Murales en el Distrito Grafiti de Bogotá. Foto: Álvaro Tavera.

Seis postales del nuevo Distrito Grafiti de Bogotá

La capital tiene un nuevo museo al aire libre. Con artistas internacionales, 2.300 latas de pinturas, 90 cuñetes de vinilo y 32 murales, el II Festival Internacional de Arte Urbano Cuidad Mural transformó la localidad de Puente Aranda. Vale la pena visitarlo.

2016/11/26

Por Sergio Rodríguez

Paredes de ladrillo viejo y descuidado, otras de ladrillo barnizado que al sol brilla un poco, unos muy altos, otros no tanto. Así son los muros en Puente Aranda cerca al Centro Creativo Textura: cuadras de fábricas que se tocan las espaldas unas con otras. Trabajadores de la zona recorren esas calles hasta la estación del Transmilenio de lunes a viernes, o a sábado o tal vez todos los días. Veían muros con uno que otro rayón, vandalizados. O no los veían. Era jueves en la mañana, las nubes advertían que llovería, pero el sol, sin rendirse, brillaba más por unos minutos, las nubes lo cubrían y la luz era más suave, más para tomar fotos a los grafitis de Ciudad Mural, el segundo Festival Internacional de Arte Urbano, que se llevó a cabo entre el 16 y el 23 de noviembre.

50 secciones de andamios, 2.300 latas de pinturas, 90 cuñetes de vinilo, 30 máscaras, 30 rodillos, 30 brochas: 1.400 metros cuadrados intervenidos de superficie mural, 32 murales. Invitados internacionales como London Police, Kenor, Esteban del Valle, Bik-ismo, Desertor y CMS, junto a Toxicómano, Caperucita Loba, el Pez, el colectivo La Calle de Manizales, pero no hay que nombrarlos a todos, pero sí reconocer las bellas piezas que se crearon en una semana. El festival fue el producto de una alianza entre la Secretaría de Cultura, Idartes y organizado por Vértigo Graffiti, bajo la dirección de Camilo Fidel López. Este recalca que “lo que se buscaba era garantizar la calidad de los trabajos, por eso se escogieron artistas que hayan sido beneficiarios de los estímulos de Idartes”.  

Pero hay que darle orden: el espacio intervenido se divide en tres secciones, que sirven como salas de una galería y le dan color al sector industrial de la localidad.

Postal I (muro de Las Américas)

Esta es la primera sección de Ciudad Mural. Se puede ver desde la estación, desde el puente o desde el mismísimo bus Transmilenio al pasar por Las Américas con carrera 53. Amarillos, rojos y letras negras pintadas sobre reja. Pintar así no es nada fácil. No son capas de color plano, es una gama de amarillos que llegan al rojo, saturándose u opacándose en chorrones o en finos trazos de aerosol. El único problema de verlo desde el Transmilenio son algunos árboles que interrumpen la pieza, cuestión de perspectiva. 


Postal I. Foto: Álvaro Tavera.

Postal II (seis obras maestras del grafiti)

López: “Este es el grafiti que tiene más presencia en Bogotá y genera más opiniones y críticas porque sus lenguajes son mucho más crípticos, sus caligrafías son un poco más indescifrables hasta cierto punto. Pero finalmente cuando se ven obras. Esta es la elevación gráfica del tag. Es el mismo nombre del artista, pero esta vez va desarrollándose con un montón de detalles, personajes, inscripciones que lo hacen ver como una obra con mucho cuidado y delicadeza. En este corredor que teníamos muros no tan altos, en los que era difícil la creación de piezas de gran formato se crearon seis ‘obras maestras del grafiti‘. Todos estos también ha sido beneficiarios de los estímulos de Idartes”.


Postal II. Foto: cortesía Vértigo Graffiti.

Postal III y IV (London Police y Esteban del Valle)

Figuras negras sobre un fondo blanco: London Police. Una guitarrista visitada por su gato llena de colores: Esteban del Valle. Ambas piezas están juntas, comparten el mismo muro y los mismos transeúntes que tocan el muro. López dice que “mire cómo cambia la relación con la gente, el muro se toca, se aprecia, se apropia. Por supuesto hay un realce visual del muro, pero también un realce narrativo y humano que es lo más importante de todo esto”. En el mural de London Police caras blancas sonríen. En el de Esteban del Valle, planos de color bajo un trazo negro y fino.


Postales III y IV. Foto: Álvaro Tavera.

Postal V (El caimán del Orinoco)

CMS desde Venezuela. Un caimán que se cree Godzilla o Saturno devorando a sus hijos, toma en una de sus manos un bus, una chaqueta de cuero, en su boca algunos pedazos de persona. “Hay un montón de detalles que uno se puede quedar y ver”, dice López y sigue. “Esta zona de Puente Aranda se escogió, también, porque no tiene inmuebles con valor histórico o arquitectónico, por lo menos en las zonas donde se ubicó el proyecto. Adicionalmente se pensó cerca a Transmilenio porque la idea es generar rutas turísticas, este distrito tiene ciclorrutas, la idea es que la gente comience a hacer sus ciclopaseos alrededor de los murales”. Estas son la segunda sección del Distrito Grafiti.


Postal V. Foto: Álvaro Tavera.

Postal VI y VII (Un gato, un español, Policarpa y dos muros más)

Esta es la tercera y última parte de Ciudad Mural. “Este es uno de los sectores con más posibilidades de crecimiento”, cuenta López. Son muros gigantescos de bodegas en ladrillo, que permiten obras de gran formato como el gato sobre fondo amarillo de Bik-ismo, y los planos de color de Kenor, que parecen moverse y evocar los ritmos de la música electrónica y que se sale del muro hasta el poste que también fue intervenido por el español. En menor formato, un torso desnudo de mujer sobre un fondo rojo junto a un niño negro que parece repetirse. Policarpa Salavarrieta se escapa de un billete de 10.000 pesos con una máscara antigas en las manos de Toxicómano.

 
Postales VI y
 VII. Fotos: Álvaro Tavera y Vértigo Graffiti.

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