Boyhood

Crecer en la pantalla

Tras un rodaje que tardó 12 años, llega a Colombia Boyhood, la película que muestra ante los ojos del público, el crecimiento de los personajes. Arcadia habló con su protagonista Ellar Coltrane (Mason en la película).

2014/10/09

Por Ricardo Castro*Bogotá

En 2002 el director norteamericano Richard Linklater empezó el proyecto cinematográfico que iba a desarrollar durante los siguientes 12 años. Entonces, empezaba el rodaje de la segunda parte de la aclamada Antes del amanecer, donde exploraría qué fue de los protagonistas años después. Le atraía la idea de mostrar cómo el tiempo transforma a los personas. Llevó esa idea a la época de transición más claramente identificable: el fin de la infancia. El resultado es Boyhood, tal vez una de las películas más ambiciosas de los últimos tiempos: una cinta sobre el crecimiento de un niño –desde los seis hasta los 18 años- cuyo rodaje tardó más de una década. En la pantalla vemos a Ellar Coltrane (Mason en la película) hacer esa transición física y emocional en poco menos de tres horas.

Probablemente Linklater era el único que tenía una idea más o menos clara de lo que quería hacer y sabía la importancia que tendría encontrar al protagonista. “Es la decisión artística más importante que creo haber hecho en toda mi vida”, dijo sobre la escogencia de Coltrane como actor principal. “Recuerdo estar mirándolo mientras me preguntaba ‘¿Quién vas a ser? ¿Qué será de ti en un par de años? – dijo Linklater en una entrevista televisada en julio, semanas antes del estreno de la cinta – Me pareció el más interesante de los chicos; cómo hablaba, sus gustos, las cosas que le interesaban… Era el niño interesante y misterioso”.  Ese chico era Ellar Coltrane Salmon, hoy de 20 años. Contesta el teléfono desde Londres –antes estuvo en Sydney, Oslo y Helsinki- la última parada de una gira promocional que empezó cuando la cinta deslumbró en Sundance.

No es fácil tener recuerdos de uno a los seis años. En esta cinta usted puede ver a esa persona que fue. ¿Se acuerda del comienzo del rodaje?

Es muy difícil pero recuerdo el proceso de audición incluso más que el primer año de filmación. Recuerdo cuando fui a conocer a Richard (Linklater) en la primera audición;  fue realmente amable conmigo y desde el comienzo me pareció un tipo genuino. ¿Sabes? cuando tienes seis años la mayoría de las personas te tratan como si fueras un poco tonto. Pero él nunca lo hizo. Siempre me trató igual: me habló como una persona pensante desde que era pequeño. Me preguntaba sobre mis intereses, mis opiniones sobre las cosas...Y llegamos a conocernos. Él entrevistó a muchos chicos y me escogió a mí.

¿Cómo era usted de niño?

Era un niño muy introspectivo y retraído. Apasionado por las películas y la música, pero era un joven muy distante, andaba metido en mi propio pequeño mundo. Son cosas con las que Richard se identifica. Creo que eso fue una gran parte de lo que le gustó de mí: que reconoció similitudes de sí mismo.  

Usted fue educado en casa, una experiencia inusual y diferente a la de la mayoría de niños en los Estados Unidos. ¿Cómo se sintió al contrastar esa experiencia con la de Mason (su personaje en Boyhood) quien atiende a escuelas públicas?

Sí, es verdad que no es algo usual pero me gustó mi niñez y disfruté ser educado en casa. Fui a una escuela pública durante un par de años y realmente no me gustó para nada. Como se dieron las cosas tuve la posibilidad de vivir mi propia vida, y seguir mis propios intereses. Pero claro, era una vida muy distinta a la de Mason que sigue un poco más la ‘trayectoria normal’.  Eso era muy interesante, ir a las grabaciones y tener ahí una idea de cómo sería una infancia ‘más normal’.  

Cuando empezó la cinta obviamente usted era muy joven, ¿sus padres siempre apoyaron la idea de hacer una película durante tanto tiempo?

Sí. Muchísimo. Los dos son artistas y les gustaba el trabajo de Rick (Linklater). Desde el comienzo se habló de que sería un proyecto que tomaría 12 años pensando en el camino que se recorre de grado 1 a grado 12 en los colegios norteamericanos.

¿Era consciente de lo que eso representaba? Si usted tenía seis años, la producción iba a tomar el doble de lo que había vivido hasta entonces

¡Para nada! No tenía idea en lo que me estaba metiendo. Siendo un niño de seis años no hay forma de puedas entender qué tan largo es eso. Es imposible. Daba igual que me dijeran que serían 100 años. Es decir, incluso ahora, (tiene 20 años) pensar en los próximos 12 años es abrumador y un poco extraño, pero como un niño de seis años es sencillamente imposible.

Usted no vio un solo segundo de la cinta hasta que estuvo completa, ¿Por qué?

Esa fue una decisión que tomó Richard y la verdad nunca la cuestioné. Él no quería mostrarme y yo nunca pedí ver. De alguna forma intuía que no me haría bien verla. Porque como estaba concebida la producción, con el objetivo explícito de exhibir el producto final, no sentía urgencia de verme a mí mismo en una pantalla. Aunque parecía distante, sabía que iba a pasar. Creo que si me hubiera visto en algunas escenas, me habría vuelto consciente de mi presencia. Eso probablemente habría cambiado mi relación con la película y la forma en que asumía el rodaje.

¿Cómo fue la primera vez que la vio?

Fue algo intenso; una experiencia abrumadora. Richard, sabiamente, sugirió que la viera solo. La vi en el televisor de mi casa y fue… muy poderoso… muy emocional ¿sabes? Es mucho para procesar, es una sobrecarga emocional. Es difícil describir lo que se siente, diría que es una inundación de todo tipo de emociones. Pero al mismo tiempo fue algo tierno y reconfortante. De alguna forma me permite verme a mí mismo de una manera compasiva, cosa que puede ser muy difícil.

¿Pudo identificarse con el niño que se ve en la película? ¿Se reconoció a sí mismo?

Sin duda. ¿Sabes? Hay partes de mí  -de lo que soy o fui- en el personaje de Mason, pero al mismo tiempo es muy distinto a mí, es un personaje ficcional. Pero las cosas que vive, las situaciones por las que pasa, son muy reales para mí. Aunque muchas de las situaciones y las circunstancias que vive son distintas a las que yo viví, sus emociones y su viaje psicológico, pasando de ser un niño a un joven adulto son parecidos a los míos, y creo que a los de mucha gente.

Mason es un niño que no parece encajar cómodamente en un grupo social ¿Usted era así, retraído e introvertido?

Sí. Con similitudes y diferencias, pero definitivamente nunca he encajado… en nada realmente. Siempre he sido una persona que algunos consideran un poco rara.

12 años es mucho tiempo para una película ¿Alguna vez pensó en renunciar?

No. Nunca. Siempre me gustó, siempre fue divertido ir al rodaje y siempre fue una experiencia positiva. Poder ‘mirar’ mi propia vida, de alguna manera, y mis propias emociones de forma subjetiva al proyectarlas en esta ficción. Siento que era realmente algo terapéutico por decirlo de alguna manera. Además, Patricia (Arquette, quien interpreta a la madre de Mason), Ethan (Hawke, su padre en la película) y Richard (Linklater) son personas maravillosas con quienes trabajar y los veo como unos mentores. Así que nunca se me pasó por la mente parar. De alguna manera nos volvimos casi parientes, por ejemplo con Lorelei (la hija de Linklater quien también sale en la película) éramos como primos que se ven de vez en cuando. Así era nuestra relación durante el proyecto y Creo que eso se refleja bastante bien en la película.

La última escena de la película, en ese desierto de Texas, ¿fue la última escena que rodaron? ¿Sabían que ese era el final?

Sí. El último momento que se ve en la pantalla fue el último momento que rodamos. Y la forma en que se siente en la pantalla es bastante similar a la cómo se sintió rodar esa escena. Fue un momento muy hermoso, emotivo y emocionante al mismo tiempo. Después de 12 años de repente alguien dice “listo, acabamos, gracias por los últimos 12 años”. Fue muy extraño y algo triste saber que habíamos terminado. Después de tanto tiempo era emocionante pero sentíamos también que pasó todo de repente, sin darnos cuenta. No éramos conscientes de lo importante que había sido para nosotros hasta que se acabó.

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