Las pinturas que hacen parte de la serie "Meules" (Pajares de heno) serán un punto central de la retrospectiva de la obra del pintor Claude Monet que se presenta en París.

Claude Monet encanta a París

Por segunda vez en 30 años, el Grand Palais de París se rinde ante uno de los mayores pintores franceses, el impresionista Claude Monet (1840-1926), al que dedica una retrospectiva global de su obra.

2010/09/22

París (EFE).- Sobriamente titulada "Claude Monet (1840-1926)", la nueva gran exhibición otoñal del Grand Palais fue pensada para suscitar "sorpresa", "reflexión" y "deleite" en el visitante, mediante varios hilos conductores, ante todo temáticos y en segundo plano cronológicos, subrayaron sus promotores.

"Aproximaciones poco habituales y asociaciones inéditas" de los casi 200 óleos reunidos, aspiran igualmente, según sus comisarios, a "renovar el enfoque" actual sobre el gran maestro de la atmósfera y de la luz que fue Monet.

Deliberadamente quedaron fuera de la muestra sus obras sobre papel, dibujos y pasteles, precisaron a EFE dos de sus comisarios, Anne Roquebert y Sylvie Patry, que hicieron asimismo especial hincapié en la importancia y la generosidad de los préstamos concedidos, procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Bélgica y España, entre otros países.

La trama de la exposición, según subraya en el catálogo Richard Thomson, se despliega en varios hilos conductores en torno a una fecha clave, el año 1890, cuando Monet, a los 50 años, compra la casa de Giverny, donde reside desde 1883.

Es un momento en el que el artista todavía no ha vendido ninguna obra al Estado francés, pero es ya ensalzado por la crítica nacional e internacional, y considerado uno de los principales pintores de paisajes del país.

La época es clave y en ella Monet inauguró su práctica pictórica de las series, sus celebérrimos motivos análogos captados en diferentes momentos, a los que "llevan" las primeras salas de la muestra, mientras que las demás toman ese mismo año de 1890 como punto de partida, subrayó Thomson.

El Bosque de Fontainebleau y las Marinas de Normandía pintadas en sus inicios, Argenteuil, París, y también Vétheuil, pequeña localidad rural donde Monet se instaló en 1878, la isla bretona de Belle-île-en-Mer (1886), pero también el Mediterráneo, captado entre 1884 y 1888, así como figuras, retratos y naturalezas muertas componen el grueso de la primera parte de la exhibición.

A partir de 1890 dominan las series de "Meules" (Pajares de heno), "Peupliers" (Álamos) o "Catedrales", con la entrada de Monet en el estudio del cambio constante y la repetición, para retornar a ciertos motivos del pasado, al rondar los 60 años, y pintar sus magistrales brumas londinenses sobre el Tamésis, descubrir "al fin" Venecia, en 1908, o crear sus últimos "Nenúfares".

Un sinfín de publicaciones, libros, porcelanas decoradas al estilo de Monet y otros pequeños objetos relacionados con la obra impresionista esperan al visitante al final de su recorrido por el Grand Palais, cuya prolongación natural se encuentra en el vecino museo de la Orangerie.

Allí donde, según las indicaciones dadas por Monet, reposan desde 1927, en sendas salas ovales, sus apoteósicos "Nenúfares", evocados en la sala final de esta exposición, abierta al público a partir de mañana y hasta el próximo 24 de enero.

Para los amantes de Monet que no puedan acercarse hasta el Grand Palais, y en especial para la "generación digital" de los 15 a los 30 años, la Reunión Nacional de Museos Franceses (RMN) ideó un conjunto de manifestaciones accesibles por internet, en particular la página web www.monet2010.com.

Un proyecto destinado a "sensibilizar, suscitar la curiosidad" y provocar el encuentro virtual 'in situ' de estos "nativos digitales" con las creaciones de Monet, subrayó la RMN.

Conferencias, encuentros y mesas redondas, sobre el artista, sus lugares de residencia que tan incansablemente pintó, sus viajes, sus paisajes favoritos, sus fuentes de inspiración, su correspondencia con otras celebridades, así como proyecciones sobre algunos aspectos de su arte y de su vida, o sobre el movimiento impresionista, completarán la muestra.

No tendrán siempre lugar en el Grand Palais, sino también en otros lugares claves como el Museo de Orsay o el de la Orangerie.

Los más pequeños tendrán, además, a su disposición diferentes "visitas-taller", videoguías y libros sobre el maestro pensados únicamente para ellos. EFE


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