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Los diez mandamientos del falso documental

El chileno Francisco Hervé, director de la serie de falsos documentales Ciudadano K, enumera diez consejos para quienes les interese hacer parte de esta tradición que cuenta con exponentes como Orson Welles y Woody Allen.

2015/09/18

Por Francisco Hervé*

1. En cine nada es falso. Se dice que es un falso documental porque se trata en realidad de una ficción que tiene apariencia de documental. Ni las ficciones son falsas ni los documentales son verdaderos. Cada historia cinematográfica es una verdad construida con muchos pedacitos de mentiras.

2. El falso documental no sirve para nada. Si quiere hacer un falso documental, hágalo. A nadie le importará. No lo va a vender. Muchos no lo entenderán. Pero puede pasarlo muy bien y aprender una que otra cosa sobre lo que se supone que somos pero en realidad no somos.

3. El falso documental es siempre una crítica. Vale la pena entender qué queremos criticar.

4. El falso documental es siempre una provocación.

5. El público no es ingenuo. No se trata de hacer creer al público que es un documental verdadero. La gracia está en la falsedad. Es un pacto con el público: le mentiré durante unos minutos, le diré que muchas cosas falsas son ciertas, y usted jugará a que me cree. Pero ambos sabemos que es un juego.

6. El falso documental es un género para el futuro. Los falsos documentales no tienen tanto valor en la fecha en que se hacen como lo tendrán años después. Es un documento de lo que no somos. Con el tiempo siempre dejamos de ser lo que fuimos. Entonces podemos mirarnos hacia atrás con esa perspectiva y valorar tanto lo que fuimos como ese retrato de lo que no fuimos.

7. La fuerza del falso documental está en su ambigüedad. El espectador se dará cuenta de que los personajes falsos, o los hechos falsos documentados tienen algo que resulta intrigantemente similar a personajes y hechos verdaderos.

8. Mientras más falso, más investigación requiere.

9. El documental falso requiere un poquito de humor.

10. Todos los documentales son falsos, aunque algunos lo saben y otros lo ignoran. La maravilla del género documental es que nos conecta con hechos y personajes reales. Pero siempre una película es una construcción que refleja una mirada sobre esos personajes y hechos. Esa construcción no es la verdad. Es un cuento contado con pedacitos de la realidad. Los falsos documentales nos ayudan a recordar que los documentalistas en el fondo siempre nos mienten. Y que gracias a esas mentiras aprendemos a mirar con otros ojos la realidad.

*Además de su trabajo en Ciudadano K, el director y productor chileno recibió varios premios por su largometraje El poder de la palabra. Hervé escribió este decálogo para Arcadia mientras se encontraba en Colombia deliberando la Convocatoria de Documental del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC).

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