Lester Rodríguez en la Galería Nueve Ochenta durante la exposición 'Naturalmente falso' en enero de 2015. / Foto: Esteban Vega.
  • Lester Rodríguez en la Galería Nueve Ochenta durante la exposición 'Naturalmente falso' en enero de 2015. / Foto: Esteban Vega.

¿Todo arte es político?

Desde el 22 de enero hasta el 23 de febrero el artista hondureño presenta su más reciente exposición 'Naturalmente falso' en la galería Nueveochenta de Bogotá. Un trabajo que cuestiona el concepto de las artes y la política a través de la plástica, la instalación y el arte objeto.

2016/01/22

Por Mónica Jaramillo Arias

Lester Rodríguez nació en Tegucigalpa, Honduras. Aunque en un principio pensó en estudiar música, se licenció en Ciencias Sociales, y luego, se convirtió en un artista plástico que, a la fecha, ha expuesto en una considerable cantidad de países de América y Europa. Entre esos Guatemala, El Salvador, Cuba, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Italia y España.

Este año, llega nuevamente a Colombia con Naturalmente falso. Una muestra que se presentará hasta el 23 de febrero en la galería Nueveochenta de Bogotá, ubicada el barrio Quinta Camacho. La exposición se compone, entre otras obras, de cuadros, instalaciones y objetos. Piezas que en su totalidad han sido concebidas para el espacio de la galería y que le tomaron al artista alrededor de seis meses de producción.

Naturalmente falso


Al fondo, la trilogía de cuadros La ideología y el paisaje(2015), al frente Estructuralismo precario(2015), reglas ensambladas en dimensiones variables. / Foto: Esteban Vega.

Como su muestra más reciente, el arte de Rodríguez suele estar ligado a los conceptos de su formación académica: las humanidades. Por eso, lo primero que hay que aclarar de su obra es que, aunque parezca abstracta, en realidad está inspirada en profundas percepciones políticas, sociales u ambientales que el artista trata de cuestionar. Sin embargo, esas contemplaciones geométricas que representan las obras de Naturalmente Falso, no están pensadas para interpretarse solamente dentro del concepto de lo ‘abastracto‘. No se reducen a aspectos cromáticos, fórmales y estructurales. Sino que, más bien, "pretenden ser entendidas en un sentido metafórico e ideal” que esconde algo más allá, explica Rodríguez.

“Al ver la obra puedes no entender nada o entender otra cosa, pero si lees el título seguramente vas a encontrar algo distinto después”.

Es así como el epígrafe y su relación con la pieza son las que dan el sentido final a todas las obras de este artista. Un juego entre lenguaje y obra a partir del cual el autor trata de hacer reflexionar al espectador sobre los conceptos del arte y la política. Siempre poniendo como metáfora inicial a objetos y lugares; ya sean piezas de ajedrez, materiales como el cuero, la piedra y la madera o incluso reinterpretaciones de obras de otros artistas como Blanco sobre blanco de Kazimir Malévich. Y aunque a simple vista no parece existir una referencia directa con la figura o concepto que quiere representar, a través de elementos como el color y las líneas, Rodríguez pretende dejar indicios en la memoria del espectador sobre algo.

Este es el caso de la trilogía La ideología y el paisaje. Una serie de cuadros en tonos grises que son traspasados por líneas blancas, y que según el artista hacen alusión a la figura de panóptico creada a finales del siglo XVII por el filósofo Jeremy Bentham. Un modelo de arquitectura carcelaria cuyo efecto más importante es el hecho de que los reclusos nunca pueden saber cuándo están siendo observados y por ende se les induce a creer inconscientemente que siempre son vigilados.

Una representación de control y jerarquización que Rodríguez transloca al arte y asocia a distintas lecturas sociales y políticas de manera muy sutil. Y qué según él, está abierta a la interpretación subjetiva de cada quien. Pues al representar figuras abstractas, las piezas quedan en un punto intermedio. Entre la enunciación de lo que podrían aludir y lo que no, y de esta manera adquieren mucha más riqueza interpretativa.


Sin titulo (2015). Fichas de ajedrez talladas en madera 188x533cm(2000 fichas). / Foto: Esteban Vega.

De ahí también que la mayoría de sus obras tengan en común la simetría, pues como explica Rodríguez, éste equilibro mantiene la noción de estructura y orden que quiere generar todo el tiempo.

En ese orden de ideas, Naturalmente falso está pensada a partir de esos lenguajes del arte que permiten decodificar otros aspectos. Y para eso el signo plástico es un elemento muy importante, pues “permite una relación simbólica con muchas cosas, que hace que el sentido de la obra funcione y se amplíe” dice Rodríguez.

Lo que sucede con la serie La ideología y el paisaje, se replica en las otras piezas de la exposición. Las cuales están relacionadas con la vida, la muerte o el medio ambiente.

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