Exposición Cluny en el Museo Nacional. Crédito: Diana Rey

La Edad Media en Bogotá

Obras del Museo de Cluny de París llegaron al Museo Nacional de Colombia para presentar una exposición única en Sudamérica. Es una nueva manera de ver el arte medieval y también el precolombino. Hablamos con la directora del museo francés sobre una muestra que cambia percepciones.

2017/04/29

Por Ana Gutiérrez

60 obras medievales viajaron de París a Bogotá para asentarse en el Museo Nacional. Datan del periodo entre el siglo XII y el siglo XVI y abarcan una variedad de estilos, técnicas y materiales. Es la primera vez que el Museo de Cluny de Francia, uno de los más grande e importantes del mundo dedicados al Medioevo, trae partes de su colección a Sudamérica. La iniciativa se enmarca en el Año Colombia-Francia

‘Arte y naturaleza de la Edad Media’, exposición abierta al público desde el 27 de abril hasta el 30 de julio, busca exponer a los colombianos a un estilo de obras que no conocen, todas centradas sobre representación de la naturaleza, y ponerlas a dialogar con las que se hicieron en el país en el mismo periodo de tiempo. Proporcionadas a la muestra por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) el trabajo precolombino sirve para preguntarse por las similitudes y diferencias entre las dos culturas que se encontraron al llegar Europa a América.

Crédito: Diana Rey

Para ilustrarlas, la muestra abre con una escultura de piedra medieval que representa dos perros sentados, que son contrastados con una vasija quimbaya en cerámica en forma de un animal de cuatro patas. Luego, los visitantes pasan por debajo de arcos que imitan la arquitectura medieval para entrar a un cuarto que contiene vitrales, tapices, joyas, libros, muebles y hasta detalles arquitectónicos. Explora todos los aspectos de la vida en la Edad Media, más allá del más conocido arte religioso, tanto en la sala de exhibición como en una colorida sala didáctica para contextualizar a los visitantes sobre la época.

Crédito: Diana Rey.

Los primeros en conocer la muestra fueron los mismos empleados del museo colombiano, la mañana del 27 de abril, desde el equipo que montó la exposición hasta las empleadas de servicio. Para Daniel Castro, director del Museo Nacional, es una medida necesaria y una oportunidad de aprendizaje para todos.

Entre las personas disfrutando del montaje estaba Elisabeth Taburet-Delahaye, directora del Museo de Cluny. Señaló los textos que acompañan las obras con una sonrisa: “Son buenos, no tuvieron miedo de hacerlos largos. Es una exposición para sentarse con paciencia”. Tiene el mismo entusiasmo por la sala didáctica: “estamos muy interesados en el público, que puedan apreciar lo que proponemos. La sala didáctica está llena de imaginación e ideas muy buenas para atraer a los jóvenes y no tan jóvenes. Esta mezcla de historia y arte es una magnífica manera de introducir a la gente al arte medieval”.

Taburet en la sala didáctica. Crédito: Diana Rey.

Es la misma idea que definió el eje central de la exposición. Taburet explica que “la idea era escoger un tema que pudiera ser suficientemente amplio que permitiera presentar las piezas e introducir con facilidad al arte medieval. Entonces escogimos naturaleza, que es algo universal, y trabajamos para definir el número, los materiales, técnicas y representaciones para dar una buena muestra”. También se detuvo a señalar las obras proporcionadas por el ICANH: “siempre es muy interesante poner esos elementos juntos y fomentar esos diálogos entre las piezas, así como queremos que haya diálogo entre los asistentes y las obras. Son hermosas y muy distintas, de otros materiales y estilos a pesar de que son un mismo periodo de tiempo y tienen la misma base: representación animal y natural”.

 

Por último, le hicimos una pregunta que la hizo reír: ¿cuál de las piezas es su favorita?

"Siempre es una pregunta difícil, me gustan todas. Las escogimos con mucho cuidado. Podría señalar unas por la calidad y la técnica, otras por lo divertida de la representación. Por ejemplo las pequeñas piezas de oro que tienen pequeñas hojas estilizadas que son maravillosas y sutiles, o el detalle del tapiz de los amantes. Están los relieves de las bancas de la iglesia, que tienen diseños alegóricos, como un zorro que le predica a unas gallinas. Es una metáfora sobre la credulidad de las personas a los líderes malos, por ejemplo los políticos, que todavía podría aplicar hoy. Es muy interesante porque muchos piensan que es arte muy lejano de nosotros y nuestra cultura pero hay muchos vínculos y similaridades entre nosotros”.

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