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“El arte debe ser sensual”: Fernando Botero

Fernando Botero está de fiesta.

Retrospectiva

El artista colombiano concedió una entrevista con motivo de la exposición retrospectiva de su obra que se presenta en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Por: EFE.

Publicado el: 2012-10-08

A propósito de los ochenta años de Fernando Botero (Medellín, 1932), el Museo de Bellas Artes de Bilbao (España) presenta una retrospectiva de su obra que cuenta con ochenta piezas: 79 pinturas y una escultura de su colección particular. El artista tiene un año loco, con exposiciones en Colombia, México, Italia, España, Portugal y Estados Unidos. A pesar de su apretada agenda, el periodista Roberto Cubero logró hablar con él en Bilbao.

Lleva 65 años pintando. ¿Cómo ha evolucionado su estilo, porque en algún momento pintó figuras estilizadas?

Sí, como el Greco o Picasso. Tuve un momento en el que me impresionó mucho la pintura de Picasso, siendo muy joven, pero son influencias normales. Después he cultivado el volumen, pero uno siente una evolución, no un cambio en el estilo. El Greco o Boticelli pintaron "grecos" o "boticellis" toda la vida. El único que tuvo el talento de pintar en varios estilos fue Picasso, pero eso no es lo normal.

Usted siempre dice que no pinta gordas…

Lo he dicho muchas veces: no he pintado una gorda en mi vida. He expresado el volumen, he buscado darle protagonismo al volumen, hacerlo más plástico, más monumental, como si fuera casi comida, arte comestible. El arte debe ser sensual: en ese sentido lo digo.

También predominan en su obra los temas amables…

Sí, mi pintura es sobre temas más bien amables, porque, por lo general, la pintura se ha hecho sobre temas amables. Uno ve que los pintores han trabajado en la exaltación de la vida, en medio de grandes tragedias. Por ejemplo, el impresionismo: ¿quién ha conocido un cuadro impresionista deprimente? Y eso entre guerras y tragedias, pero la pintura mantenía una actitud positiva ante la vida. Hoy en día es distinto. El arte ha cambiado hacia una postura de producir un escándalo, un "shock". Tradicionalmente, no era lo que se hacía.

Parece que no lo convence el arte actual.

No se puede reemplazar la pintura por cosas que tienen que ver más con la televisión, como el vídeo, o con el teatro, como las instalaciones. La pintura es pintar sobre una superficie plana para expresar algo con formas y existirá siempre. Lo otro es otra cosa.

Hablando de arte moderno. Estamos en Bilbao, al lado del Museo Guggenheim de Frank Ghery, pero sus obras se exponen en el clásico de Bellas Artes.

El Guggenheim me impresiona muchísimo como arquitectura, pero este museo (el de Bellas Artes), como todo museo, es un sitio neutro, minimalista, sin otra pretensión que no sea la de mostrar la pintura, sin distracciones.

Aunque la amabilidad predomina en su arte, de vez en cuando expresa su compromiso social. ¿Cree que la actual crisis europea puede ser un motivo de inspiración?

La situación en Europa no es pintable: tiene más que ver con números que con otra cosa. La tortura era un caso muy especial que merecía que la pintura se encargara de él.

Cuando un tema lo deslumbra –los toros, el circo, la iglesia–, pinta sobre él durante un determinado periodo. ¿Hay algún tema que lo absorba ahora?

No, no trabajo en ninguna serie, no siempre hay ese entusiasmo por un tema. El último fue el del vía crucis. Ahora vuelvo a los temas eternos de la pintura, las naturalezas muertas, los personajes.

Los toros fueron un tema absorbente. ¿Qué le parece la prohibición de las corridas de toros en Cataluña y Bogotá?

A mí me parece muy mal, porque todo el mundo tiene derecho a tener aficiones. No es la única cosa cruel que hay en la vida: la cacería y la pesca son crueles. La gente que come langostas y las echa a la olla también es cruel, pero nadie dice nada. Habrá que inventar un comité para la defensa de las langostas.