El artista británico Lucian Freud en su taller. Fotografía cedida por el Centro Pompidou de París, Francia.

Lucian Freud, genio británico de la pintura figurativa

Lucian Freud, fallecido el miércoles en Londres a los 88 años y hasta entonces el pintor británico vivo más cotizado, pasará a la historia como uno de los grandes genios de la pintura realista y figurativa.

2011/07/22

Sus obras, que tanto pueden ser íntimas y afectuosas como en algunos casos perturbadoras, aunque siempre francas, se caracterizan por la penetración psicológica que hace el artista de sus modelos, a los que disecciona con los trazos de su pincel.

Los cuadros de Freud muestran a sus personajes, en general retratados bajo una luz potente, con todo lujo de detalles y un realismo extremo, revelando un riguroso examen de la relación entre el artista y sus modelos.

"Sus primeros cuadros redefinieron el arte británico y sus últimos trabajos pueden compararse con el de los grandes pintores figurativos de cualquier época", manifestó hoy el director de las galerías británicas Tate, Nicholas Serota.

Con su muerte, el mundo pierde a "uno de los gigantes artísticos más importantes de la posguerra", según le ha definido Francis Outred, experto en arte contemporáneo de la casa de subastas Christie's.

Fue en Christie's de Nueva York donde en 2008 se vendió la obra que convirtió a Freud en el pintor vivo más cotizado del mundo.

Su lienzo "Benefits Supervisor Sleeping" (1995), que mostraba a una mujer obesa recostada en un sofá, se subastó por 33,6 millones de dólares.

El óleo, su pintura más importante en salir al mercado, tomaba como modelo a Sue Tilley, una supervisora de subsidios sociales de Londres que posó para el artista en diferentes ocasiones.

Freud decía que su pintura era autobiográfica, que pintaba "a la gente que le interesaba y que le importaba", en las habitaciones en las que vivía y que conocía bien.

Era un admirador de Francis Bacon, de quien pintó un conocido retrato, y entre sus modelos se contaban tanto gente corriente como famosos, incluidas la reina Isabel II, a la que capturó muy poco favorecida, y la modelo Kate Moss, cuyo retrato de cuerpo entero -tampoco especialmente favorecedor- se subastó en 2005 por unos 4 millones de libras (4,5 millones de euros al cambio de hoy).

Para el artista, que también retrató en numerosas ocasiones a su madre y a sus hijas Bella y Esther, era importante desarrollar una relación muy estrecha con sus modelos.

Nieto del psicoanalista Sigmund Freud, Lucian nació en Berlín en 1922 y emigró con su familia al Reino Unido en 1933, cuando tenía 10 años, escapando del incipiente nazismo. Se convirtió en ciudadano británico en 1939.

Desde muy joven mostró talento para el arte, y, tras una breve incursión en la Marina mercante en 1942, en 1944, a los 21 años, ya tuvo su primera exposición en solitario.

Estudió en la londinense Escuela central de arte, en la Escuela de Pintura y Dibujo de East Anglia y posteriormente en el Goldsmith College.

Después de la segunda Guerra Mundial se fue a Francia y a Grecia, para volver al Reino Unido en 1948 para enseñar durante 10 años en la Escuela de Arte Slade.

Estuvo casado dos veces: primero con Kitty Garman, la hija del escultor Jacob Epstein -la modelo de uno de sus cuadros más conocidos, "Mujer con perro blanco"-, y después con Caroline Blackwood.

Aunque reservado, el artista tenía fama de mujeriego, y tiene trece hijos de diferentes mujeres.

Freud formó parte del grupo de artistas figurativos conocido como "la Escuela de Londres", del que él mismo y Francis Bacon era las figuras principales, aunque había otros grandes artistas como Frank Auerbach, Michael Andrews, Leon Kossoff o Robert Colquhoun.

Aunque como pintor se inició en el surrealismo, fue evolucionando hacia una pintura figurativa y realista, siendo algunas de sus obras más destacadas la mencionada "Mujer con perro blanco", "Mujer desnuda dormida" y el autorretrato "Reflejo".

Raras veces aceptaba encargos, y, aunque sus obras se exponen en galerías de todo el mundo, la mayoría están en colecciones privadas.

Con la desaparición de Freud, el Reino Unido pierde a uno de sus mejores pintores, que, según Serota, tiene el lugar asegurado en el panteón de grandes artistas del siglo XX. EFE

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