Eugenio Ampudia nació en Valladolid, España, en 1958. Foto: Carlos Julio Martínez.

“Hoy es el campo de batalla, el futuro no existe”

Eugenio Ampudia expone en NC-arte hasta el primero de octubre una serie de instalaciones y videoinstalaciones con las que reflexiona sobre el tiempo, el quehacer y el papel del artista como sujeto político. Hablamos con él.

2016/08/09

Por Sergio Rodríguez

Eugenio Ampudia ha expuesto su arte desde Shangai hasta Bogotá, en ferias como ArtBo y ARCO, las bienales de Singapur, Valencia, La Habana o la del Fin del mundo. Lo ha hecho desde 1992, tanto en colectivo como individualmente. Ganó el Premio AECA al mejor artista vivo español representado en ARCO 08. NC-arte exhibe algunas de sus obras más dicientes; reflexiones sobre el tiempo, el quehacer del artista como sujeto político, desde el 6 de agosto hasta el primero de octubre. Es la quinta vez que expone en Bogotá, pero la primera vez que lo hace individualmente. También es la primera vez que viene al país. 

Ampudia nació en Valladolid en 1958, pero siempre ha estado radicado en Madrid. Nunca vio la posibilidad de ser algo más que un artista, por su forma de ser, el arte es el único lugar -si es que es un lugar- en el que se siente cómodo para decir lo que quiere decir.

Se interesa por el tiempo, en especial el presente, no reniega del futuro pero tampoco cree en este. O en sus palabras: “hoy es el campo de batalla, el futuro no existe”. Dice que el pasado está plagado de nostalgia y que su constante relectura no lo hace habitable. En sus exposiciones plantea una suerte de diálogo que debe darse entre las obras y los espectadores, protagonistas en la obra de Ampudia. Considera que “las obras caducan y deben llegar al espectador en el momento adecuado”.

La exposición

Al entrar a NC-arte, una plaga de 1.800 cucarachas de origami, hecha de las invitaciones a las exposiciones de los amigos de Ampudia que llegan a su casa, rodea dos columnas de concreto y casi llega al techo. Intenta replicar el ritmo de un huracán, con sus contorsiones de luz y viento, subidas y bajadas, vacíos y espacios atosigados de imágenes. En medio de la horda hay una instalación mecánica, que dice en letras grandes: Tiempo. Consiste en 17 manecillas del reloj que tratan de tocarse, algunas se encuentran a solo cinco milímetros de las otras. La palabra se descompone a medida que se mueven y nuevos símbolos son creados. “No se puede atrapar un instante”, dice Ampudia.

Tiempo, 2008 Instalación mecánica 250 x 130 x 13 cm. Cortesía NC-arte

A la izquierda de Tiempoun video que registra una de las primeras obras de la serie Dónde dormir, que lo ha llevado a pasar la noche en distintos espacios culturales, entre museos y bibliotecas, como el Palau de la Música, en el Palacio Nacional de Ayuda, en Aanahuacalli en México y el Museo del Prado.

¿Por qué dormir frente de un Goya?

"Estos sitios donde he dormido tienen que ver con la cultura -explica Ampudia- estos espacios dedicados a la cultura son de todos. Y tomar una actitud íntima con estos espacios hace que la relación con el espectador y los espacios sea más intensa y que traiga muchas más posibilidades. Lo que pido al espectador es que en estos videos o fotografías, en las que me ve durmiendo, encuentre casi un manual de instrucciones para que haga esto. Ten en cuenta que los artistas no tenemos cara para la gente. No somos conocidos por nuestra cara sino por nuestra obra. Entonces soy un tipo normal, que llega, se acuesta, duerme y pasa la noche allí".

Dónde dormir 1 (Goya), 2008 Vídeo monocanal de 1‘ 50” Fotografía siliconada en metacrilato de 215 x 160 cm. Cortesía NC-arte

"Casi todas las piezas de la serie Dónde dormir tienen que ver con la cultura pero también con ciertos conflictos que están ahí latentes. En el caso de la obra en la que duermo frente a Los fusilamientos del tres de mayo de Goya, la primera de la serie, quería ser un muerto más, por eso el saco de dormir rojo" concluye.

¿Pensó en dormir en Colombia? ¿Dónde le hubiera gustado hacerlo?

"Quería dormir en la laguna de Guatavita, pero algunos condicionamientos técnicos impidieron que pudiera pasar la noche en el centro de la laguna durmiendo sobre una balsa. Era el lugar más interesante porque creo que ese espacio geográfico tiene unas connotaciones importantes en la cultura y en la geografía, que lo hacían potente, que hacía que le diera una nueva posibilidad a la serie. No lo hago en todo lugar que me proponen dormir, debe aportar algo a estas obras. En este caso había una opción de revisión de la historia al dormir allí, no necesariamente desde un punto de vista colonial".

¿Qué nueva lectura le está dando a la tradición artística de Occidente?

"Yo creo que cuando un espacio como un museo, biblioteca o similar es habitado, cambian las posibilidades. Cambia la perspectiva de los que acuden a esos espacios. Yo creo que la lectura más importante es que son de todos y vamos todos a habitarlos. Estoy a favor de desacralizar todos los espacios que tienen que ver con la cultura. Estoy absolutamente interesado en la cercanía, porque es posible que los artistas en el siglo XX tuvieran una actitud cercana a la de estar en un altar y desde ahí estar lanzando unas proclamas, o unas ideas, a las personas. Pero soy mucho más favorable al diálogo, a la cercanía. Que ellos me cuenten cosas, que yo les cuente cosas y que saquemos conclusiones."

El futuro no es de nadie todavía, 2014 18 metros de madera de abedul pintados, de 2 m cada uno, imanes, pintura metálica y iPAD Dimensiones variables. Cortesía NC-arte.

Al video de Dónde dormir le sigue Tomar medidasuna serie de obras móviles hechas con metros de carpintería. Crean y destruyen frases como «Hoy es siempre» y «El futuro no es de nadie todavía» a medida que se van moviendo. En sus extremos hay pequeños imanes para que el espectador pueda jugar con las instalaciones y encontrar nuevos patrones. En un video tutorial al lado de la instalación Ampudia sugiere posibles diseños. “Son frases que son importantes escuchar en este momento, pero depende quién las diga puede construir la realidad o destruirla. Por eso el espectador puede mover las piezas” explica.

El futuro para Ampudia: ¿sólo tiempos que no existen?

"El futuro es algo que se gestiona o se lleva a cabo hoy por siete mil millones de personas con intereses contrapuestos y diferentes. El futuro es ese resultado de esto cada día y el futuro cambia cada día y cada instante con respecto a nuestros comportamientos y el resto de los comportamientos de los demás humanos. Cuando la obra exista será hoy, no el futuro -explica el artista- no quiero pensar en el futuro, porque eso me puede perjudicar o hacer que se desvirtúe lo que me interesa, que es el presente. Así como no pienso en el pasado. Hay gente que está instalada en el pasado o el futuro y  pienso que sus intereses son complicados en el presente."

*

El feedback de las personas le importa muchísimo, pues como dice, la lectura de un espectador depende de dónde tenga la cabeza y su propio cuerpo en ese momento. “Me interesa que cambien y muten. Las obras son útiles si lo son para el espectador. Las que no lo son se convierten en decoración”. Y no es buen decorador, añade.

Dentro de NC-Arte una biblioteca arde. Su nombre, Fuego frío. Partiendo de un postulado del manifiesto futurista escrito por Filippo Tommaso Marinetti: "hay que quemar las bibliotecas y los museos, para que esas cenizas sirvan de abono para esas nuevas semillas de las nuevas ideas", parafrasea Ampudia. Los libros arden en el fuego etéreo de un videoproyector. Son libros que ya estaban en la galería. “Siempre que quemo libros tiene que ver con el espacio donde los quemo. Tiene que haber una relación directa entre estos y el espacio”, explica. En otra estantería, los libros no arden, pero algunos de los lomos reproducen videos con palabras que se arman poco a poco o se destruyen. "Algunos de los mensajes tienen que ver con mi interés en las librerías y en algunas otras cosas. Por ejemplo está Speed, creo que una biblioteca tiene que tener velocidad, que entren y salgan libros. Una biblioteca en la que no se muevan los libros es una biblioteca muy conservadora, con muy pocas posibilidades. Almacenar información en estos momentos es muy fácil. Yo creo que lo importante de los libros no son ni las tapas ni las hojas, ni el olor que es maravilloso. Ni siquiera lo ergonómicos que son, sino la información que nos aportan. Reevaluar el papel de los libros es una de las cosas que considero importantes" concluye. 

En algunos lomos caminan sujetos. Uno de ellos es Joseph Beuys, artista alemán a quién admira. La frase The End se ve en otro lomo y se descomponen en nuevas configuraciones para volver, al cabo de un par de minutos, a ser una vez más un final. Es que “las palabras son demasiado concretas”, dice Ampudia. Destruirlas para llegar a descubrir claramente cuál es el papel de las palabras es uno de los mayores intereses del artista y un tema constante en su obra. “En esta época, yo creo, las palabras son parte de la comunicación, pese a que la comunicación se produce también con imágenes, con sonidos que influyen en todo nuestro cuerpo. Lo que reflexiono es que me comunico con las personas y las personas son cuerpos y cada una de las células de nuestro cuerpo piensa y saca conclusiones”.

Le sigue Mala hierba, obra en la que el césped respira como un pulmón. "Es esa empatía con la tierra, porque cuando la tierra cambia tu cabeza cambia", dice Ampudia. "Me interesa que este tipo de piezas estuviera en esta exposición, porque la relación que tenemos con el planeta es de desencuentro, más que de habitar. Es nuestra casa y la estamos destruyendo. Creo que hay que reflexionar sobre esas cosas. En 2015 se pensó y estaba instalada en un parque de Monterrey, en México. La gente de repente vio que podía hablar. Que la tierra se humaniza más y que es el lugar que habitamos y que debemos de cuidarla.

Dibujos encapsulados consiste en bolas de cristal con tinta en su interior y un manual de instrucciones: 1. Coger la bola que se ha comprado. 2. Lanzarla sobre la pared. 3. Tomar una fotografía de la mancha. 4. Enviar la foto a la galería donde se compró. 5. Recibir por correo la certificación de que es un dibujo de Ampudia, que explica que “es una acción que se hace en colaboración con gente que paga nuestras investigaciones, con los coleccionistas”.

Dibujos encapsulados, 2015 Acción Bolas de cristal soplado con 50 cm3 de tinta china, caja y fotografías. Cortesía NC-arte.

Impression, soleil levant es una videoinstalación en el que obras del Museo de Orsay de las protovanguardias se convierten en un naufragio. No son réplicas, todo está hecho en posproducción. El dormitorio de Arlés de Van Gogh, el Origen del universo de Courbet, El desayuno sobre la hierba de Manet, entre otros cuadros, parecen nacer del mar y llegar a una playa que está lejana del interés y el impacto original con el que las obras fueron pensadas. Es un intento por denotar que son lejanas al espectador contemporáneo, que lejos de sentir el escándalo que suscitaron en su momento son, ahora, obras decorativas pese a su importancia en la historia del arte occidental.

 Impression, soleil levant, 2007 Vídeo instalación Proyección monocanal con sonido y arena de playa 5 minutos 15 segundos. Dimensiones variables. Cortesía NC-arte

Reconciliar arte y pueblo. Un piso pegajoso. Una pequeña trampa para dejar al espectador pegado en el espacio. Mantenerlo ahí. Y en ese espacio, detenido por el piso cubierto de Coca-Cola y azucar, se le exhorta al espectador a que reflexione. Ampudia también reflexiona sobre el espacio en el que se encuentra. "Acá en Colombia tienen grandes artistas, de una intensidad bestial. Hay artistas espectaculares como Doris Salcedo. No soy muy buen pintor, cuento mejor las cosas con otros formatos, pues el formato aporta a las obras. No entiendo muy bien que alguien se plantee contar las cosas con pinceles. De repente hay cosas que veo que me emocionan, no es cuestión de descartar nada, sino de sumar".

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