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Un espacio libre en Medellín

La ciudad bulle de energía por las residencias artísticas y los espacios autogestionados que serán protagonistas del MDE15. Un viaje a uno de ellos.

2015/10/23

Por Daniel Rivera Marín, Medellín

En décadas recientes, Medellín ha sido testigo de la apertura de lugares autogestionados para el arte que han movido la escena local. Si bien es cierto que los proyectos como la ampliación del Museo de Arte Moderno y el MDE en sus versiones de 2007 y 2011 han sido cruciales para darle visibilidad a la ciudad, también son fundamentales para tejer lazos cotidianos entre la gente y el arte espacios como PorEstosDías, Taller 7, Campos de Gutiérrez, Casa de las Estrategias–Casa Morada, Casa Tres Patios, Corporación Cultural Nuestra Gente, El Puente Lab, Platohedro, Proyecto NN, Rizoma Ultravioleta, y UN/loquer. Porque el arte se ha insertado en contextos y barriadas en los que se comienza a movilizar.

Así ocurre con PorEstosDías, una iniciativa que nació en 2012 y que se define por lo que no es: ni colectivo, ni casa de la cultura, ni plataforma de artistas, ni museo. Es un grupo de jóvenes que hacen cosas y una casa donde se hacen cosas.

Jaime Alejandro Carmona es uno de los habitantes de la casa ubicada en el barrio Belén. Al llegar allí, es quien abre la puerta e invita a pasar. Primero hay un pequeño zaguán y, a lado y lado, dos habitaciones que rentan artistas para dictar talleres. Luego está el patio abierto al cielo y sostenido por vigas de madera, hay matas y las paredes parecen recién pintadas. Al frente hay un bloque de madera extraño y detrás, una oficina: el centro de documentación, películas, afiches en la parte alta de las paredes. Antes de llegar a la cocina aparece un pequeño espacio donde se trabaja. Y está la cocina: amplia, al lado del patio de ropas, con afiches de exposiciones varias.

Una de las características de los lugares autogestionados es que en esta versión del MDE son parte esencial, pues la idea misma de historias locales/prácticas locales propende por abrirles las puertas a artistas dispuestos a pensar sus procesos creativos en la ciudad. Pero no se trata solo de un asunto de hospitalidad, sino de que los mismos espacios propusieron la manera de trabajar con los artistas in situ, de acuerdo con sus preocupaciones. “PorEstosDías funciona como un espacio de exploración en las prácticas artísticas en la ciudad. Es un espacio abierto que funciona como plataforma para estimular encuentros en un entorno doméstico y cotidiano, donde se generen intercambios de ideas, de conocimiento, de experiencias, de procesos de pensamiento y creación. Por medio del diálogo y una actitud colaborativa generan encuentros cálidos y provechosos entre distintas disciplinas, áreas e intereses que, entre otras cosas, cuestionen los propios procesos de la cultura contemporánea”, se lee en su página web.

Por su parte, la directora del Museo de Antioquia, Ana Piedad Jaramillo, dice que “los espacios autogestionados son parte vital del encuentro de este año, porque están realizando procesos independientes, porque son voces críticas al movimiento cultural de la ciudad, pero también apoyan, se unen a lo que se está haciendo”. A su vez, Tony Evanko, creador de otro de los espacios participantes, Casa Tres Patios, afirma que “para el MDE15 los espacios anfitriones funcionan como puentes entre las prácticas comunitarias, que necesariamente no están relacionadas con el arte contemporáneo, pero sí tienen un papel muy importante en la transformación de la ciudad. Los espacios autogestionados se han convertido en un referente para el arte en Medellín, donde varios procesos nacen desde las comunidades, muchas veces de lecturas muy locales, de barrios, de comunas, de zonas de la ciudad”.

Estos espacios tienen historias particulares. En el caso de PorEstosDías, Jaime estaba buscando una casa para vivir y le dijo a su primo Juan Sebastián Moreno —que estudiaba Artes y con su novia Alejandra Jaramillo tenía un cineclub en la casa de sus padres— que alquilaran algo juntos para usarlo como base de operaciones, donde podría funcionar el cineclub, el taller de fotografía que Jaime quería y algunos encuentros de dibujo. Pero primero se necesitaba la casa. “Yo ya me había ido de mi casa y estaba buscando ese espacio. Así que un día vinimos en bicicleta y entramos a esta tienda que está al frente, El Yucal, y vimos que la casa del segundo piso estaba desocupada. La conocimos. Era muy pequeña y estaba pintada de un color amarillo horrible. Juan estaba en Cali y yo necesitaba hablar con él porque íbamos a pagar entre los dos. Esa fue la primera casa, nosotros queríamos otra opción, pero teníamos muy poca plata y eso era lo mejor que nos podíamos conseguir”, recuerda Jaime.

En pocos días empezaron los ajustes: pintaron la casa de blanco, tumbaron un muro de la sala para que el espacio social cobrara mayor importancia. Se hicieron los primeros eventos que se convirtieron en sellos de la casa: el cineclub; el Versus, en el que dos artistas, en momentos diferentes, hacen sesiones con algunos asistentes; La Faltante, que es la construcción de una revista basada en una colección incompleta, y hasta un concierto en el que hubo batería y guitarrista con pedalera, amplificador y micrófono.


Fachada de Taller 7.

Lo difícil fue convencer a la gente. ¿Quién se iba a interesar en ir a una casa pequeña a ver películas, a dibujar, a encontrarse con desconocidos? Pero las personas aparecieron. Los primeros prestaron algunos cuentos para que fueran ilustrados en sesiones: varios dibujantes llegaban a PorEstosDías, se sentaban, comían empanadas, leían cuentos y trataban de ilustrarlos. Se hicieron las primeras exposiciones y, de tanta gente, algunos bajaban a El Yucal, la tienda que se convirtió en una especie de sede alterna a la misma casa. “Se volvió nuestro aliado porque abren hasta tarde, la gente vio que El Yucal era la prolongación de los eventos que hacíamos. Además, esta esquina es muy viva y eso nos ayudó a perder el miedo de meter gente desconocida a la casa, porque eso fue muy difícil. Yo creo que si esa tienda no estuviera, nada hubiera funcionado porque la casa era muy pequeña y no se podían quedar mucho rato”.

Esa articulación con el barrio ha sido una de las claves de espacios autogestionados como PorEstosDías. La exdirectora del Museo de Arte Moderno de Medellín, Juliana Restrepo, escribió en un artículo publicado en Arcadia que dichos núcleos “funcionan como plataformas para la circulación y para el diálogo, y cuyas alianzas con instituciones de otras latitudes benefician la transferencia de conocimientos y el intercambio a través de sus acciones y programas”.

PorEstosDías finalmente consiguió trastearse de un espacio pequeño en un segundo piso a un caserón donde antes funcionaba una empresa de arreglos eléctricos y, antes, una litografía. En la cocina de esa casa de puertas y marcos verdes, de ventanas de madera que la hacen parecer de otra época, de otro lugar, ellos explican qué harán en el MDE15.

En su página de Facebook publicaron el afiche de la convocatoria de residencia “Manigua. Un proyecto de PorEstosDías para el MDE15”. Las inscripciones cerraron el 15 de septiembre y buscaban a tres artistas, uno local, uno nacional y otro internacional para estar en la casa y desarrollar una instalación culinaria; cada uno, según sus vivencias y lo que encuentre en la ciudad, deberá presentar una comida para mínimo 50 comensales. Cada detalle de la cena deberá ser medido y pensado bajo una línea creativa. “No sabemos qué va a pasar ahí, puede que uno de los artistas nos ponga agua y pan, pero eso debe tener un sentido, una coherencia”, dice Juan.

El nacimiento y la consolidación de PorEstosDías, que contó con la ayuda de Casa Tres Patios y Taller 7, son parte de las muestras de ese panorama artístico de Medellín, que quiere hacer evidente el MDE”, dice a propósito Juan Moreno: “Cuando nosotros pensamos en esta idea no fue como un modo de protesta, de decir que lo que se hace en Medellín no es bueno; no, por el contrario, vimos que estaban pasando cosas interesantes y nos quisimos sumar”. En ese sentido, comienza a cumplirse la premisa de mirar lo local para construir desde allí, tal como lo señala Ana Piedad Jaramillo: “Lo más importante, una vez más, serán los procesos de las obras en contexto, el enfoque local y el trabajo compartido entre artistas internacionales y locales”.

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