'Air and Light and Time and Space' estará en Odeón hasta el 19 de noviembre. Foto: cortesía Odeón

Una columna de luz, aire y concreto

La nueva instalación del brasilero Marlon de Azambuja, un total de mil bombillos de concreto descolgados de 10 cables de electricidad, se pregunta por cómo nos relacionamos con la luminosidad, tanto física como simbólica. Estará en Odeón hasta el 19 de noviembre.

2016/09/22

Por Christopher Tibble

Odeón, en el centro de Bogotá, siempre ha sido un territorio fértil para artistas. Gracias a su arquitectura -el herrumbroso esqueleto de un teatro antiguo-, pero también a sus gestores, el espacio independiente se ha transformado, una y otra vez, con el expreso fin de acoger la visión de sus invitados estrella. Pero ninguna muestra, quizá, impresiona tanto como la nueva instalación del brasilero Marlon de Azambuja, inaugurada el 21 de septiembre.

Air and Light and Time and Space (su nombre) inicia en una toma eléctrica, de la que se desprenden 10 cables de electricidad negros. De allí, la decena de cables, cada uno con 100 bombillos de concreto alineados, se enrosca en un movimiento circular antes de elevarse unos 20 metros hacía el techo, donde concluye en una especie de candelabro celeste, con las 10 últimas bujías encendidas. El resultado es una enorme columna de luz, aire y concreto, de la que penden, como focos de luz latente, cientos de bombillos grises.

La instalación no fue fácil de montar. Requirió de electricistas y de un equipo de expertos especializados en alturas. La labor, de hecho, resultó tan compleja que Odeón se vio obligado a aplazar la inauguración por una serie de problemas técnicos. El resultado, de todas formas, justificó la espera, a ojos de los organizadores. Decidieron incluir la obra en la Feria Odeón, durante la semana de arte a finales de octubre, e incluso después: permanecerá en el espacio independiente hasta el sábado 19 de noviembre.

Azambuja, que nació en Brasil en 1978 pero que vive en España desde hace 11 años, se inspiró en un curioso suceso de su adolescencia para crear Air and Light and Time and Space: “Vengo del mundo de la danza, que empecé cuando tenía 13 o 14 años. Bailaba folclores sicilianos del siglo XVIII, algo muy especifico. En el escenario, me acuerdo, siempre me impresionaba que la luz fuera tan poderosa al punto de que me cegaba y no podía ver al público. Siempre pensaba, ‘joder, eso es un poco raro, porque la luz se supone que está ahí para ver las cosas. ¿Cómo es posible que, por estar dirigida en una dirección específica, haga lo contrario?’”.

Azambuja expresa esa paradoja de la luz, su capacidad de enceguecer durante sus momentos de máxima intensidad,  por medio de las bujías de concreto. El material lo escogió por dos razones: “Primero, porque me parece que es una respuesta a la levedad del propio bombillo, que es en últimas luz y aire. El concreto no es oscuridad, pero sí es una especie de solidez que la luz no atraviesa. Pero también lo escogí porque es un material de construcción, para relacionar la instalación con la idea de una columna. Para que, al mirar la obra y las estructuras casi óseas de un lugar como Odeón, el espectador se enfrente con la brutalidad del material”.

A pesar de que los bombillos son moldes de concreto y escayola de dentista, la electricidad recorre sus boquillas. Si se desenrosca uno y se reemplaza por uno normal, se prendería. Y es ahí, en ese dato que podría llegar a parecer tan superfluo e innecesario, donde radica la fuerza simbólica de la instalación. Pues es en ese invisible contacto entre los circuitos de electricidad y las bujías donde yace, para Azambuja, la metáfora: que las ideas que parecen inútiles (los bombillos apagados) pueden desembocar, cuando funcionan en conjunto, en un concepto iluminador (los 10 bombillos prendidos en la parte superior de la instalación). “La energía circula por todo el cable hasta llegar arriba, al punto de iluminación. Y creo que toda idea hecha realidad es apenas la punta -y el resultado- de un largo camino de conocimiento”, dice el artista.

Al final de la entrevista, Azambuja me confiesa que, a pesar de tener la idea inicial, no comprende del todo su obra. Que, de alguna manera, ya montada, le pertenece tanto a él como al público, con sus interpretaciones. Y es quizás esa ausencia de un concepto total y hermético lo mejor de Air and Light and Time and Space. Pues, al poner en primer plano el potencial colaborativo entre público y artista, Azambuja transmite el mismo mensaje que su obra: que la comunión de lo dispar puede resultar, al final, en progreso; que las ideas que asiladas confunden, pueden, mancomunadas, iluminar.

*

Además de la instalación de Azambuja, durante las próximas semanas estará exhibida en Odeón la muestra Un lugar y el tiempo, un ejercicio de arte contemporáneo en el que 14 artistas dialogan, cada uno a su manera, con Air and Light and Time and Space.

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