El artista Carlos Castro estará exponiendo hasta el 1 de julio en LA Galería en Bogotá.

Fuera de quicio: Carlos Castro expone en LA Galería

Hasta el 1 de julio estará la exposición "Buscando lo que no se ha perdido" del artista Carlos Castro. Ximena Gama da un repaso a esta muestra que se mueve entre la sátira y la desacralización de los códigos sociales más arraigados.

2011/06/17

Por Ximena Gama

En el 2005 Carlos Castro se instaló en una de las esquinas de la feria de arte de Bogotá y extendió un plástico sobre el piso con reproducciones de obras que se consideran emblemáticas dentro del arte colombiano -los tambores de Beatriz González, la tan conocida Colombia de Antonio Caro y los animales de María Fernanda Cardoso fueron puestas a la venta a precios irrisorios; un año antes recolectó tubos de sangre de su familia y con ella pintó ese papel de colgadura que era típico de casas colombianas y que durante un par de décadas se identificó como símbolo de una clase media emergente; este año sembró plantas de la sabana de Bogotá en los huecos de las alcantarillas cuyas tapas habían sido robadas la noche anterior. Poner en jaque los códigos internos de un mercado del arte, hacer evidente esos deseos de estatus y de alcurnia tan constante en una sociedad como la nuestra y emplazar objetos en lugares ajenos a ellos, son gestos que indican su interés por ciertos elementos que se han insertado en nuestra historia colectiva e individual y que de alguna manera han determinado no sólo quienes somos, sino que también son culpables de una esquizofrenia colectiva que en muchos casos se ha convertido en la regla del comportamiento.

El apropiarse de todo ello y ponerlo delante de nosotros ha sido una labor que va más allá de un examen inconsciente o que partió de un simple reconocimiento cultural. Sacar los objetos de sus estados habituales pero seguir moviéndolos dentro de los círculos económicos, institucionales, etc, en los que aún existen –las reproducciones baratas dentro la feria de arte son sólo un ejemplo- es una apuesta descarada, una postura extrema y excesiva que en esa falta de sutileza llega a ser hasta cierto punto liberadora.

"Buscando lo que no se ha perdido", exposición que se encuentra en este momento en LA Galería, parte de esa misma intención, pero, a diferencia de sus obras anteriores, se arriesga a llevarla aún más lejos. Tanto las máquinas de música construidas con cuchillos incautados en Bogotá y que entonan melodías de guerra medieval, como la perra callejera que amamanta a Rómulo y Remo, son gestos artísticos que superan los ejercicios de apropiación que había hecho anteriormente. Estas dos obras se presentan como montajes de la memoria que nos exigen dejar de comprender el tiempo como si éste siguiera arremetiendo en el presente o como si ese repetitivo “nada va a cambiar, todo es lo mismo” todavía tuviera algún eco. A pesar de la referencia histórica, en "Buscando lo que no se ha perdido" lo que se hace real es la paradoja y parodia de nuestros mitos fundacionales, quizá sí somos hijos de la perra, luchamos guerras improvisadamente y todavía queremos tapar los huecos con matas de la sabana así como se tapa el sol con los dedos sobre la cara.

Todo es una sátira. Pero, hay que recordar que ella también es tragedia. Este género se privilegiaba en el romanticismo cuando se quería revelar la realidad en su crudeza más pura y sin tapujo alguno; la exageración y la hipérbole descarada se convirtieron en las figuras perfectas para comprender y sobrevivir esa desgracia y no caer en una aún más trágica: el idilio y la nostalgia. Las obras de Carlos Castro son satíricas. Se ponen ante nuestras narices y se burlan de los mayores males. De ahí que él insista en esos objetos que nos sacan de quicio: una tuza, una muela dañada, una perra callejera, una alcantarilla destapada, un chuzo.... es en esta evidencia cuando la obra se pervierte a sí misma y adquiere otro contexto.

Quizás aquí el punto sea el de la interrupción... y de la misma manera que un lapsus lingüistico detiene por un momento algún tipo de discurso o flujo racional, estos objetos obligan a pararnos y cuestionarnos por nuestro destino o la falta de él. ¿Cuál es la esperanza que allí reside? ¿Dónde están esos nuevos comienzos? ¿en realidad existen? El rescatar la chambonada, la improvisación, el eterno intento de tapar un hoyo negro genera esa especie de “fresquito histórico” que permite que soltemos preguntas del tipo de dónde venimos o hacia dónde vamos y simplemente entendamos que aquí estamos, en esta evidencia, en estos indicios y con estas experiencias.... en una nueva memoria.

"Buscando lo que no se ha perdido" de Carlos Castro

LA Galería

Calle 77 # 12 – 03

Abierta hasta el 1 de julio de 2011

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