Till Fellrath y Sam Bardaouil. Cortesía de Arter and Isik Kaya.

"El 'centro' y la 'periferia' no existen"

Sam Bardaouil y Till Fellrath, los dos curadores que conforman el proyecto ‘Art Reoriented’, llegaron a Bogotá para entregar el premio Montblanc de la Cultura a José Roca, director de Flora ars+natura. Hablamos con ellos sobre nuevas maneras de mirar el arte, la comunidad global y la importancia de la colaboración.

2017/06/28

Por Ana Gutiérrez

Art Reoriented desafía las categorizaciones fáciles. La propuesta del dúo curatorial, compuesto por Sam Bardaouil y Till Fellrath, busca, como indica su nombre, cambiar la manera en que se considera el arte. El esfuerzo conjunto, nutrido de dos formaciones muy distintas, los ha llevado a aconsejar la Bienal de Sídney, organizar la propuesta libanesa en la Bienal de Venecia y formar parte del jurado del festival internacional de arte Sesc_Videobrasil, entre muchas otras cosas. El año pasado la Fundación Cultural Montblanc, que promueve proyectos de arte, teatro y música en todo el mundo, los nombró curadores y presidentes de la entidad.

Bardaouil y Fellrath viajaron a Colombia a presentar el “Montblanc de la Culture Arts Patronage Award” destinado para José Roca, el director artístico de FLORA ars+natura. El premio es para los mecenas más comprometidos del mundo, para reconocer y fomentar sus esfuerzos por apoyar jóvenes artistas y ampliar audiencias. Roca está entre los 17 galardonados nados con el premio, todos de distintos países, en la edición número 26. Bardaouil y Fellrath le entregaron el premio la noche del 27 de junio, pero le agregaron unos días al viaje para poder conocer los museos, instituciones, aristas y más de Bogotá.

En medio de su apretada agenda, los curadores hablaron con Arcadia sobre la manera en que replantean el arte, y por qué vale la pena reconocer a los mecenas.

Ustedes viajan muchísimo, en una entrevista mencionaron que están de viaje unas 35 semanas al año, y no solo por el premio. ¿Cómo influyen esos viajes en su trabajo?

Sam Bardaouil: En cuanto a la fundación era el siguiente paso lógico, para ampliar el alcance geográfico, para incluir y reconocer artistas y mecenas de distintos países que quizás no se hubieran tomado en cuenta en el pasado, pero también para poder trabajar con artistas jóvenes que representan distintas regiones. La fundación quería que trabajamos con ellos porque es lo que hacemos, hemos estado viajando durante años a muchísimos lugares, creemos que no existe tal cosa como ‘centro’ o ‘periferia’; Bogotá no es la periferia en cuanto a París o Londres o Nueva York. Cada ciudad tiene su propio centro y contexto. La idea es unir esa comunidades de artistas y pensadores y profesionales de la cultura a través el trabajo de la fundación y del nuestro como curadores.

¿Cómo encuentran esos artistas y profesionales?

Till Fellrath: No los encontramos por Google, sino por medio de personas que están conectados a las ciudades y los distintos países. Tratamos de trabajar muy de cerca con los expertos en una región particular. Nadie puede saberlo todo, entonces nos apoyamos en una red global, que queremos ir agrandando. Una vez al año, desde este año en adelante, vamos a tener un consejo curatorial de cinco directores de museo que están trabajando en lugares distintos, En Sao Paulo, París, Corea, Reino Unido y Miami, y nos sentamos juntos para buscar proyectos que valen la pena destacar.

SB: La comunidad de arte es muy unida. Cuando uno está comprometido con el arte, la red de uno es verdaderamente global. Nos gratifica mucho el hecho que Montblanc escogió traer a personas del mundo del arte para la fundación. Muchas compañías no lo hacen, pero querian personas con criterio y entendimiento.

TF: José Roca por ejemplo, ha hecho un trabajo increíble y lo quieren reconocer. El y su esposa literalmente dan todo por el arte. Para nosotros este tipo de premio tiene mucho significado, porque puede tener impacto a largo plazo, no solo para él y su fundación. Empodera a los artistas y la escena local, y hasta tiene un impacto sobre la sociedad. Puede apoyar muchísimo estas causas.

¿Nos pueden contar un poco sobre Art Reoriented?

TF: Nuestra idea, cuando empezamos a trabajar juntos hace casi diez años, era ir en contra de estas maneras institucionales de pensar los proyectos, el arte y los artistas en general. Es volver a mirar al "arte por el arte", entender las obras por el lente del artista, sin importar dónde vive esa persona o en qué momento. Tratamos de deshacernos de esos contextos tan politizados o historizados, buscamos poner empatía con el artista en el primer plano.

SB: Miramos más allá de la clasificación. Si uno va a un museo, los departamentos son claros, está el arte decorativo en un lugar, el medieval en otro y así siguiendo. Pero todo el arte es contemporáneo, ningún artista se levanta y dice que quiere hacer obras del siglo pasado. Los artistas, por virtud de ser artistas, quieren extender los límites y abrir las visiones que tenemos del mundo, reconfigurar nuestras percepciones. A veces esas intenciones sufren cuando se ubican de manera tan rígida en estas cajas que conforman ciertos estereotipos y asociaciones. Entonces tratamos de ser más abiertos, en nuestros proyectos mezclamos periodos, géneros y estilos. La idea es siempre ver cuál es la contribución artística de la obra y cómo cambia nuestro entendimiento.

¿Cómo funciona el trabajo curatorial cuando se hace entre dos?

TF: Funciona en casos especiales. Tenemos mucha suerte de habernos encontrado, nos permitió profundizar y cuestionar nuestras ideas. En nuestra caso es muy importante que tenemos diferentes formaciones y culturas. Sam es de el Líbano y yo de Alemania. Yo estudié economía y diseño gráfico, él estudió teatro e historia del arte. Estos distintos puntos de vista son muy importantes porque no permiten quedarnos en nuestra manera de pensar, nos impulsa a hacer más y es uno de los principios fundacionales de nuestro trabajo. Las instituciones tiene un sistema que delinea como pensar. Nosotros de cierta forma no tenemos un sistema. Somos pensadores libres.

SB: La única regla que tenemos es que no vamos a hacer concesiones, si no estamos convencidos o no sentimos que una cuestión está resuelta no va a ocurrir. No podemos sentir que falta pensarlo o trabajarlo. Tenemos que estar completamente de acuerdo con lo que se va a presentar. No nos interesa presentar la respuesta absoluta, no existe tal cosa. Es suscitar las preguntas correctas.

¿Cómo cuales?

SB: Queremos hablar de pequeños momentos de la historia del arte, que no se han contado, que nos permiten desafiar el canon eurocéntrico y la manera en que se ha escrito la historia del arte. De lo más emocionante de venir a Bogotá y conocer las colecciones que tienen es ver otras obras, como de Carlos Correa o Jaramillo o Arroyo o Grau, estos que no necesariamente conocemos. No les interesaba imitar lo que hacían otros artistas de la época en el mundo, sino negocian de manera muy inteligente, estaban conscientes y estaban articulando su contexto local de qué significa ser un artista en Colombia, en la poscolonia, cosas que todavía se discuten. Nos gusta oír, aprender, indagar y siendo académicos no nos gusta salir con nociones preconcebidas y salir a buscar "evidencia" que prueba lo que ya pensamos, queremos que nos planteen cosas nuevas.

¿Qué sigue para ustedes?

SB: El próximo premio se entrega en Francia y así seguimos. Son 17 países en total, pero no iremos a todos.

TF: Hay un límite de lo que uno puede asumir y entender. Sin embargo sentimos que  que hay ciertos paises que era muy importante conocer, Colombia era uno. No solo aprender pero darle ese apoyo a la escena local, compartir con ellos y empoderados. Tener esa sensación de reconocimiento. Es poco tiempo, pero mejor venir solo cuatro días que no venir.

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