Luis Fernando Roldán en Periplo, la retrospectiva en el Museo del Banco de la República.

El periplo de Luis Roldán

El Museo del Banco de la República expone una retrospectiva de la obra del artista caleño, que viene trabajando desde 1986 sin parar. Acá, un recorrido por algunas de sus principales obras. La muestra estará hasta el 10 de octubre.

2016/09/13

Por Sergio Rodríguez

“Nací en 1955 en Cali, hace ya bastante tiempo, ¿no?”, dice Luis Fernando Roldán y suelta una fútil risa. De joven, nunca le interesó mucho el colegio. No era su fuerte, sobre todo las matemáticas, pero tampoco otras asignaturas. Sí le interesaban la historia y las humanidades. No fue un estudiante formidable pero tampoco terriblemente malo, “regular", dice. Al terminar el bachillerato estudió arquitectura pero a medio camino se dio cuenta de que no quería ejercer. Aún así se graduó por un compromiso con su papá, que era arquitecto. Decidió que “iba a ser un arquitecto graduado pero no profesional”.

De esos años universitarios rescata la disciplina que la carrera exige, el manejo de las situaciones espaciales y la capacidad de observación. Un año antes de graduarse viajó por Latinoamérica con una mochila y en bus, algo que no se veía mucho en ese tiempo -mientras hoy mucho adolescente sueña con estos viajes mitificados- y no sabe cómo afectó a su obra: “Obviamente fue muy interesante volar sobre todo el campo Nazca. Fue algo, digamos, de reflexión y de absorber todas estas ideas que posiblemente, me imagino, a futuro sí influyó. Son cosas que veo, guardo y tengo en la memoria, pero que no las traduzco inmediatamente”.

Al regresar a Bogotá se graduó y con una beca del Icetex viajó, en 1979, a París, que “estaba muy de moda, por lo menos para los colombianos”. Aunque la ciudad no producía vanguardias interesantes en ese entonces, Roldan iba mucho a galerías y asistió a clases de historia del arte en Louvre y de grabado moderno en la escuela de Stanley W. Hayter -en su obra no hay grabados-. Aislado, pensando, construyendo, o reconstruyendo vislumbró lo que es ser artista. “Qué mejor situación que acceder a los mejores museos del mundo y fuera de eso recorrer las calles y la historia. Pero ya había pasado el Support/Surface y los artistas de los cincuenta, en el momento en el que llegué era como una etapa de receso”.

*

Salón Nacional de Arte, 1996. Roldán se lleva el primer puesto con una obra monumental: Calendario, 365 pequeños cuadros en los que se ven detritos de su taller, como un papelito con un número telefónico o una ruina inca y capa sobre capa. Como en las obras de Andrés de Santa María, va construyendo la historia detrás de estos objetos.


Calendario, Luis Roldán. Foto: cortesía Banco de la República

-En la obra se ven varios juegos cromáticos, amarillos y rojos con uno que otro verde componen la obra, ¿qué hay detrás de ella?

-Me cuesta trabajo contarle porque es como develar la idea. ¿Cómo le hago para que no te la cuente de verdad? -dice Roldán y se ríe esta vez con más fuerza- siempre me ha apasionado, o me ha gustado mucho, la idea de Gauguin, de salir al campo a hacer unas anotaciones y volver al taller y hacer la obra. Tomar cualquier cosa, una idea, de un paisaje y en el taller recrear el paisaje de acuerdo a la memoria, eso que uno recuerda. Tenía un cuadro, de la historia del arte que me interesaba mucho. Veía el cuadro, lo estudiaba y volvía y lo cerraba. Lo tenía guardado en mi memoria y esa iba a ser la parte estructural, una de las partes.

-¿Podría saber en qué obra está basado Calendario?

-No -se ríe-. Otro día le digo.

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Milwaukee, 1981. No habla inglés y el frío lo tortura. Obligado al encierro tuvo tiempo para reflexionar, mirar, estudiar, trabajar y “construir lo que después sería la próxima década. Lo considero como un periodo formativo en el que voy encontrando los puntos de partida de los trabajos futuros”. A principios de los noventa regresa Bogotá. Vive en la Urbanización Nueva Santafe, camina por la Séptima hasta el Parque de la Independencia y subiendo llega al barrio La Macarena, a una casa que compra a muy buen precio. Desde 1993, ha sido su estudio, después de arreglos y adecuaciones.


De la serie Parque de la Indepenencia- El eterno Femenino, Luis Roldán. Foto: cortesía Banco de la República.

En este taller crea la serie sobre el Parque de la Independencia -uno de los primeros momentos en Luis Roldán: Periplo. Una retrospectiva 1986-2016 en el Museo del Banco de la República hasta el 10 de octubre-. En estas enormes pinturas se ve el interés de Roldán en la obra del bogotano Andrés de Santa María, el pintor moderno más importante del país. “El parque estaba lleno de diferentes situaciones, como si fueran estratos de comportamiento. Se componía de una serie de situaciones: unas difíciles, otras más amables y todas esas contradicciones señalaban lo que generaba la situación en Colombia en el momento”, responde a la pregunta por estas pinturas en las que conversa con la obra de Santa María: “en su pintura desgarrada, de cierta manera, sucedía lo mismo o tenía una relación similar con el parque. Por eso hice la reunión de estudiar a este artista y al parque”.

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‘Qué estoy haciendo aquí‘, otra de las obras en la retrospectiva, recuerda los nenúfares de Monet. “Es como un negativo de esas pinturas, no lo había visto así. El trabajo parte de la idea de crear un paisaje, pero al mismo tiempo, un paisaje con una necesidad de recorrido. Ese dibujo negro está hecho con los pies con grafito y a los lados unos dibujos más delicados”. En tarjetitas, de esas que se usaban en los escritorios para hacer anotaciones para direcciones y que se movían como un abanico, dibuja micos y cucarachas. Unos más negros, otros más detallados, sirven como tótems, que como ha dicho muchas veces cuentan la historia de los aborígenes australianos. Acá lo importante es el recorrido, esa obligación de ir de un lado a otro.


Qué estoy haciendo aquí, Luis Roldán. Foto: cortesía Banco de la República.

Roldán trabaja sobre sus intereses y las cosas que lee en el momento. Actualmente está trabajando sobre las sombras y reflexiona alrededor de ellas, la sombra que produce el padre, la sombra de una mala idea, la sombras en Velázquez o en el cine. Dialoga con sus influencias, porque sabe que son vitales para su trabajo. En alguna entrevista dijo que el que no tenga influencias es como quien descubre el agua tibia, pero también que no está en este mundo y es un sordo sin curiosidad por lo demás. Parafrasea a Octavio Paz: “si creas copias y si copias creas, más o menos. Si tú estás copiando y mirando algo estás creando, pero si tú creas crees que estás creando algo y no ves a nadie más, lo único que vas a hacer es una copia. Eso es lo paradójico del arte”.

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En el segundo piso del Museo del Banco la República está ‘Ventana’, un marco de hierro de una fábrica de los inicios de la industrialización en Colombia. La historia detrás de la obra es la de un ruso, hijo de revolucionarios bolcheviques, cuyo padre fue fusilado por las tropas estalinistas y su madre se colgó. Este ruso condenado en un gulag sólo tenía una ventana. Roldán quería “ver a través de esa ventana, ese cielo que el ruso podría estar mirando. También quise hacerle un homenaje a esa gente obrera que trabajó en esta ventana y por eso le puse esos azules que parecen estar en el aire”.


Ventana, Luis Roldán. Foto: cortesía Banco de la República.

Strike Gently es una obra en la que cajas de cerillas, que recoge desde hace ya varios años, conforman el cuadro. Roldán cuenta que en un principio no supo qué estaba haciendo y que la obra se fue armando sola. Las primeras cajetillas que recogió las encontró caminando por Nueva York y enredadas en un matorral junto al río. Comenzó a hacer ensayos con ellas. Fue recolectando más y más y cree que fue como “un peregrinaje en busca de estos elementos o caminar y caminar, como un nomadismo en la ciudad buscándolos. Así comencé a encontrar ciertas respuestas”. Muchas las encontró en barrios deprimidos o donde la gente fuma mucho en la calle, porque las regalan con los cigarrillos. En los de clase media y media alta no se encuentran. “Esas cajitas guardan secretos de la gente, como el teléfono o cualquier anotación. Jugué con eso como si fueran ritmos, como una parte de musicalidad, una musicalidad urbana”.


Strike Gently, Luis Roldán. Foto: cortesía Banco de la República.

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Actualmente vive en Nueva York pero sigue visitando Colombia constantemente. Tiene una finca en Facatativá que compró con su esposa hace años. No tenía nada, estaba pelada y comenzó a sembrar robles, un montón de robles, y cuenta que está leyendo sobre ellos para saber por qué robles y no otros árboles. Sus intereses actuales son las sombras y los robles, los robles y las sombras. En la finca camina y ve ese gran jardín de robles que está armando. Regresa a Nueva York y lee sobre robles, vuelve a Colombia y ve sus robles. Regresa, porque Luis Roldán vive en un periplo.

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