‘Sin título’ de Auguste Le Moyne, circa 1839. Acuarela sobre papel verjurado. 26,7 x $18,4 cm.

Mil y un puentes colombianos

La nueva exposición del Museo Nacional, en Bogotá, se pregunta por el papel histórico, social y simbólico que han desempeñado los puentes en la construcción y el progreso del país.

2017/02/21

Por RevistaArcadia.com

Los puentes, dice Verónica Uribe, son como el agua: se han fundido tanto en la cotidianidad que solo en escasas ocasiones pensamos en ellos. Pero, como ocurre con el líquido, su ausencia los haría de inmediato relevantes. “Si no los tuviéramos, nos harían falta. Es un elemento que junta dos lados, que tanto en el arte como en la ingeniería continúan vigentes”, dice Uribe, quien curó la más reciente muestra del Museo Nacional, Entre dos orillas: puentes, progreso, país, inaugurada el 20 de febrero en la capital.

La muestra, que va hasta el 12 de marzo, reflexiona sobre el papel que han jugado tanto los puentes como sus representaciones en la historia de Colombia, en especial en el siglo XIX. Esparcida en un sala grande del museo, la exhibición está dividida en tres secciones: puentes, que se pregunta por los paisajes en los viajes; progreso, centrada alrededor de los avances tecnológicos decimonónicos, el turismo y la fotografía; y país, cuyo foco central es la manera en que se ha usado la imagen del puente para proyectar la idea de nación, en espacios como monedas acuñadas, batallas de la independencia y la comisión coreográfica.

La exposición nació a partir de un libro que Uribe publicó el año pasado con la Universidad de los Andes. “Se llama Tarabitas y cabuyas: la representación del puente en el arte en Colombia durante el siglo XIX  y fue el resultado de una investigación de tres años sobre la representación y la manera en que se dibujaron los puentes en ese momento”, dice la curadora. A raíz de esa publicación, Daniel Castro, el director del Museo Nacional, la invitó para que convirtiera el libro en una curaduría donde se expandieran los límites cronológicos para incluir obras contemporáneas.


Una de las obras de la muesta. Foto: Daniel Reina.

Castro, de hecho, se encargó de inaugurar la muestra con unas palabras en el auditorio del museo. Allí se refirió a la “filosofía del puente”. Según explicó, el puente se puede concebir como una “línea de tiempo” en la que una orilla adquiere la dimensión del pasado y la otra de futuro, anclando a quien lo atraviesa en un “presente continuo”. El director también habló de los puentes como actos que buscan acercar dos lugares en apariencia opuestos, como vasos comunicantes entre comunidades y países, y recalcó que esta exposición, precisamente, se realiza en el marco del año Colombia-Francia. El país europeo cuenta con varios representantes en la muestra, viajeros que recorrieron el país en el siglo XIX, como el diplomático y dibujante Auguste Le Moyne.

Entre dos orillas: puentes, progreso, país incluye obras del Museo Nacional, de la Biblioteca Luis Ángel Arango y del Museo de la Independencia Casa del Florero, así como de colecciones privadas. Con más de 60 piezas, incluye suficientes ejemplos para evidenciar la evolución de los puentes en el país, si bien para Uribe su función ha permanecido igual, y eso es justamente lo que la atrae a ellos: “la función no se ha perdido. Hace poco se inauguró un puente monumental en China para vincular dos zonas geográficas que si no fuera por él sería imposible comunicar. Aunque con los años hemos cambiado de materiales y hemos avanzado en formas de ingeniería, los puentes todavía nos hablan en todos los niveles, cuando salimos de viajes, cuando no funcionan. Y hay algo de eterno en todo eso”.


La curadora Verónica Uribe. Foto: Daniel Reina. 

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