Obras de Silvana Unigarro, Dei Hernández y Daniela Olave, respectivamente. Fotos: Cortesía Fería del Mínimo.

La feria virtual de los excluidos

Del 28 octubre al 28 de noviembre se realiza la ‘Feria del Mínimo’, el evento disidente de la semana del arte en Bogotá que acaba de terminar. Hablamos con Andrés Millán, líder de la iniciativa.

2016/11/05

Por Sergio Rodríguez

¿Por qué otra feria de arte en Bogotá?

La feria es una oportunidad para artistas emergentes que no hicimos parte del circuito élite del arte (semana del arte en Bogotá). También nace dentro de un espacio que se nos ocurre como una plataforma para seguir mostrando trabajos. Algo que nos pareció chévere era poder mostrar todo a través de Internet y el no tener un espacio físico -de repente algún día lo será- también es algo llamativo porque con la cantidad de inauguraciones y ferias la gente no siempre tiene el tiempo para ir a todo o ver todo. ¿Qué pasa si uno tiene una feria en la que simplemente te paso una tarjeta con la página de la feria y ahí está todo? Esa era nuestra inquietud para ver qué pasaba.

¿Cómo fue la selección de los artistas?

La mayoría de los 15 artistas son personas muy cercanas, pero también se hizo un proceso de curaduría donde se intentaba plantear que los problemas que abordan en las obras de estos artistas se narren en primera persona. Hay cosas como: un dibujo que habla de cómo su tocador se transformó cuando fue atracada por un delincuente en un caño de Bogotá, otra obra sobre el insomnio. Esa fue la línea temática, pero creo que es muy ambicioso decir que se trata de una curaduría de identidad pero por ahí va la cosa.

¿Qué beneficios y perjuicios les puede traer que la feria sea exclusivamente en Internet?

Beneficios, que el internet es muy asequible ahora como lo pueden ser las cámaras, se puede acceder desde cualquier dispositivo. La plataforma está diseñada para poder ser visibilizada en un iPad, un iWatch o hasta en un computador tradicional. Una desventaja que hemos visto es que la gente casi siempre quiere ver las obras en persona. Hablando de obras de arte es un poco complejo tratar de imaginar todo lo que hay solo viendo una pantalla. Si hace falta en algo la materia pero para nuestros intereses, un poco más inmediatos y para que la gente conociera la feria, funciona muy bien.

¿Por qué estos 15 artistas no entraron a ninguna de las otras ferias que hubo a finales de octubre?

Esa fue la pregunta para plantearnos este proyecto. No quiero mencionar nombres, pero habían cosas muy mal hechas como las convocatorias para artistas ‘emergentes‘, una palabra sumamente rara, en las que uno no sabía quién era el emergente, si el que de verdad emerge o el que lleva 10 años haciendo carrera o el que tiene 40 años. El debate era que había personas que estaban en tres ferias al tiempo: una de emergentes, en ARTBO y en Odeón, entonces era cuestionarnos eso, porque de alguna manera todos sentimos que era un poco injusto. Pero más allá de eso fue entender que eso estaba pasando y preguntarnos nosotros qué podíamos hacer. No nos íbamos a quedar de brazos cruzados quejándonos porque eso no tiene ningún sentido.

¿Cómo ha sido la reacción de la gente?, ¿si visitan esta feria virtual de arte?

Mirando los analytics de la página es sorprendente, porque Facebook no se mueve tanto, pero ya hay cerca de 3.200 visitas a la página, teniendo en cuenta que ha sido cuestión de unos días, una semana que lanzamos la plataforma. Fue una sorpresa, lleva una semana. Y se ha suscrito mucha gente al boletín de noticias de la página y aparte dos personas han averiguado para comprar obra. Pero una de las cosas más chéveres es que un colectivo nos contactó para saber cómo hacer parte de lo que se está haciendo en la plataforma.

Es la feria del mínimo, ¿cómo se definieron los precios de las obras?

La cosa con los precios fue la idea de hacer una parodia a algo políticamente correcto y todos sabemos que arte es sumamente caro, es absurdo. Muchas veces uno debe trabajar en otra cosa para poder producir arte, esa historia de siempre: trabajar en una cosa que le gusta a uno pero no puede dedicarse de lleno al arte, porque vivir de eso es muy complicado y uno siempre termina con otros trabajos. Entonces era esa parodia y decir ‘dele la oportunidad al artista de que se gane un salario mínimo, por lo menos, por su obra‘, que es también un trabajo. Al comentarles a los artistas la idea les pareció muy graciosa y a la vez dijeron que es cierto, que de repente deberíamos tener por lo menos un salario mínimo.

Nota: La Feria del Mímimo la encuentran en el siguiente en enlace: http://www.emergencyartspace.com/todos. Estará hasta el 28 de noviembre de 2016.

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