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La central: Un camelón de la gestión contemporánea.

Daniel Salamanca echa un vistazo a La Central, proyecto curatorial que tiene sede en Bogotá.

2010/07/27

Por Daniel Salamanca

El mundo del arte contemporáneo es un complejo ecosistema en donde diversos actores juegan sus roles para garantizar la supervivencia de la gran burbuja cultural de la cual hacen parte. Aunque algunos de ellos se complementan los unos a los otros, hay otros que se “canibalizan” en busca de la hegemonía. Pero en general, todos, de una u otra forma, se necesitan para sobrevivir.
En ese sistema encontramos entonces a artistas, curadores, académicos, museógrafos, críticos, investigadores, gestores, relacionistas públicos, galeristas, coleccionistas, inversionistas, instituciones y espectadores. Cada uno con su función específica y sus intereses particulares. Lo interesante de todo el asunto es que poco a poco, y con la evolución de las artes visuales, esas etiquetas específicas para clasificar a cada uno se han ido borrando. Los artistas, por ejemplo, son así mismo curadores, docentes, críticos, espectadores e incluso coleccionistas. También hay críticos periodistas, coleccionistas que se vuelven galeristas, instituciones que entran en lo comercial, y así sucesivamente.

Es decir que así como los límites de la creación son supremamente difusos e indefinibles entre lo que es arte, arquitectura, diseño y demás, pasa de igual manera con todo el lado de la gestión. Las fronteras son borrosas.

Un ejemplo de ello es La Central. Un modelo de gestión móvil y flexible, que juega muchos de estos roles y que se re-inventa constantemente en cada una de sus muestras.

Pero ¿qué es La Central? La central, como yo lo entiendo, es un proyecto curatorial que sirve para exhibir, promocionar y comercializar la obra de artistas latinoamericanos cuyo contexto haga parte fundamental de su discurso. Dirigido por Beatriz López y Katherine Hernández, este actor camaleónico con sede en Bogotá hace curadurías puntuales, presenta exposiciones, es invitado a ferias y crea universos expositivos intrépidos y diferentes.

Esa falta de molde les permite además promover proyectos independientes que se mueven eficazmente tanto en instituciones y fundaciones sin ánimo de lucro, como en espacios comerciales. La itinerancia, otro factor fundamental del proyecto, les brinda también una enorme flexibilidad y garantiza su intención de hacer evidente el contexto socio-político desde donde se realiza un trabajo.
Hasta el momento han llevado a cabo alrededor de 10 proyectos tanto en Bogotá, como en México y Londres. Una labor admirable si se tiene en cuenta las dificultades que implica él hacer arte y él generar proyectos contemporáneos.

Además demuestran que las estructuras convencionales de una galería comercial y de los espacios de exposición usuales no son la única salida para la gestión cultural. Entre los artistas con quienes han venido trabajando están Federico Herrero (Costaricense), Milton Manetas (Griego) y Felipe Arturo (Colombiano).

Tres orígenes distintos, tres visiones diferentes. Desde las instalaciones pictóricas y tropicales, pasando por la complejidad de la tecnología y los nuevos medios, hasta llegar a complejas pero austeras instalaciones que hablan sobre el cruce entre urbanismo, arquitectura y naturaleza, va el espectro discursivo de La Central. Esa es la variada propuesta de un colectivo concéntrico que empieza a llamar la atención en escenarios latinoamericanos de gran importancia.











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