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Las dos caras de las ferias de arte

Bogotá ahora tiene dos ferias de arte. Como en muchas ciudades siempre surgen eventos paralelos a los institucionales. Y es habitual que produzcan cobtroversia. ¿Qué opinan los organizadores y críticos?

2010/03/15

Por María Alejandra Pautassi

A ArtBo le salió competencia. O eso parece. El pasado 6 de septiembre El Tiempo tituló así un artículo sobre cómo, a dos meses de la inauguración de ArtBo, Jairo Valenzuela, de la galería Valenzuela & Klenner, se había retirado de la feria y había decidido montar una propia, independiente para promocionar arte contemporáneo. “Los artistas que represento y yo nos retiramos porque luego de apoyar a ArtBo dos años no vimos un enfoque claro”, decía. Una crítica de frente, que más que costarle a ArtBo la presencia de una galería, ponía en entredicho su trabajo. En el gremio de los artistas, el surgimiento de La Otra –el elocuente nombre de la nueva feria– ha sido motivo de controversia; una controversia en cuyo centro está el debate sobre la pertinencia de las ferias de arte en Colombia.

A pesar de haber tenido críticas, ArtBo se ha consolidado como una feria de proyección internacional. Si en 2005 las diecisiete galerías que participaron eran nacionales, el año pasado hubo cincuenta y dos entre colombianas y extranjeras. El crecimiento fue tal (por lo menos en lo que a cantidad se refiere) que la Cámara de Comercio limitó su cupo este año, para nivelarse con el mercado nacional. Este año participarán veinticuatro galerías de otros países y diecinueve nacionales. El Salón Arte Cámara, por otro lado, dedicado a exhibir y promover –no vender– las obras de jóvenes artistas colombianos, ha dado resultados. Muchos de ellos ya trabajan con galerías nacionales (Miler Lagos y Kindi Lajtu, por ejemplo) e internacionales, como es el caso de Adriana Salazar, ahora vinculada a la galería Dabbah-Torrejón de Buenos Aires.

La Otra... cara de la moneda

Jairo Valenzuela es experto en el negocio de la ferias de arte. Fue socio de FIART en 1991, participó en artfi 92 y se retiró en el 93 (afirma que por ser demasiado comercial), y fue uno de los organizadores de Mirarte en 1996. Es un galerista dedicado y experto en arte contemporáneo (arte no figurativo, instalaciones y lo que se conoce como arte en el tiempo). Por su galería han pasado artistas como José Alejandro Restrepo, que tiene obras en la Colección Daros y Victor Laignelet (primer puesto en el XXX Salón Nacional de Artistas). Valenzuela, además, es conocido por no marchar –al menos durante mucho tiempo– al ritmo de las instituciones. (El nombre de la galería Valenzuela & Klenner, por ejemplo, es el único ausente de la página de ColArt, sitio web de arte colombiano, por petición expresa de Valenzuela). La idea de crear una feria de arte alternativa no es nueva, dice, estaba latente en esas primeras ferias y se concretó hace dos años.

Valenzuela decidió crear su versión de feria este año porque no creía que “el enfoque hacia el arte decorativo que ha tenido ArtBo fuera a cambiar mucho”. Y añade que “el tipo de arte que promueve ArtBo está muy alejado de lo que está pasando en el mundo del arte”, es decir, del arte contemporáneo. Las quince galerías nacionales e internacionales presentes en La Otra tienen la filosofía de crear “un nuevo público” o promocionar el arte joven de sus países (el caso de Die Ecke de Chile y Proyectos Monclova de México). Tienen, además, formatos no convencionales. La galería Blow de la Barra de Londres traerá, por ejemplo, a Los Súper Elegantes, conocidos por sus intervenciones y videos pop.

Jairo Valenzuela también le dijo a El Tiempo que, a diferencia de ArtBo, “una feria de arte debe basarse en parámetros distintos a los que rigen las ferias de artículos de consumo utilitario”. Según él, esos parámetros se pueden resumir en uno solo: la formación de un público educado. Algo que es importante en Colombia, un país en el que no hay un público especializado sobre todo en los procesos de arte contemporáneo. Para Valenzuela hay galeristas cuyo principio y fin es vender. “Yo creo que muchos en ArtBo tienen ese problema”, dice, “querer rentabilizar su obra y engañan al público con un mercado de artistas malos o netamente comerciales y decorativos”. Por eso, además de galerías, en La Otra habrá conferencias sobre arte moderno y el coleccionismo. Según Beatriz López, directora artística de esta feria, la idea es acercar desde distintas perspectivas la gente al arte. Estarán presentes los colombianos Jaime Cerón, curador, el crítico Lucas Ospina, el sociólogo Fabián Sanabria, y, para asegurar la variedad, también el patafísico argentino Rafael Chidolini.

Esteban Jaramillo, director de la galería La Cometa de Bogotá opina que ArtBo y La Otra “son opciones que benefician a los coleccionistas, al público en general y al mundo del arte. Eso va hacer que los organizadores de cada feria se esfuercen por ofrecer mejores opciones”. Y los hechos parecen confirmar su posición. Este año ArtBo tendrá un mayor enfoque en arte contemporáneo. Según Andrea Walker, directora de ArtBo, “entendemos que ArtBo está enmarcado por el movimiento de arte moderno, pero no desconocemos que en el mundo la tendencia es el arte contemporáneo. Y nosotros tenemos la obligación con nuestro público de mostrarle las últimas tendencias internacionales”. Entre las cuarenta y ocho galerías que expondrán en ArtBo, está la de Jacobo Carpio de Puerto Rico, especializada en fenómenos contemporáneos, y la galería Nara Roesler de Brasil, que ha trabajado con arte cinético y representa al artista de performance Helio Oiticica.

Por otro lado, la afirmación de que en ArtBo no se preocupan por la formación de públicos no es del todo cierta. Muy a su manera (masiva y, sí, con un evidente fin comercial) la Cámara de Comercio reforzará sus mecanismos de información. Además de distribuir un periódico en la feria, el Canal ArtBo Noticias transmitirá durante ocho horas todos los días de la feria, entrevistas con artistas jóvenes, conferencias sobre el coleccionismo, mesas redondas con los galeristas y un termómetro del mercado de arte. Además, este año en ArtBo habrá dieciocho coleccionistas internacionales, para, como dice María Fernanda Campo, presidenta de la Cámara de Comercio, “fomentar el coleccionismo en Colombia y que el arte colombiano entre a colecciones de otros países”.

¿Competencia o complemento?

Que surjan ferias alternativas a las institucionales no es raro. Hace dos años, junto a Arco, la feria de Madrid, surgió ArtMadrid, al lado de Art Bassel Miami hay otras diez ferias y la fiac (siglas de la feria de París) las fomenta. Hay quienes incluso dicen que algo similar se daba en la época del impresionismo. En el “Salón de los Rechazados” –donde Manet expuso por primera vez su Desayuno en la hierba– se exhibían todos los cuadros que no entraban al Salón Universal en París. Hoy las ferias institucionales pueden no dar abasto, tener un perfil más conservador y a algunos galeristas les pueden faltar recursos para participar. De ahí el surgimiento de estas ferias. Como dice Jaime Cerón, “es sano que haya una polifonía en la forma de acercar a la gente al arte. Si una feria no cubre las necesidades del público, las alternas se encargan de hacerlo”.

Pero hay algunos que no están de acuerdo, por lo menos en el caso de Colombia. Carlos Alberto González, director del Museo Art Deco, opina que la aparición de La Otra en este momento puede ser más nocivo que beneficioso. Aunque reconoce que es importante que haya alternativas, afirma que “como ArtBo es una feria que todavía no se ha terminado de afianzar, La Otra la puede desprestigiar”. María Victoria Vila, ex directora comercial de FIART coincide con él y añade que “el daño se hace a nivel internacional, pues le resta credibilidad a ambas ferias”. Lo que estaría en el fondo del asunto es el carácter de competencia que está detrás del surgimiento de La Otra.

No todos, sin embargo, creen que sean competencia. Víctor Manuel Rodríguez, director de Artes del Distrito, afirma que “no hay que mirar el surgimiento de La Otra como una confrontación sino como un síntoma del fortalecimiento del mercado de arte en Colombia”. Según él, Bogotá es hoy una ciudad con una oferta cultural muy amplia, lo que ha significado que los bogotanos puedan definir qué les interesa de la cultura. A la pregunta de si habrá público para ambas, afirma que “los bogotanos estamos listos para todo. Una y otra van a tener los espectadores que les corresponden”.

En el ámbito internacional, dos ferias en una misma ciudad no solo no han sorprendido, sino que han generado expectativa. Ana Josefina de Vicentini, de la galería d’ Museo de Caracas y parte del comité organizador de la FIA (Feria Internacional de Arte de Venezuela que va por su XV edición) dice: “Que surjan varias ferias simultáneamente es normal. Hay mayor demanda y por la tanto es necesario que haya mayor oferta”. Y es verdad: son las leyes del mercado. Sea de artículos de consumo utilitario o no.

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