La Lira. RCR Arquitectes.

'Truenos en verano': los ganadores del Premio Pritzker 2017

RCR Arquitectes, de Cataluña, España, recibieron el galardón porque elevan a la categoría universal los valores locales y potencializan al máximo los materiales como el hierro, el acero reciclado, el plástico, la madera, el vidrio y la piedra al bañarlos de contemporaneidad.

2017/05/08

Por Lucrecia Piedrahita Orrego*

El hilo de agua fluye. La silueta de las hojas de los árboles es paisaje. Ha comenzado el verano. Durante esta estación Olot adquiere un color particular. Su arquitectura, sus calles, sus parques, se transforman en espejos de luz. Todo su cuerpo de ciudad desdobla sobre sí, y la geografía urbana cambia rápidamente. El territorio humedecido por el sol se funde con la luz tenue y museográfica, la misma con la que ha sido concebido el Espai Barberí. Desde allí crea y produce RCR, estudio conformado por los arquitectos Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta. Su esencia radica en combinar la ecuación perfecta: la arquitectura, el arte y la técnica para crear ambientes y espacios emotivos, de fragmentos acotados y precisos en comunión íntima con la naturaleza y el rigor racional de su auténtico virtuosismo.

En medio de una geografía volcánica, de un tapete mineral y un vasto bosque aparece Olot, un pequeño municipio español de la provincia de Girona, Cataluña. Allí se encuentra el Espai Barberí, claro ejemplo de la arquitectura que albergó por años una antigua fundición. La belleza pura de los elementos simples –muros altos bañados por el humo y la lluvia y dibujados por las capas de sol diluidos en el ladrillo y el metal; ventanas ennoblecidas por acentos de materiales nuevos;  umbrales abriendo rozas para filtrar la luz como sustancia– se corresponde con un quehacer metódico solidario de la arquitectura RCR. Arquitectes.

El RCR Lab·A, Laboratorio de Arquitectura y Paisaje tiene como tarea ofrecer elementos para desarrollar un proyecto que contemple el diseño y la construcción de instrumentos investigativos propios de la arquitectura mediante el análisis del discurso, la observación participante, el análisis semántico basado en imágenes y lugares concretos con posibilidades de intervención a futuro, pues comprende el papel del arquitecto como un observador de oficio que no descuida detalle y que tiene como reto básico en la investigación la creatividad reflexiva.

RCR Lab·A, en coorganización con RCR Bunka Fundació Privada y el RCR Arquitectes comparte cada verano, desde 2008, con pasantes de distintas nacionalidades preguntas por el espacio, el entorno, las condicionantes técnicas y estéticas propias de su pensamiento y su práctica arquitectónica; preguntas en las que la arquitectura y el paisaje son agentes activos de interpretación. Luego, acompañados por el diálogo y los procesos comunicativos con los arquitectos Rafael, Carme, Ramón, el grupo de tutores internacionales y la escucha atenta de los conferencistas, los pasantes emprenden un trabajo dirigido de investigación para desarrollar un proyecto, entienden la Obra de RCR, se hacen moradores del paisaje de Cataluña y proponen acercamientos a nuevas ideas y diseños.

Así pues, Lab-A es una estancia para la observación, un curso de acción en torno a la arquitectura y el paisaje para servirse de la imaginación como un puente entre la estética y la ética (tal y como la conciben Kant y Hannah Arendt). Una experiencia del lugar que mediante la exploración de conceptos espaciales, perceptuales y técnicos configura el universo creativo de la cultura y de la ecología de la información y la comunicación en la especificidad del hecho arquitectónico. En él se convoca al espectador a la pregunta por las modalidades discursivas de la arquitectura y de la imagen, para cruzar los umbrales de las construcciones estéticas, de los diagramas de silencio que definen a RCR. Es, esencialmente, un laboratorio de pensamiento en torno a la arquitectura de una vitalidad irrepetible e inigualable.

El Espai Barberí es una construcción cultural, un lugar de debate, una plataforma expositiva, una célula museográfica donde se instala el vacío para hacer espacio y generar planos de lectura arquitectónica, antropológica y atmosférica. Las planimetrías del vacío del Espai Barberí se constituyen en modalidades discursivas de las imágenes que ofrece la caligrafía RCR, en los intersticios de luz y sombra por los que deambula el aire y el espesor de la materia.

Uno de los procesos creativos que le imprime un sello único a RCR es el tránsito que permanentemente hace al mundo del arte. Todo se inicia con dibujos como ideogramas que encajan en la cuadrícula perfecta de noventa grados –expresión del dominio de la técnica arquitectónica–. Desde estas piezas de arte que son sus dibujos, RCR comprende y sabe leer el lugar para, así, diseñar con la gestualidad feroz que los caracteriza.

El fuego de las canteras de hierro trema aún en las texturas del material que delinea las formas de sus fustes, y la promenade de sus casas y los hilos de piedra se cuelan como bosques sagrados. La dignidad de su arquitectura armoniza con la nobleza de los paisajes silueteados con precisión. Es una arquitectura que incluye una estética del número, una estética de la luz y una estética del símbolo. El demiurgo habitado.

Desde el Pabellón de los Sueños, en el Espai Barberí, lugar de aprendizaje y exposición para los becarios, ya nada pasará inadvertido. Al cruzar el umbral nada se resiste.

*Curadora de Arte y arquitecta en formación. Fue becaria de Arquitectura en RCR Arquitectes.

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