa y que de hecho la salvaron del hambre y colapso”, precisa el artista.

La aparición de un tipo de roya conocido como tizón tardío, llevo a Irlanda a lo que se conocería  como la Gran Hambruna Irlandesa o Potato Famin entre los años 1845 y 1849. (Tomado de Wikipedia)

Restrepo inició entonces lo que sería una vida dedicada a la producción de papas en cerámica. Aunque en un comienzo alternó la producción de estos prototubérculos con obras de otro tipo, pronto decidió que con las papas y desde las papas se podía abordar cualquier tipo de idea. Pronto desapareció esa noción inicial del tubérculo entendido desde la coyuntura histórica del intercambio entre dos continentes, para tomar su lugar como representación -poética si se quiere- del vacío implícito en el mercado bursátil actual o una forma de Bitcoin conceptual.  “Fue entonces cuando empecé a intercambiar las papas con amigos por todo tipo de cosas: papas por pantalones con amigos diseñadores; papas por cenas en restaurantes con amigos cocineros, etc.”, cuenta alegremente Restrepo.

En el aimara altiplánico, se usan los términos ch‘uqi y amqa para designar a la papa, este último relacionado con el verbo amqa- («recoger») y restringido principalmente los tubérculos sacados de la tierra. ? Dentro de la familia de lenguas quechua, se emplean dos términos para designar a la papa. El primero se corresponde a akshu, presente en variantes centrales de las lenguas quechuas, caso del ancashino o del huanca, aunque también se encuentra en algunas otras variedades, como es el caso del cajamarquino. Por otro lado, la raíz papa se emplea tanto en el quechua sureño como en el quechua norteño (incluida la variante chachapoyana). En el mapudungun, lengua de los mapuches, se designa a la papa con la palabra poñü.1

Las primeras producciones de papas sirvieron a Restrepo como divisa con la que adquirió bienes y servicios –ropa y trago entre otras cosas- a través del intercambio con sus amigos.  Le sirvieron incluso para pagar la renta y ciertos lujos.

Lo que en un comienzo se propuso como un objeto representativo, se transformó paulatinamente en el objeto mismo del intercambio. Después de diez años haciendo papas con la dedicación de un campesino boyacense, se le ocurrió a Ernesto definir unos tiempos de producción a manera de cosechas, replicando de alguna forma la dinámica propia de esa agroindustria; haciendo ciertas variaciones semióticas entre cada temporada y desarrollando todo tipo de estrategias publicitarias con las que desnudaría el vacío de este fandango especulativo en el que el mercado del arte es apenas un pelo rizado. Las papas han sido casi idénticas desde hace veinticinco años -a excepción de las primeras hechas en bronce-,  lo que sí ha variado es su lugar dentro de la narrativa de la cosecha, comportándose como una especie de comodín discursivo o florero de Llorente pero que nunca se rompe y ni siquiera es de Llorente.

“COSECHA #25- Sellado por especulación”. Cerámica cocida, pintada y patinada con tierras. Intervención en espacio público. Acción. Dimensiones variables. (2013)

Restrepo Morillo, en su empeño por repetirse, nos libera valientemente de ese estado de ansiedad por lo nuevo, por el siempre fastidioso nuevo proyecto, producción de nueva basura tanto real como conceptual a la que estamos expuestos quienes participamos en la orgía del arte contemporáneo -así sea como voyeurs- , demostrando que el objeto en sí mismo no es nada más que un punto de partida para desarrollar narrativas complejas y universales, pues la papa es en este estado una especie de bolsa mágica, como ese bolsillo que tenía el gato cósmico en la barriga, desde el cual sacaba los objetos más insospechados, acompañado por la expresión incrédula de Doraemon, que fue mi misma expresión cuando lo conocí hace como cuatro años en el aburridor cumpleaños del amigo escritor y cuando vi las papas de Restrepo por primera vez. También podría pensar uno en Walter Benjamin y su ensayo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica pero sería un cliché imperdonable. Esperemos contar con 25 años más de papas, papitas y papotas, y que sean estos tubérculos -que no los papistas- los que se sigan retumbando con su elocuente silencio dentro del bulloso y casi siempre efectista panorama artístico contemporáneo. 

La Federación Colombiana de Productores de Papa, FEDEPAPA fue creada por los propios cultivadores quienes, ante la problemática del cultivo, creyeron oportuno constituir una organización nacional que se encargara de agremiarlos, representarlos, defenderlos y servirles. A comienzos del año 1974, en el municipio de Zipaquirá, por iniciativa del cultivador Luis Eduardo Gutiérrez Méndez, se llevó a cabo una Asamblea en donde participaron más de 1000 agricultores y, en donde, se nombró un Comité encargado de la promoción del Gremio. (Tomado de la página de internet de Fedepapa)

Cosechas Memorables, según el crítico Guillermo Vanegas:

Se destacan cosechas como:  Cosecha #5 (1996): papas exhibidas sobre bayetillas rojas, en el suelo; Cosecha #9: “la papa antes del puré de papas y las papas fritas”, que hacen parte de la colección del Museo de Antioquia; Cosecha #9A: papa de aduana/papa requisada/papa viajera/papa diplomática’ (...) (2003-2005/2008), que incluye las vicisitudes que tenía hacer un envío desde Colombia hacia varios partes del mundo. Cosecha #11 (2003). Presentación en el X Salón Regional de Artistas, en Medellín; Cosecha #13’ (2004). Intercambio con el modelista, escultor y fabricante de maquetas para museos históricos y souvenires Dairo Salemi; Cosecha #17 (2008). Papamasiva (papa + IVA).  Difusión por internet 1.0 de una foto de papas con instrucciones de copiado. Cosecha #20 Proyecto Cosecha de papas (2013-2014). Participante de la muestra ‘El barro tiene voz: de las cerámicas prehispánicas al arte actual’, en el Museo de Antioquia (2013-2014); Cosecha #21. Cosecha-Trans-Boutique Olga Méndez de Monsanto. (2014). Papas en porcelana blanca.2

*

1. Tomado de Wikipedia.

2. Tomado de “Una cosecha de papas de veinticinco años” por Guillermo Vanegas Flores,  publicado en Periódico ARTERIA. Agosto 20 de 2017

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