Imagen de los tres impresos que hacen parte de la serie "haga como que le pegan, haga como que la violan".

Objetos muy extraños

La profesora del Departamento de Diseño Gráfico de la Universidad Nacional publica un curioso conjunto de impresos, en los que reflexiona sobre el tratamiento mediático de la condición femenina a lo largo del siglo XX.

2010/09/21

Por Mónica Montealegre

Todos hemos leído alguna vez la sección de salud y vida de algún periódico. Y ojeado al menos artículos sobre la violencia contra las mujeres. Golpizas. Heridas. Asesinatos. Pero miramos las fotografías como meros apoyos visuales intrascendentes. No pensamos en ellas. No se nos ocurre pensar que suelen ser invariablemente fotos de bancos de imágenes en las que modelos profesionales “hacen como que les pegan”. Actúan. O aparecen maquilladas con moretones, con iluminación especial y bajo la dirección de un fotógrafo profesional.

Precisamente, fueron esos falsos rostros de dolor sin pie de foto los que motivaron a Zenaida Osorio, profesora de la Escuela de Diseño Gráfico de la Universidad Nacional, a diseñar y financiar el libro Haga como que le pegan, haga como que la violan. La obra, empacada en cartón y cuyos mil ejemplares no tienen costo alguno y fueron distribuidos por la Universidad Nacional a medios y redes de mujeres, es particular: al abrir la caja de cartón aparecen tres impresos, dos de ellos en forma de revista y el otro, de afiche. A la primera revista Osorio la llama Separata. A la segunda, Libro cosido. Y al afiche, Alcance, el viejo nombre que se les daba a los papeles sueltos con las noticias de última hora que publicaban los periódicos a comienzos del siglo pasado.

La separata

En diez pliegos sueltos, Osorio construye una especie de rompecabezas con fotografías publicadas por periódicos colombianos y tomadas de bancos de imágenes. Júpiter, Magnum y Fotolia son algunos de los bancos más utilizados y a ellos se accede a través de un buscador insertando cadenas de palabras, que Osorio denomina “cadenas de estereotipos”.

Y ella ha bautizado este género con una frase incompleta: Haga como que, aludiendo al fingimiento de las actrices: haga como que le pegan, como que discute, como que la manosean. “Estas fotos se caracterizan por el uso de espacios y elementos que se vuelven típicos para recrear, por ejemplo, una escena de violencia doméstica: ella tirada, echada, en el cuarto del baño”, dice Osorio.

Según Osorio, los periódicos como El Tiempo, El Heraldo y El Espectador no hacen explícito el origen ficticio de estas imágenes, induciendo al espectador a creer que son reales. No en vano, fotografías del género haga como que, analizadas en la separata, aparecen desenfocadas, protegiendo identidades, con recursos propios de la fotografía documental. “Así como existe un haga como que artístico, legítimo, hay un haga como que periodístico, pero es inadmisible que las casas editoriales nieguen ese origen ficticio”, afirma.

Por esto, y con el objetivo de que el lector pueda comparar por su propia cuenta cada uno de los casos a los que la autora hace alusión, el formato de la separata es por pliegos sueltos, sin coser. “Aunque va dirigida a todos, la idea es que sea trabajada en grupos de activistas y de estudiantes”, apunta Osorio.

El alcance

Fue una casualidad la que le dio origen al Alcance, otro de los elementos que conforman el conjunto de objetos de diseño. “Ya estábamos terminando de montar los pliegos cuando me avisaron que una de las fotos del formato haga como que era la imagen central de un artículo publicado en ADN ¡nada menos el Día Internacional de la Mujer!”. Entonces, como lo hacía la prensa escrita cuando surgía una noticia de última hora, Zenaida Osorio incluyó un extra donde compara el artículo y su fotografía con las reglas del Manual de Redacción de El Tiempo. Usó el manual más reciente que encontró, uno de hace ocho años. El resultado del ejercicio impreso en otro pliego es más que revelador.

El cosido

Recortes de revistas y fotonovelas de hace veinte y treinta años. Cartas de desamor encontradas en el piso, pensamientos de mujeres Premios Nobel, volantes de la calle, fragmentos de diarios y letras de canciones impresas en diferentes papeles y tamaños componen el cosido Haga como que, el tercer elemento que hace parte de la obra de Osorio. Aquí, la atención de la autora quiere responder una pregunta: ¿qué produce el dolor en las mujeres? Para tal efecto, se remite a las novelas de Corín Tellado, a las revistas femeninas y sus secciones de consejos, a los avisos que venden sexo y hasta a las enciclopedias. “Es entonces cuando me doy cuenta de que toda nuestra vida, en especial la de las mujeres, es un haga como que”, afirma.

Y es precisamente ese haga como que diario donde pareciera estar el origen del dolor, el tema en común de los treinta textos caóticos escritos por Osorio e incluidos en el libro: “Los textos fueron construidos a partir de experiencias propias y ajenas, de conversaciones con amigas, colegas, de mis lecturas y mi trabajo profesional”.

Es una mezcla extraña: largas citas de Doris Lessing y Elfriede Jelinek; descripciones de escritores sobre las mujeres, viejas imágenes de amas de casa. Una especie de discurso alternativo que busca articularse mediante el diseño y, a la vez, una obra de arte con pretensiones utilitarias, lo cual sin duda es peligroso. Todas las piezas juntas, la separata, el alcance y el libro, pueden ser descargadas gratuitamente en www.diasfrios.org Allí, usted y quien hace como que lee este artículo tendrán acceso a una excéntrica obra de protesta y reflexión sobre lo femenino.

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