Fotograma de la película.

'Pokot': un ecothriller feminista

En la competencia oficial del Festival de Cine de Berlín se estrenó la nueva película de la polaca Agnieszka Holland, famosa por ‘Europa Europa’ y directora de ‘House of Cards’. En esta ocasión, los temas son los animales, los prejuicios y la naturaleza.

2017/02/20

Por Carolina Betancourt

Más conocida por su película Europa Europa (1990) y por su colaboración reciente como directora en la serie House of Cards, la directora polaca Agnieszka Holland cuenta con una extensa trayectoria en el mundo del cine. Colaboró como guionista junto a Krzysztof Kieslowski en la trilogía Tres colores y entre sus múltiples premios se encuentran el Globo de Oro, el León de Oro y el Oscar. Holland, que debido a su fuerte criticismo contra la política en Polonia tuvo que emigrar a París en 1980 -cuando el gobierno polaco instauró la Ley Marcial-, estrenó su película Pokot dentro de la competencia oficial de la Berlinale.  

“Al mirar la carta astral natal de una persona, se sabe sobre su nacimiento, pero también se conoce su muerte”. De este modo, Duszejko (Agnieszka Mandat) , el personaje principal del largometraje abre la narración de la historia.

Basada en la novela Drive your Plough over the Bones of the Dead de Olga Tokarczuk, Pokot es la historia de un excéntrica vegetariana jubilada que vive con sus dos perras en una casa de campo al sur oeste de Polonia. Duszejko es una obstinada defensora de la vida y los derechos de los animales, que además trabaja en una escuela de niños enseñando inglés, donde es la adoración de sus alumnos. Cada vez que conoce a alguien, le pregunta por su fecha de nacimiento, pues lleva años estudiando astrología y le obsesiona entender a los seres humanos a través de estos arquetipos, que además usa a lo largo de la película para permitirnos conocer mejor a los personajes. Nadie a su alrededor entiende las razones por las cuales defiende de manera tan apasionada la vida de la fauna local, pues cada vez que aparece con alguna de sus ocurrencias es tildada de loca. Al tener una conversación con el párroco local, este le recuerda que “Dios hizo al hombre superior a los animales y que los cazadores son sus embajadores en la tierra”. En este pueblo de hombres con grandes egos, reina la ley del cazador. Luego de la desaparición de sus perras, Duszejko descubre junto a su amigo Matoga (Wiktor Zborowski) el cadáver de un vecino, acompañado por una foto que la conmueve hasta las lágrimas. Cerca del lugar del crimen, huellas de animales salvajes.

Un calendario de la caza permitida según la estación marca el paso del tiempo y, a medida que ella se enfrenta a los hombres del pueblo contra las masacres de animales, resultan más muertes. Todas éstas tienen en común la aparente presencia de animales salvajes y Duszejko, se obsesiona con la idea de que sean perpetradas por los animales como venganza a su maltrato. Visualmente, Holland transporta al espectador al paisaje campestre polaco y mientras va dibujando su escenario, hace una oda a la naturaleza. Valles, montañas y bosques vírgenes en cada estación del año,  donde los animales endémicos son también los protagonistas de la historia.

Su narrativa es simple, entretenida y graciosa, y Duszejko, que Holland define como “honesta, apasionada, pero también loca”, logra que nos enamoremos de ella. En Pokot, los géneros se mezclan, pues hay un poco de todo. La directora, entre risas, define su película como “una historia de detective graciosa, que a la vez es un eco-thriller y un cuento de hadas feminista”. Pokot es también una fuerte crítica a las políticas débiles del gobierno polaco respecto a la caza y protección de sus animales y bosques, cuyas medidas priorizan los cazadores por encima de los derechos de la vida silvestre. “En este filme, hablamos en función de los más débiles, de nuestros pequeños hermanos. Sobre los vulnerables que no tienen voz”, concluye Holland.

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