Pascal Beausse, curador del Centro Nacional de Artes Plásticas de Francia. Crédito: Diana Rey

‘Y he aquí la luz’: la vida secreta de las imágenes en el Banco de la República

La nueva exposición, curada a partir de la colección del Centro Nacional de Artes Plásticas de Francia, invita a explorar las múltiples perspectivas visuales que ofrecen una variedad de artistas. Hablamos con el organizador de una muestra que cuenta con Jean-Luc Godard como padrino.

2017/04/06

Por Ana Gutiérrez

Hay muchas maneras de acceder a la exposición” dice sobre Y he aquí la luz o Et voici la lumière su curador Pascal Beausse. La muestra reúne el trabajo de 20 artistas franceses de tres generaciones en el Museo de Arte del Banco de la República del 7 de abril al 24 de julio bajo un título derivado de un ensayo de Jean-Luc Godard llamado Scénario du film Passion (Guion del filme Pasión).

Explica Beausse que "Passion es una película fantástica sobre la pintura, el arte, la creación, lo sublime y sobre todo la necesidad de contar con la luz perfecta y la búsqueda de ella. El tema principal era en esencia ¿qué es una imagen? Entonces luego de hacerlo escribió ese corto ensayo, una especie de reflexión sobre lo que ha hecho y lo que quiere hacer y al final tiene una frase maravillosa, delante de una pantalla en blanco en su estudio, donde declara su pasión por el cine. En ese momento, Godard estaba pensando en la naturaleza de la imagen, que es muy importante para los artistas visuales, qué es, qué es en mi cultura, en mi momento, qué son sus orígenes”.

“Y he aquí la luz, y he aquí la niebla,

y he aquí la aventura, y he aquí la ficción,

y he aquí lo real, y he aquí el documental,

y he aquí el movimiento, y he aquí el cine,

y he aquí la imagen, y he aquí el sonido,

y he aquí el cine, he aquí el cine.

He aquí el cine.

Éste es el trabajo.”

Scénario du film Passion, Jean-Luc Godard


Con una sonrisa, Beausse aclara que “No es una exposición sobre Godard, tampoco sobre su importancia para el arte. Más bien es hecha en conjunto con sus ideas; toda la exposición se construye alrededor de esas mismas preguntas sobre la imagen. Se ve su influencia sobre estos artistas pero es más una figura importante de fondo, como un padrino. Él sabe que estamos haciendo esto y aprobó la idea.”

Para plantear la idea a los asistentes, la entrada a la muestra es una enorme marquesina: la obra Dancing around the Bride de Philippe Parreno. Montarla significó un extenso trabajo de refuerzo a la pared, junto con el trabajo eléctrico para montar las luces, pero tiene un efecto poderoso. "Es una idea asociada con los teatros de cine clásicos, los invitamos a entrar al show así y verán, en vez de una película, muchas películas posibles, muchos intentos de hacerlas sin imágenes" dice con emoción, y algo de alivio, Beausse. La instalación de la muestra tomó más tiempo del esperado por las exigencias que le hace al sistema de iluminación. Pero era necesario, porque sin luz no existe la imagen.

Dancing Around the Bride, 2012, Philippe Parreno / Foto: Constance Mensh.

Al entrar en el ‘teatro’ uno encuentra "una presentación de Ange Leccia que es como una recreación de la Alegoría de la caverna de Platón. Hay muchas metáforas así en la muestra. Tiene otro trabajo, sobre Maria Callas. Se basa en una película hecha al principio de los años 80 y es una especie de declaración de amor a esta idea sublime, a esta mujer, que se volvió como una diosa viviente. Indaga en la naturaleza de la fotografía, porque al fin y al cabo una película se compone de muchísimas fotos que se ponen en movimiento" narra Beausse.

La exposición, que es parte del Año Colombia-Francia 2017, abarca dos pisos. En el primer piso, en el auditorio del Museo de Arte Miguel Urrutia del Banco de la República, se va a proyectar un programa de casi 9 horas cortado en tres secuencias. Es como una película gigante compuesta de distintos videos y cortos hechos por los artistas de formas documentales a ficciones, autoficciones y remakes. Es una exploración de lo que es el cine y las múltiples maneras de trabajarlo.

Beausse organizó la muestra a partir de la colección del Centro Nacional de Artes Plásticas de Francia donde se desempeña como curador. Abarca una gama de obras creadas desde la década de 1980 hasta la actualidad; la más reciente se hizo el año pasado. Dice que los asistentes saldrán con “una idea de 35 años de artes plásticas francesas. La idea fue traer obras maestras a lo largo de tres generaciones. La primera es Ange Leccia y Jean Luc Vilmouth. Ellos fueron los profesores de la próxima generación: Philippe Parreno, Dominique Gonzalez Foerster, Pierre Joseph, Pierre Huyghe, que son solo algunos de los artistas que tenemos. Esos cuatro ahora son muy famosos y se conocieron todos en la escuela de arte de Grenoble. Eso es otra manera de acercarse a esta muestra, viendo lo que transmite una generación a otra”.

También se destacan las monumentales esculturas de Wang Du, que se pueden ver al principio y al final de la exposición, montadas sobre largos pedestal. El artista chino lleva mucho tiempo viviendo en París, desde el principio de los 90. La obra se llama Desfile, es un conjunto de obras creadas desde la fotografía. Toma las imágenes de la propaganda en China para convertirlas en esculturas que se atienen a los límites del marco. Reproduce solo lo que se encuentra ahí, corta todo lo que no aparezca en la imagen plana, como las extremidades. Es una manera de convertir algo de dos dimensiones a un objeto tridimensional. Son inquietantes y fascinantes, tanto por su tamaño como sus piezas faltantes.

Dos esculturas de Desfile. Crédito: Diana Rey

Por otra parte está la instalación de Jean Luc Vilmouth, llamada Pourquoi le monde est-il devenu rond? (¿por qué el mundo se volvió redondo?). Es una análisis de la forma redonda, que aparece en todas partes, desde nuestros cuerpos hasta los planetas. Una estatua del artista se sienta entre esos círculos y observa a los visitantes por medio de una lupa de mano que los hace ver circulares también, conectandolos a la obra y haciéndoles reflexionar sobre lo que son, de dónde vienen y a qué se parecen.

Foto crédito: Diana Rey.

 “El show en su totalidad es una invitación a la gente a que entiendan, por medio de los sentimientos, los distintos estados en los que puede estar la imagen. Vivimos en una cultura visual, estamos como en medio de un mar de imágenes. Tenemos acceso directo a ellas durante toda nuestra vida, entonces esto es un llamado para verlas de otra forma, -resume Beausse- Aquí hay esculturas, fotos, imágenes que desaparecen, otras que reaparecen. Aunque se curó la muestra con muchos ejes teóricos, no buscamos impartir una lección, queremos que la gente venga a disfrutar. Queremos recordar la magia, la alegría de las imágenes”.

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