Nóctulo: exposición de Clemencia Echeverri en NC-arte

Nóctulo: exposición de Clemencia Echeverri

Esta exposición se construye como un espacio oscuro y aparentemente lejano que busca reconciliar el pasado con el presente y crear cicatrices en la memoria histórica. La artista habló con Arcadia sobre su instalación en NC-arte.

2015/04/23

Por María Alejandra Peñuela

La instalación (un cubo del que emanan imágenes y sonidos del murciélago y la naturaleza) nació de una visita a una casa abandonada en una finca de Caldas, que aunque parecía deshabitada estaba llena de vida: la vida de los murciélagos. Para Clemencia Echeverri entrar en esa casa y encontrarse con las manchas que deja el excremento del murciélago, le permitió percibir el vuelo invisible y el sonido inaudible del animal. Aunque no podía ver ni oír al murciélago sabía que estaba allí.

Echeverri presenta una relación entre esa presencia invisible y las voces del campo colombiano, desatendidas en medio de una violencia ensordecedora. La estrategia de vuelo del murciélago, que necesita del eco para ubicarse, la hizo querer producir esta instalación: “Lo sugerente del eco es que nos trae la voz silenciada y desoída de las regiones a nuestras realidades”.

A pesar de que el murciélago es un animal al que por lo general percibimos con desagrado, la obra de Echeverri reivindica su figura y lo posiciona como un actor vital para el medio ambiente. El murciélago aquí no se relaciona con la muerte sino por el contrario con la vida, en tanto que posibilita la siembra y la reproducción. De esta manera Echeverri trabaja un paralelo entre el murciélago, su mecanismo de vuelo y su aparente invisibilidad para hablar de un tema tan complejo como el desplazamiento y el doloroso olvido, producto de la guerra en nuestro país.

 

¿Dónde se grabaron estos sonidos y video?

En una finca en la zona de Caldas que está abandonada hace 15 años y a la que tuve acceso. La encontré llena de matas, completamente tapada por ellas. Entré y me di cuenta de que la vida que tiene se la está dando el murciélago. Ahí se dispararon algunas emociones: el dolor, el reclamo y la desesperanza que vienen con el desplazamiento forzado y con eventos que acompañan el conflicto. Me parece que esta casa es un reflejo de las demás, que tipifica una situación. 

María Belén Sáez de Ibarra, curadora de la obra, menciona que esta obra habla acerca de sobrellevar el duelo y de cerrar procesos, ¿cómo?

En la instalación se oyen unas voces que están incrustadas en el conflicto, en las regiones y en los tiempos de la dificultad. Esas voces y su eco se encuentran, en la instalación, con la reconstrucción que el murciélago hace desde la siembra. En esa medida lo que se produce es una especie de cicatriz. 

¿Por qué escogió al murciélago en esta obra? ¿Por qué reivindicar un animal que todos pareciéramos odiar o por lo menos temer?

Primero aporta la estructura de la instalación porque a partir de ahí trabajo la distancia. El murciélago usa el eco para orientarse y su mecanismo del vuelo a su vez condujo mi instalación. Por otra parte, creo que hay muchas cosas que podemos aprender de la naturaleza. En ese plano suceden cosas que también nos pasan. La naturaleza trabaja con las mismas tensiones que nosotros. 

 

A lo largo del video se oyen unas voces que repiten unas frases. Esas mismas frases después las encontramos en las pinturas que hacen parte de la instalación. ¿De dónde salen esas frases?

Hemos venido hablando de la voz, el eco y la distancia. Estas son voces lejanas a nosotros. Algunas de ellas hacen parte de los archivos de memoria histórica y otras de entrevistas que les hice a personas afectadas por el conflicto y el desplazamiento. 

¿Por qué solo aparecen ancianos en el video?

Porque quería trabajar con el tiempo, y esos personajes reúnen toda una vida de dificultad, de abandono y de guerra. 

Acá hay una conversación entre muchos medios: video, sonido, pintura y escritura. Cuénteme un poco sobre el proceso de esta obra y la importancia de conectar estos medios. 

La verdad la obra fue creciendo. Empezó como una obra de sonido, después pasó a video cuando grabamos desde la casa en Caldas y al tener las imágenes con las que estábamos trabajando vi que tenían el potencial de ser algo más; así que decidí imprimir las fotos en un papel fotográfico muy bueno y resistente y las pinté. Las imágenes que acompañan la instalación están pintadas de la mitad para abajo. En ese momento también decidí agregar la escritura e incluí las frases del video en las fotografías.

*La exposición estará abierta hasta el 9 de mayo

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