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El arte de lo efímero

Lavamoatumbá, un nuevo proyecto de más de 70 artistas, se encuentra escondido entre los muros de una casa tradicional en el barrio de Rosales. Su unicidad radica en un detalle especial: la edificación será demolida junto con las obras.

2015/03/18

Por María Camila Pérez B.

El proyecto independiente Lavamoatumbá ejemplifica, en el escenario nacional, cómo el arte se ha ido escabullendo lentamente de las galerías y los museos para llegar a espacios urbanos. Basta pensar en La Noche en Blanco, que transforma una vez al año al barrio Teusaquillo, en Bogotá, en un museo al aire libre. O, si se quiere, en la nueva ola de arte urbano que, bajo el auspicio del Distrito, está transformando la ciudad. En este caso las paredes de una casa serán el escenario. Una casa a punto de ser demolida.

Liderado por Chucho Bedoya, artista plástico de la Universidad de los Andes de 26 años, Lavamoatumbá comenzó como algo “muy pequeño y descomplicado que después adquirió un nuevo enfoque”. Bedoya, quien vive en la casa desde septiembre, recibe a diario a los diferentes artistas que participan en la transformación del espacio con técnicas variadas y sin restricciones. “Hay una variedad increíble de artistas—afirma—: desde grafiti hasta murales, pasando por el hiperrealismo, cosas de gente que está pintado por primera vez, mapping, afiches y carteles…hay de todo un poco.”

Ubicada sobre la Transversal 3 # 84 – 73, la casa cuenta con un espacio amplio en el que los artistas pueden intervenir en el espacio para jugar, crear y exhibir su arte. Hasta el momento más de 70 artistas nacionales e internacionales (europeos y suramericanos) han decidido participar en la muestra que recibirá visitas del 27 de marzo al 17 de abril.

Bedoya cuenta que aunque ya había realizado un proyecto similar en 2011, en compañía del colectivo 4-18, esa vez la intervención estaba orientada más a la instalación y a obras que jugaban con el espacio, el derrumbe de la casa y los sentidos del espectador. Esta ocasión “es la primera vez que se trabaja con esta cantidad de artistas”, afirma.

El carácter efímero de la muestra podría preocupar a muchos, pero ni los artistas ni su organizador parecen estar muy preocupados al respecto. A pesar de que la gran mayoría de las obras se perderán con la demolición de la casa, existe la opción de vender algunas de las piezas que pueden desprenderse de la instalación. “Hay gente que está montando cuadros y pequeñas esculturas y si eso puede dar alguna retribución, pues está bien” dice Bedoya.

Además del dinero que invirtió Bedoya para la creación del proyecto, Lavamoatumbá cuenta con el apoyo de tres entidades: la Galería Casa Cuadrada, la Fundación Cartel Urbano y la Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes (Uniandinos). La Galería Casa Cuadrada está ayudando al grupo a contactar a los distintos proveedores y Uniandinos con la impresión de productos (recortes) que se entregarán durante la exhibición. Además, la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes está colaborando con el registro oficial y fotográfico del evento. “La idea es que después de que tumben la casa la gente pueda entrar a verla en un recorrido en 3D –cuenta Bedoya–: eso  es un regalo de los Andes.”

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