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De la frontera hasta el museo

El archivo de InSite en el MUAC.

2010/11/05

Por Daniel Salamanca

El ‘”D.F.”, como le llaman instintivamente los mexicanos a la ciudad capital de su país, alberga, en un campus envidiable, una de las instituciones educativas más prestigiosas e imponentes de toda América Latina, la Universidad nacional autónoma de México, mejor conocida como la Unam, y la cual ya completa cien años de funcionamiento. Y allí, más precisamente en el centro cultural de la Ciudad Universitaria, construyeron, desde hace dos años, un joven e interesante museo para albergar el arte de nuestro tiempo. El MUAC (Museo universitario de arte contemporáneo), un super espacio de 3300 m2, con 9 salas de exposición y una serie de plazuelas integradas a la naturaleza y a la arquitectura pre-existente.

Actualmente, y si exploran un poco la página, pueden encontrar toda la información sobre las 7 muestras actuales, las cuales se realizan simultáneamente y dentro de diversos espectros curatoriales.

Entre ellas se destacan una visión al carácter educativo presente en la obra de Joseph Beuys (Beuys : el enseñar como arte), un espacio de experimentación sonora conducido por Antonio Russek (Cubo 1) y la que más me llamó la atención: Posición Errante, un espectacular archivo que intentaré explicar a continuación.

Resulta y acontece que en 1992 se creó, en la frontera entre México y Estados Unidos, un programa de producción artística que consistía en invitar a artistas contemporáneos a desarrollar obras y trabajos de carácter público, que hablaran desde el lugar y para el lugar. Su nombre es InSite y se fue convirtiendo en un proyecto con mucho reconocimiento y por donde han pasado numerosos artistas de todas partes del mundo, dejando cada uno su pequeño legado.

Entre ellos quisiera nombrar a tres cuya obra me atrae mucho, como Kim Adams, un canadiense que recicla objetos de diseño industrial y les da nuevas posibilidades formales y funcionales a estos. Carlos Amorales, quien constantemente retoma la gráfica e imaginería popular mexicana para rehacer sus propias imágenes, y Gustavo Artigas, quien desborda los límites del performance y la actuación generando escenas que a pesar de ser reales, parecen casi cinematográficas. Esto solo por citar tres de los casi 200 artistas que han hecho propuestas para InSite.

Y bien, uno de los problemas de estos trabajos en espacio público y en lugares específicos, es que resultan efímeros y pierden trascendencia si no existe un registro ni un seguimiento apropiado de ellos. Y es aquí donde entra entonces el papel esencial de un museo contemporáneo como el MUAC, y es precisamente trasladar el archivo y las memorias de dichas intervenciones, a un espacio de exposición dinámico, brindándoles la posibilidad de ser consultados y de cierta forma, revividos por quienes no tuvieron la posibilidad de disfrutarlos. Así se le da una nueva lectura al proyecto y se visibiliza un proceso que en principio es demasiado local.

En eso consiste Posición Errante y su sugestivo título. En acoger los videos, fotografías, planos y constancias que dejó cada artista en su paso por la frontera y mostrarlos de forma nueva al público del D.F. Lo importante de dicha labor es volverlo algo sostenible y así evitar que se vuelva un archivo muerto. Para ello entra en juego la curadora Donna Conwell, editora del prestigioso magazin LatinArt y pieza clave de este proceso, así como el arquitecto peruano Giacomo Castagnola, quien fue el encargado de diseñar todo un mobiliario específico en el centro de documentación Arkheim, de este hermoso museo universitario.

Todo esto me recuerda a las nuevas directrices que jalan a los museos de hoy en día, en los cuales la colaboración y retroalimentación directa con los artistas, así como la generación de nuevos espacios de pensamiento, resulta un elemento clave para la frescura, renovación y vigencia de sus discursos. Es el caso de la gran organización de la Tate en Inglaterra o del Musac en Castilla y León (España), que a pesar de quedar fuera de los centros culturales de más peso y tradición, mantiene una programación envidiable y una participación activa de los espectadores. Lo mismo busca entonces el MUAC, que con esta iniciativa garantiza la adecuada trascendencia de un proyecto tan importante como el InSite. Lo digo por el hecho de que la mayoría de propuestas develan los problemas que de tiempo atrás se han generado en la zona entre Tijuana y San Diego por el constante flujo de personas entre las dos ciudades.

Así que el arte y su futura documentación y exhibición se convierten en una herramienta socializadora del conflicto fronterizo de este lugar, no-lugar, en donde palabras como división o límite parecen estar en el ojo del huracán. Un torbellino que además también pone en cuestión el paralelo entre

archivo y obra de arte o investigación y creación. Preocupación recurrente en el artista contemporáneo, que ve en la colección, en el documento y en la acumulación de datos, una de sus materias primas más importantes para crear.

Esa es una de las nueva apuestas de este joven y prometedor museo de México.

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