Foto: Ana Vallejo

El arte de perdonar

Desde el 20 de agosto, el Museo de Arte del Banco de la Republica, en compañía de la Agencia Colombiana para la Reintegración, presenta la exposición ‘Frente al otro: dibujos en el posconflicto’. Una colección en conjunto con 13 artistas y 103 reinsertados de todo el país.

2015/08/24

Por Mónica Jaramillo Arias

El arte como curación simbólica es la idea fundamental que se desprende de la exposición Frente al otro,  un proyecto que presenta las obras de 13 artistas y 103 reinsertados colombianos, que desde el 2013 participaron en encuentros en doce ciudades del país con la misión de visibilizar  ‘otra cara’ de Colombia: la de aquellos personajes que han sido víctimas o parte del conflicto armado.

Los talleres de cómic y dibujo que realizaron los artistas en Montería, Cartagena, Valledupar, Cúcuta, Bogotá, Ibagué, Florencia, Cali, Pereira, Quibdó, Medellín  y Villavicencio, donde se les pedía a los desmovilizados que describieran aquello que querían olvidar o divulgar, dieron lugar una impresionante colección de dibujos y cartas sinceras que reflejan una realidad a la que la mayoría de Colombianos no somos cercanos. 

Tatiana Córdoba, una de las artistas que realizó talleres de dibujo y cómic, relata que al principio fue un proceso duro, pues tenía una idea preconcebida sobre las personas que están en proceso de reinserción.  Sin embargo, con el tiempo, haber dictado el taller le permitió abrir los ojos y estar más dispuesta a perdonar.

Joshua Mitrotti, director de la ACR compartió un poco más sobre la experiencia en conversación con Arcadia.

 
¿Cómo fue trabajar con reinsertados y artistas?

Desde la ACR siempre hemos visto en el arte  y el deporte un mecanismo para afianzar y acelerar el proceso de reintegración.  El Banco de la República nos invitó a participar y nosotros, viendo que históricamente este tipo de iniciativas generan un buen resultado, decidimos entrar.

Se juntaron los mejores actores y artistas con la posibilidad de llegar a doce lugares de Colombia con 130 desmovilizados que demostraron interés en participar. Cuando les ofrecimos ellos mismos dijeron que sí y eso generó un proceso de transformación. Este proyecto implicó recordar sus dolores y sus frustraciones, pero sobre todo ayudo a reconectarlos con sus habilidades, potencialidades y sus sueños.

¿Hubo algún criterio en la selección de los reinsertados?

Nuestra organización está en 850 municipios del país. Las 12 ciudades seleccionadas tienen presencia permanente de la ACR y a partir de eso lo único que hicimos fue definir unos perfiles: personas a las que les gustaran el arte, el dibujo o la pintura. No necesariamente tenían que ser buenos, pero sí debían demostrar interés en participar en un proyecto artístico.

¿Qué proponían los talleres?

Se enseñaban las técnicas del dibujo y el cómic. Todos los talleres eran diferentes y  cada artista enseñaba a su manera. A algunos se les pidió que escribieran la carta que nunca enviaron, a otros que dibujaran comics o que hicieran autorretratos.  Lo más importante es que tuvieron la oportunidad de compartir lo que eran sin ser juzgados. Más que talleres de arte,  el ejercicio se convirtió en un dialogo. Por eso  lo llamamos Frente al otro.

¿Qué cree que fue lo más difícil para los artistas y los reinsertados?

Yo creo que romper el estigma. Desafortunadamente todos tendemos a generar un estereotipo del otro, un imaginario. Ese imaginario muchas veces es blanco o negro, y cuando uno ha vivido en un país que lleva 200 años en guerra, decidir quién es bueno o quién es malo es una barrera. Lo más importante es que los artistas aprendieron de los desmovilizados y se humanizaron y los desmovilizados aprendieron de los artistas y recuperaron un poco su sensibilidad.

En la guerra normalmente la gente pierde la sensibilidad, porque  la ven como un síntoma de debilidad. Durante el taller algunos volvieron a recuperar sus habilidades para el arte. Con este ejercicio les dimos la oportunidad de hacer parte de nuestra sociedad y esa es la reflexión más importante. Si queremos una sociedad en paz tenemos que hacer un ejercicio de memoria y de verdad, pero particularmente un ejercicio de garantías de reparación, donde entendamos  por qué pasó lo que pasó para que jamás vuelva a ocurrir.

¿Qué invitación haría a  los lectores de Arcadia con motivo de la exposición?

Yo les diría que es importante apoyar el arte porque es un espacio digno para todos los colombianos. Es decir, un lugar donde desde los más ricos hasta los más pobres  podemos construir. Los invito a aprovechar esta explosión porque se van a conmover con los textos, las pinturas, las vivencias de los artistas y con esta experiencia de reconciliarse en un país con conflicto.

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