Bravo utiliza imágenes satelitales de Google Earth y las combina con otras capas que se asemejan a mosaicos, un elemento reciente en su obra.

El tiempo y el color, según Monika Bravo

Hasta el 8 de septiembre en Flora ars+natura.

2017/09/04

Por María Alejandra Toro

El proyecto artístico más reciente de la artista colombiana Monika Bravo, Tesserae (2017), es una especie de antología de sus últimos años de trabajo. Se expuso a principios de este año en la galería Johannes Voght de Nueva York y ahora está en el espacio Flora ars+natura, en Bogotá.

La propuesta incluye fragmentos de video que Bravo había usado en exposiciones anteriores, como Urumu, que presentó en 2014 en NC-Arte (Bogotá), o la Bienal de Venecia de 2015, donde expuso en representación de la Ciudad del Vaticano.

Tesserae está expuesta en el segundo piso de Flora y consta de piezas multimedia, intervenciones en la pared y obras más pequeñas, como una serie de mosaicos. Esta es similar a las piezas que utilizará en la intervención permanente que hará en una de las estaciones del metro de Nueva York, ciudad donde Bravo vive.

Octavio Zaya, curador y crítico, señala en el texto curatorial de la muestra que “a partir de la visión del tiempo de Bergson y su concepto de la duración – que diferencia entre el tiempo que nosotros medimos en intervalos y el tiempo de nuestra experiencia – Bravo busca un sentido interconectado de unidad entre el espacio y el tiempo a través de la visión de la estructura cognitiva de nuestra mente, que da forma y contenido a una realidad sin forma”. Esta exploración se suma a la pregunta de Bravo por la imagen, por cómo está hecha. Uno de sus intereses principales ha sido, en efecto, explorar formatos que le permitan crear texturas, capas, y experimentar con el color.

Los monitores ubicados en las paredes de la sala así lo muestran. A través de una cinta, Bravo cubre los bordes de estos aparatos y hace que momentáneamente se dejen de asociar con las pantallas que hoy en día abundan. También lo hace jugando con su posición, ubicándolos de forma vertical. “Muchas veces la gente no sabe que son pantallas de TV. Como estoy hablando de la pintura, pongo unas cintas para quitar esa superficie a la que estamos acostumbrados al ver en las pantallas –dice Bravo–. La tecnología ha cambiado la forma como leemos las imágenes. Antes, en fotografía se hablaba de grano. Ahora, con la imagen digital, de píxeles”.

Tesserae, además de apelar a los formatos y a la naturaleza misma de la imagen, también habla sobre la manera como los individuos se relacionan con el tiempo y el espacio. “Mi trabajo tiene varios niveles. Uno de ellos es el espiritual: cómo nosotros, al ser seres encarnados, nos manifestamos de diferentes formas: física, emocional, sicológica, mental y psíquicamente”.

El primer nivel, explica la artista, es la piel: aquello que empieza a hablarle al espectador mientras recorre el espacio de la exposición. La piel es para ella “lo que se puede ver”. “Sin embargo, si te das el tiempo puedes investigar, a través de las capas, muchas otras cosas”, dice.

Una de estas es la creatividad, que para ella es algo similar a lo que plantea el cineasta David Lynch en su libro Catching the Big Fish: Meditation, Consciousness and Creativity: para acceder a la creatividad, hay que sumergirse en los pensamientos. Lynch hace la analogía con los peces. Los más pequeños están cerca de la superficie; los más grandes reposan en lo más profundo, como las grandes ideas.

De ahí que la artista, que explica su trabajo con teorías budistas, taoístas y su propio estudio sobre la Kabalah, considere que la creatividad reside en uno mismo. Por eso, gran parte de su obra radica en la observación constante, tanto de ella misma como de los otros.

Esa es precisamente una de las invitaciones que hace con Tesserae, la de aprender a observar desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, a través de imágenes tomadas de Google Earth, en donde la naturaleza es observada desde arriba; o a través de aquellas donde la naturaleza se encuentra al mismo nivel del observador.

También la noción de tiempo que quiere imprimir la artista viene de esas visiones de mundo. Algunos videos pretenden mostrar que el tiempo es una percepción, una creación, y que este puede ser visto de manera más contemplativa o más acelerada. “La idea es plantear que ambas formas existen, sin decir que una es mejor que la otra. Tú escoges cada mañana si quieres vivir un mundo en continuidad, siendo tú parte de la naturaleza o siendo la persona que cree que es mejor que la naturaleza”.

Una obra permanente en Nueva York

Este año, el MTA (Metropolitan Transportation Authority) Arts & Design seleccionó a Bravo para intervenir, con un mural, una de las estaciones del metro de Nueva York. Esa obra comisionada le sirvió para explorar un nuevo elemento: los mosaicos.

El material fue todo un reto, pues su idea es transmitir de nuevo la sensación de que la pieza tiene muchas texturas y capas. Tras un trabajo que involucró procesos análogos y digitales, se dio cuenta de que podía lograrlo a través del tamaño de los mosaicos.

Los usuarios podrán ver el mural desde el metro en movimiento, algo que para la artista ayudará aún más a dar esa sensación de movimiento que también está presente en sus obras.

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