Steve Shapiro, Edie Sedgwick & Andy Warhol en 1965 / Foto: Billy Name

La fábrica de excesos de Andy Warhol

Este año, el Centro Pompidou-Metz exhibe la muestra ‘Warhol Underground’, un recorrido que resalta la relación entre el artista pop Andy Warhol y los miembros de la escena underground de Nueva York de los años sesenta. Con material fotográfico y de video, es un viaje al interior de La Fábrica, el reconocido estudio de arte fundado por el estadounidense en 1963.

2015/08/10

Por María Camila Pérez B.

Como buen  artista total, el estadounidense Andy Warhol tomó prestado de distintas disciplinas para producir un tipo de arte que desafiaba lo tradicional a través de la apropiación y transformación de figuras de la cultura popular. A principio de los años sesenta, se apropió de una fotografía de la actriz Marilyn Monroe para crear una serie de grabados titulada Marilyn. Años más tarde, el artista continuaría dicha práctica con fotografías de Elizabeth Taylor, Elvis Presley y hasta latas de sopa Campbell’s, entre otros. El movimiento del pop art, que surgió a mediados de los años cincuenta, adquirió fuerza con el trabajo de Warhol, quien se esforzó por llevar el pop más allá de una disciplina artística para convertirlo en un estilo de vida.

La máxima expresión de esta filosofía de vida encontró resguardo en un espacio escondido entre los rascacielos neoyorquinos, donde Warhol reuniría todos sus gustos: el cine, la música, el arte y el amor libre.

La Fábrica: un espacio de creación y distribución artística

En 1963, Warhol fundó un estudio de arte que llamaría La Fábrica en el quinto piso de un edificio ubicado en Midtown, Manhattan, en la ciudad de Nueva York. Entre 1963 y 1968, La Fábrica recibió a cineastas, actores, músicos y artistas plásticos que buscaban un espacio ideal para desarrollar su potencial artístico. En palabras de John Cale, integrante de la banda experimental The Velvet Underground, el espacio “no obtuvo su nombre gratuitamente. Era allí donde se producía arte como en una línea de ensamble. Mientras alguien trabajaba en una serigrafía, otra persona estaba grabando una película. Todos los días ocurría algo nuevo”.

Entre los asistentes habituales de La Fábrica figuraban reconocidos personajes del mundo de las artes como el escritor Truman Capote, el guitarrista y cantante de The Velvet Underground Lou Reed, la modelo y actriz Edie Sedgwick, el pintor Salvador Dalí, la cantautora alemana Nico y los músicos Mick Jagger y Bob Dylan, entre otros.

Además de funcionar como un espacio de producción artística, La Fábrica también era conocida por ser un punto de encuentro entre el derroche sexual y económico de personajes cercanos a Warhol. Por esto, gran parte de sus ingresos estaban destinados a la manutención del estudio, donde se dice que sus invitados prácticamente nadaban en dinero. Esto, junto con el ambiente continuo de fiesta que se vivía ahí, convirtió al espacio en una leyenda de la que todos querían formar parte. Entre los residentes de La Fábrica, Warhol elegía a las Warhol Superstars, o Superestrellas de Warhol, a quienes promocionaba durante un tiempo hasta que elegía a la siguiente persona digna de su mecenazgo. Este estilo de vida se relacionaba directamente con su famosa frase: “En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos”.


Andy Warhol junto a algunos miembros de La Fábrica en 1969 / Foto por: Cecil Beaton.

Al mismo tiempo que representaba la cultura de masas estadounidense, Warhol optaba también por transgredir las convenciones sociales en sus obras. Debido a esto, el sexo explícito, las drogas y las relaciones homosexuales se convirtieron en los protagonistas de las películas rodadas y proyectadas en La Fábrica, pues los espacios de proyección para ese tipo de cintas eran atacados continuamente por la policía por ir en contra de la decencia pública. Para esto, el ambiente de La Fábrica era altamente permisivo y transgresor; no era extraño que se organizaran orgías entre los asistentes y que estas fueran incluidas en las películas del artista pop.    

“Warhol Underground”
Con motivo del 50° aniversario del primer encuentro entre Warhol, John Cale y Lou Reed, el Centro Pompidou-Metz se transformará en una versión de La Fábrica para recibir a espectadores interesados en conocer más sobre su relación con la escena underground que se tomó por revuelo la década de los sesenta. Warhol Underground, que correrá del 1 de julio al 23 de noviembre, resalta la influencia que la escena musical y cinematográfica vanguardista tuvo sobre el artista plástico. La música de bandas como The Velvet Underground, que conectó intensamente con Warhol a mediados de los sesenta, será la fuerza conductora que guiará al público por más de 150 fotografías tomadas por personajes como Nat Finkelstein, Steve Schapiro y Stephen Shore, al igual que por películas y algunas de las piezas más emblemáticas que forman parte del archivo de Warhol como “Ten Lizes” (1963), “Campbell’s Soup Cans” (1962) y “Big Electric Chair” (1967).

La muestra, a cargo de Emma Lavigne, directora del museo, es un recorrido que pretende descubrir hasta qué punto sus relaciones personales con este tipo de personajes influyeron sobre su creación artística.

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