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El horror en la historia del arte

Habitualmente se reconoce a las artes plásticas como un sinónimo de belleza. No obstante, el universo artístico está lleno de obras grotescas, inquietantes y provocadoras. Con motivo del día de los muertos, Arcadia hace una selección de algunas de las pinturas de “horror” más representativas de la historia.

2015/10/30

Por Mónica Jaramillo Arias

Piezas como El Grito de Munch, Saturno devorando a su hijo de Goya o el Jardín de las delicias de El Bosco, han pasado a la historia por representar una belleza no precisamente estética. En ellas, los artistas se han interesado por representar, más allá de la perfección, los miedos y las angustias más profundas del ser humano. Rompiendo así los esquemas de la pintura tradicional.

Junto a ellos, el movimiento expresionista, el estilo gótico y la pintura negra de Goya, han destacado por ser algunos de los exponentes de ese lado oscuro del arte. No obstante, no son los únicos.  Y sin importar el momento histórico o artístico, la representación de la muerte, el dolor y el infierno ha sido un tema recurrente entre los artistas de todo el mundo.

El desarrollo del arte fundamentado en el horror, tiene un importante asiento u origen en la pintura que se desarrolló en la edad media. En ese momento las ideas religiosas utilizaban las figuras del diablo y del infierno como un recurso para generar miedos y tabúes en relación con conductas rechazadas por la moral de la época.

A partir de allí algunos artistas se esforzaron por plasmar en sus retratos y esculturas formas diabólicas, concebidas precisamente con la idea de generar horror en el observador. Sin embargo, con el paso del tiempo, los artistas apropiaron estas maneras y demostraron que lo grotesco, lo violento y lo antiestético también puede dar lugar a obras sublimes, bellas, y al mismo tiempo, sugestivas a los ojos del espectador.

Aunque actualmente no existe un género de terror en el arte como en el cine y la literatura, sí hay un importante inventario de esculturas y pinturas que lo representan. Con motivo del Halloween, Arcadia hace una corta selección de algunas de las pinturas más representativas en la historia del arte que hacen alusión al ‘horror’.  

El jardín de las delicias, El Bosco (1500-1505)

El postigo de la derecha de este famoso tríptico representa el infierno. Allí el pintor holandés simboliza los tormentos del infierno mediante el fuego, la tortura y las figuras monstruosas.  En diversas partes del cuadro se puede apreciar como la atmosfera demoniaca, contagiada de lujuria, gula y pereza, es lo más predominante. En comparación con las otras dos partes del cuatro, ésta es la más oscura y dramática de todas.  El tríptico de El Bosco, es de carácter moralizante y como se lee en la ficha técnica del Museo Nacional del Prado en Madrid, donde se encuentra expuesto, es “una de las creaciones más enigmáticas, complejas y bellas del artista”.   

El desollamiento de Marsias, Tiziano. (1570- 1576)



El cuadro de Tiziano, pintor italiano del Renacimiento, representa la historia de Marsias. Un personaje de la mitología griega quien al enfrentarse y perder un concurso musical con Apolo, cedió el derecho a éste de hacer con él lo que quisiera.  Aunque el episodio ha sido reproducido por muchos artistas a lo largo de la historia, el cuadro de Tiziano es uno de los más reconocidos por la tensión y el dramatismo del momento del castigo.  En la pintura se ve incluso la flauta por la que muere y también aparece el Rey Midas contemplando la escena mientras el dios Apolo participa en la tortura. La obra es expuesta actualmente en  Museo Nacional de Kromeriz en la República Checa.

Medusa, Caravaggio. (1596-1598)


Esta obra de Caravaggio representa a la Medusa. Una figura de la mitología griega que tenía el poder de convertir en piedra a quienes la miraban fijamente a los ojos. En la antigüedad, el retrato de su cabeza era considerado como un artilugio que alejaba el mal. La pintura de este monstruo femenino se reconoce como la obra más sangrienta del artista italiano, quien  recreó en su obra a una mujer con cabello de serpiente y cara horrorizada.  Del cuello para abajo se puede apreciar como brota la sangre producto de una decapitación.  Representación que obedece al castigo que recibió la mujer en la historia por ofender a la diosa Atenea.  Se cree que como en otras obras,  Caravaggio se sirvió de un autorretrato para representar el rostro de este ser mitológico. Actualmente la pieza se encuentra expuesta en la Galería Uffizi de Florencia, Italia.

La masacre de los inocentes,  Rubens. (1611-1612)

El artista originario del Sacro Imperio Romano Germánico (Actual Alemania),  representa en esta pintura el episodio bíblico de la Matanza de los Inocentes, uno de los sucesos más crueles que se pueden encontrar dentro de la Biblia. En la pieza, se puede apreciar el dramatismo con el que Rubens representa el momento en el que el rey Herodes ordena asesinar a todos los recién nacidos para evitar que el mesías le quitara el trono. La pieza está localizada actualmente en la Galería de Arte de Ontario en Toronto, Canadá. 

Saturno devorando a su hijo, Goya. (1819-1823)


Esta pintura nos sitúa frente a un inminente canibalismo de dioses. El cuadro del español Francisco de Goya representa el momento en que el dios Cronos, en la mitología griega, o Saturno, en la romana, se come a uno de sus hijos. Este acto, capturado en la pieza de Goya, hace alusión a la conocida historia de que Saturno devoraba a sus hijos recién nacidos por miedo a ser destronado.  La pieza también  se relaciona con el paso irremediable de los segundos, pues Cronos era considerado el dios del tiempo. Según Freud, el tema del cuadro está relacionado con la melancolía y la destrucción del ser humano.  La pintura se expone actualmente en el Museo del Prado de Madrid, España.

El grito,  Munch. (1893)


El grito es una de las obras más reconocidas del artista noruego Edvard Munch.  Se compone de cuatro cuadros cuyas distintas versiones pertenecen a diferentes galerías y museos del mundo.  Aunque entre ellas guardan algunas diferencias, en todas se puede apreciar una figura andrógina que simboliza a un hombre en un momento de angustia y desesperación.  Las piezas, además, han sido objeto de múltiples robos y desapariciones, lo cual las ha hecho ganar fama por la persecución mediática. La versión más famosa se encuentra actualmente en  La Galería Nacional de Noruega.

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