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The dancing elephant projects

Un cruce entre arte, cultura y gastronomía con un claro interés por el medio ambiente y las problemáticas sociales.

2010/07/09

Por Daniel Salamanca

Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña… como veían que resistía, fueron a llamar a otro elefante… Cuatro elefantes… Y así sucesivamente narraba la eterna ronda infantil que se me vino directamente a la cabeza cuando me hablaron de The dancing elephant projects. Enormes pero tiernas bestias bailando lento y coordinado al compás de alguna melodía pegajosa. Trompas yendo y viniendo y los animales que se paran en las dos patas de atrás. De pronto, empiezan a mover con ritmo su trasero como si estuvieran en la premiere de la película fantasía y repiten una y otra vez. Creo que veo demasiada televisión.

Básicamente ese sugerente título es el nombre que le dieron Carolina Montejo,
Lina Rojas, Gonzalo de Sagarminaga y Andrew Ütt a su proyecto de gestión, exposición, intercambio y circulación de proyectos y obras de arte. Con un fuerte compromiso frente al medio ambiente y mucha respnsabilidad social, este grupo de jóvenes trae a Colombia un modelo de participación novedoso y que rompe con los esquemas tradicionales de promoción y venta de arte. En principio tienen como base una hermosa casa que colinda con el barrio chapinero alto pero a futuro las muestras irán itinerando en otros espacios, no sólo aquí en Colombia, sino en México y Estados Unidos.

Les cuento mi experiencia. Uno llega, gracias a una cordial invitación o a una reservación previa con los organizadoes. En la puerta de una de esas típicas casas de Chapinero alto, con un muro al frente, jardines interiores y una larga escalera al primer piso del espacio, te espera una linda chica que recibe tus cosas y te explica un poco en que te has metido. Y es algo ameno. Se los aseguro.
La atracción principal, en este caso, es la exposición Florilegio, una muestra que reúne el trabajo de 15 artistas, en general muy jóvenes, que proponen una mirada a la naturaleza, su entorno, su paisaje y demás características o problemáticas. Obras en pequeño y mediano formato con precios accequibles
son el común denominador. Entre los participantes estaban Camila Barreto, Chris Jordan, MEI Collective, Kirk Maxson y Pedro Vega Giraldo, cuyas obras me llamaron particularmente la atención Mientras uno da una vuelta y reconoce el lugar te ofrecen un coctel y una serie de entremeces preparados por la chef francesa Cecile Napora. Rollos primavera, mini brochetas y un salmón enrollado acompañados de una lulada con vodka fueron parte del menú. Una buena combinación. Luego, además de las obras, se pueden ver y adquirir otros productos como piezas de joyería, algunos objetos de diseños, plantas de Eco+Lab y una que otra curiosidad. Así mismo progarmaron una charla sobre el medio ambiente seguida por un excelente toque final: rock improvisado por uno de los exintegrantes de compañía limitada y DeLux Club. Un entretenido y muy cool performance para seguir pasando el rato y animarse al segundo cóctel.

Todo eso y más es Dancing Elephant Projects. Una nueva forma de acceder al arte que por ahora se toma Bogotá y que promete expandirse al resto del continente construyendo todo un espacio de interacción, en el que cada elemento está aportando a vivir de mejor manera el arte y la propuesta específica, que en este caso, está ligada a la naturaleza. También me pareció el plan perfecto para un viernes o sábado en la noche, en el que uno quiere hacer algo distinto.














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